"Necesitamos líderes capaces de presentarnos la realidad honesta y transparente". (Foto: Pixabay)
"Necesitamos líderes capaces de presentarnos la realidad honesta y transparente". (Foto: Pixabay)

La última vez que tuve miedo en un avión la pasé muy mal. Saliendo del Jorge Chávez noté que no estábamos subiendo como deberíamos y dábamos vueltas sobre el océano. Fueron larguísimos minutos llenos de y ansiedad, pensando de todo, incluso lo peor.

Felizmente el capitán habló –¡estaba a bordo!– y explicó que quizá eran gaviotas lo que había dentro de las turbinas. Eso no me tranquilizó, pero sí lo hizo la voz del capitán. Mientras calmadamente nos informaba su plan de acción, las medidas que estaba tomando y cómo debíamos actuar en un aterrizaje de emergencia, sentí que él estaba en control de la situación y sabía lo que hacía. Y eso me dio confianza y respiré algo más tranquila.

¡Qué importante es la actitud de los líderes cuando hay incertidumbre o temor! Y es que la ambigüedad y la incertidumbre nos confunden y desorientan, nos hacen perder el sentido común y nos generan temor y angustia. Hoy que vivimos toda esta incertidumbre, a muchos nos toca inevitablemente asumir distintos retos de , con la familia, en el trabajo, con la organización, los amigos, la comunidad o el país.

Así, nos toca hacernos cargo, prepararnos, informarnos al máximo –de data real–, aprender, comunicar mucho, planificar, tomar decisiones rápidas y asertivas y actuar sin demoras, incluso con información limitada. Nos toca crecer para estar a la altura del reto y aprender mucho y muy rápido. Pero también, toca no perder de vista el sentir de las personas que son nuestra responsabilidad. ¡Imagine que el capitán no hubiera informado de lo que pasaba! Con toda razón estaba focalizado en la solución técnica para salvarnos, pero respetó con empatía lo que sentíamos los pasajeros, y se ocupó de nosotros con información clara y un plan de acción.

¿Qué funciona en épocas de mucha incertidumbre? Líderes que dan la cara. Que lideran con el ejemplo. Y que están muy presentes y que nos inspiran a llegar a esa visión de beneficio común, sin agendas personales fuera de lugar. Líderes trabajando en soluciones, aunque estas no sean populares ni fáciles. Que nos retan a salir de nuestra zona de confort –o de parálisis– y nos movilizan a cumplir los roles y responsabilidades que nos tocan.

Necesitamos líderes capaces de presentarnos la realidad honesta y transparente, –que nos traten como a personas responsables– pero que también tengan muy claro su rol frente a las emociones, sentimientos y temores de las personas. Líderes que se comuniquen regularmente con mensajes sencillos y claros, aunque no siempre tengan las respuestas a todo. Y traten de llegar a nuestras mentes con acciones claras y también a nuestros corazones, con empatía y cercanía.

Es momento para líderes muy focalizados en actuar y resolver asertivamente y también mantener una cultura de respeto donde todos puedan sentirse escuchados, validados, respetados y protegidos. Liderar, y hacerlo bien, es hoy, más que nunca, una responsabilidad ineludible para casi todos nosotros. ¡A ello con ganas, fuerza y convicción!