Han pasado seis años desde que empezábamos a escuchar con preocupación las noticias internacionales de una nueva enfermedad infecciosa originada en China. Luego de una rápida propagación interna en otros países del Asia, en Europa y en Estados Unidos, hacia finales de enero del 2020 la Organización Mundial de la Salud declaró estado de emergencia sanitaria internacional. No sabíamos aún la que se nos venía.