Ejecutivos ven crecimiento económico menor al 5% para el 2015
Ejecutivos ven crecimiento económico menor al 5% para el 2015
Redacción EC

Por: Julio Luque, presidente de Métrica Consultoría

Es un hecho conocido que la satisfacción de un cliente con un producto o servicio es directamente proporcional a la experiencia real de consumo e inversamente proporcional a la expectativa que tenía antes de adquirirlo. Una buena estrategia de márketing se ocupará de fijar las de los clientes en un punto de equilibrio: lo suficientemente altas para incentivar la prueba y lo suficientemente bajas para no generar una decepción posconsumo. Promise=delivery es un concepto que se repite una y otra vez en los textos básicos de márketing.


Esta reflexión viene a cuento por lo que estamos viviendo en el país en las últimas semanas. Todos los indicadores de confianza y optimismo se han disparado, tanto a nivel de inversionistas como de consumidores. Después de cinco largos años de un gobierno mediocre, sin liderazgo y más preocupado en atacar a sus adversarios que en mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, no sorprende el entusiasmo con que hoy la mayoría de peruanos encara el futuro. Sin duda, una buena dosis de optimismo es clave para la recuperación de la economía por aquello de las profecías autorrealizadas. Sin embargo, es indispensable también buscar ese equilibrio que impida la incubación del virus de la decepción.

Según la última encuesta de Ipsos, dos de cada tres familias limeñas esperan que su situación económica esté mejor en 12 meses. Sabemos, positivamente, que eso no va a ocurrir. Apoyo Consultoría proyecta para el 2017 un crecimiento de 4% del PBI, de 3% de la demanda interna y de tan solo 1% del empleo formal urbano. Es decir, la gran mayoría de hogares no va a percibir mejoría alguna en sus ingresos. Por el lado de las empresas, no tendremos la tan ansiada recuperación de la demanda y el consumo. Las proyecciones para el 2018 son algo mejores, pero en ningún caso lo suficientemente contundentes para producir un cambio relevante en la satisfacción general de los ciudadanos. 

Cuando se solicita a cualquiera de nuestros ex gobernantes que haga una autocrítica de su gestión, las respuestas suelen centrarse, casi unánimemente, en una mala comunicación. Es decir, hicieron las cosas bien, pero no lograron hacer entender a la ciudadanía que estaban haciendo las cosas bien. El gobierno que acaba de terminar pensó que corregiría el problema dilapidando cientos de millones de soles de los contribuyentes en los últimos meses, con los nulos resultados que todos conocemos. 

Este gobierno que recién empieza tiene la oportunidad de empezar con el pie derecho en relación a su estrategia de comunicación, para lo cual es indispensable no olvidar el promise=delivery mencionado líneas arriba. No se trata, por favor, de hacer millonarias campañas publicitarias ni de inundar las redes con mensajes que nadie lee. Se trata, eso sí, de articular un mensaje que permita fijar las expectativas en el nivel correcto.

Es necesario generar la percepción en la mayoría de ciudadanos de que estamos caminando en el rumbo correcto pero, al mismo tiempo, es indispensable explicar que los logros se irán obteniendo de manera paulatina. 

El mejor manejo de expectativas de nuestra historia política fue el famoso “¡Que Dios nos ayude!”, de Hurtado Miller. Después de una frase de ese calibre, la ciudadanía quedó predispuesta a recibir cualquier mínima mejoría como un gran avance. No estamos, por supuesto, ni remotamente en una situación similar y sería muy perjudicial en nuestra actual situación lanzar un mensaje alarmista. Sin embargo, con la finalidad de preservar el capital político y el apoyo mayoritario de la población, tan necesario para emprender las reformas que se pretenden realizar, sí resulta urgente e indispensable que la estrategia de comunicación del gobierno se aboque a fijar las expectativas en los niveles y plazos realizables. 

El gurú

Manejando expectativas
ILUSTRACIÓN: JEAN IZQUIERDO

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