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Medio paraguas, por Eduardo Morón

"A la fecha, el tamaño del mercado de productos de renta temporal es cerca de la mitad de lo que llegó a ser el mercado de rentas vitalicias", dice el presidente de Apeseg

El segmento de rentas vitalicias podría caer hasta 25% este año

Imagine que usted vive en una ciudad donde llueve todo el año. Esa mañana entra a la tienda de paraguas, revisa sus bolsillos y le dice al vendedor que solo tiene unas cuantas monedas. El vendedor le ofrece dos opciones: la primera es la mitad de un paraguas, pero que le durará toda su vida. La segunda es un paraguas completo pero que solo durará unos años. Esta es la foto típica de nuestro sistema de pensiones privado. La gran mayoría de las personas afiliadas al sistema de pensiones privado no logra acumular suficientes fondos. El tamaño promedio del fondo acumulado de quienes han retirado el 95,5% de sus aportes no pasa de S/60 mil.

Cualquier persona que llega con fondos acumulados por debajo de este promedio, en la situación previa a la ley, solo podía comprar una pensión vitalicia insuficiente para financiar sus gastos, es decir, compraba medio paraguas. No sé si ellos estuvieron conscientes, cuando tenían 45 años, de que su bajo nivel de aportes terminarían canjeándolo por medio paraguas.

La respuesta de la industria aseguradora ha sido la creación de productos que son paraguas de vida finita. Estos productos se llaman rentas temporales. No son vitalicias, y, por lo tanto, quienes las compran saben perfectamente que, si viven más allá del plazo de dicho contrato, bailarán con su propio pañuelo. Pero la gran ventaja de estos productos es que permiten a las personas comprar una renta garantizada, es decir, un flujo de ingresos cierto, que estará más cerca a su verdadero nivel de gastos en esa etapa de su vida. Otras alternativas de inversión no pueden ofrecer flujos ciertos y, en ese sentido, no tienen este carácter previsional.

Además, los productos de renta temporal ofrecen la posibilidad de incluir hasta la devolución completa de los fondos inicialmente entregados, lo cual es una manera de estirar un poco más los recursos. Mientras menor sea el porcentaje que se pide que se devuelva, mayor será la pensión recibida. 

A la fecha, el tamaño del mercado de productos de renta temporal es cerca de la mitad de lo que llegó a ser el mercado de rentas vitalicias. Claramente hay un gran número de personas que ahorró poco y, por lo tanto, dependerá de seguir trabajando, a pesar de su edad, o de la solidaridad de su familia.

Lo que en realidad nos hace falta es entender cómo fomentamos que las personas pongan más recursos en sus cuentas previsionales, para así poder tener pensiones más cercanas a sus necesidades de gasto. Esta tarea no solo debe limitarse a los actuales afiliados al sistema de pensiones, sino al enorme ejército de independientes que son parte de la fuerza laboral en el Perú.

No hay nada comparable a tener la tranquilidad de saber que tu presupuesto familiar está financiado; no solo hoy y mañana, sino siempre. Como todo en la vida, las cosas buenas se ganan con esfuerzo y persistencia, y es mejor tener a mano un buen paraguas cuando sabemos que lloverá.

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