(Foto: Reuters)
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Redacción EC

(Por Oscar Corpancho, gerente de Renta Variable de Prima AFP) Luego de un incremento en la volatilidad en los mercados globales por el renacimiento de las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, la reunión del G-20 celebrada a fines del mes pasado era un hito esperado por los agentes financieros para entender hacia dónde apuntan las políticas económicas y de comercio a nivel global. La reunión tuvo como enfoque principal las relaciones comerciales de los países miembros y su dinámica hacia adelante.  

Es importante mencionar que el nuevo acercamiento entre EE.UU. y China fue la reunión más esperada por el mercado. Servía para entender si existía una luz en el corto plazo que pudiera acercarlos a un nuevo proceso de negociación. Esto con miras a solucionar las diferencias en políticas comerciales y así reactivar la inversión privada y, particularmente, el sector manufacturero.  



Dicha reunión fue positiva por el acercamiento per se, pero principalmente porque se redujo la intervención que se venía teniendo en el mercado privado, a través de sanciones a compañías de ambos países y que impactaba en cadenas productivas y de suministros.  

Esta situación fue tomada temporalmente como positiva y estabilizó los mercados, pero aún existen interrogantes sobre si las medidas proteccionistas se reducirán en un futuro cercano. 

En medio de las expectativas sobre la reunión del G-20, tuvimos una nueva reunión del banco federal de EE.UU., en la cual el tono expresado por el comité de política monetaria hacia mantener su política en terreno laxo tuvo un efecto positivo. Esto en la medida en que soportaba una reducción en la incertidumbre en los mercados de capitales y ayudó a conocer que estarían dispuestos apoyar cualquier desaceleración que pueda presentarse en EE.UU. Esta situación le dio calma al mercado y experimentamos un regreso en la toma de riesgo de los inversionistas.  

Aún existe mucha incertidumbre, particularmente por la reducción en la actividad económica y sobre todo en la actividad manufacturera. El proceso de negociación entre las dos potencias económicas va a ser prolongado y probablemente veremos paso a paso soluciones a los ‘impasses’ y discrepancias. 

En el corto plazo, las políticas económicas de los bancos centrales y Estados estarán enfocadas en estabilizar el impacto negativo que ya se generó y podría seguir generándose por esas diferencias. El mundo y los mercados de capitales siguen en un proceso de acomodo por la nueva coyuntura y esperan que esta sea temporal.  

Solo la claridad sobre los acuerdos y las negociaciones permitirá que la aversión al riesgo de los agentes económicos se reduzca en el mediano plazo.

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