La informalidad laboral, que alcanza a más del 70% de nuestra PEA, no es un fenómeno marginal sino parte de nuestro sistema económico y social, en el que coexiste y se interconecta con la economía formal y la criminalidad. Las personas y empresas ingresan a la informalidad como respuesta a la falta de oportunidades en el sector formal, a los costos de formalización, a regulaciones poco adaptadas a la realidad, o con expreso ánimo de evadir la ley.