
El 28 de enero, la portada de “La Razón” indicaba “Preocupan cajas municipales” a raíz de una entrevista al ex ministro de Economía Ismael Benavides. El señor Benavides aducía que las cajas municipales de ahorro y crédito “no han tenido una gestión adecuada ni han podido incorporar tecnología a sus sistemas.”
Todas las instituciones microfinancieras, incluidas las cajas municipales están supervisadas por la SBS, con el mismo nivel de rigurosidad que la banca comercial. Por lo tanto, hablar de una crisis del sistema microfinanciero sería hablar de una crisis en el sistema financiero, lo cual está bastante lejos de la realidad.
No es cierto que las cajas municipales hayan tenido una gestión inadecuada y no se hayan modernizado. Al contrario, en estos últimos años las cajas municipales que operan en el país han fortalecido su solvencia económica y han invertido en la innovación de sus servicios, lo que les ha permitido crecer sostenidamente. En el 2024, Caja Arequipa ha obtenido el premio platino a la Innovación en Fintech Américas (que premia bancos de todo América) por P51, nuestra banca digital dirigida a jóvenes. Es la tercera ocasión que dicha institución premia a Caja Arequipa por sus proyectos de innovación.
En cuanto a gestión y solvencia, Caja Arequipa acaba de recibir su segunda certificación A- en fortaleza financiera. Dos prestigiosas clasificadoras de riesgo, Pacific Credit Rating (PCR) y JCR LATAM reconocieron a la microfinanciera arequipeña como líder en su sector y como una de las instituciones más fuertes del sistema financiero. Las clasificadoras destacaron su posición competitiva y sus adecuados niveles de solvencia, rentabilidad y liquidez. Muchos bancos en el Perú no tienen dos calificaciones A y operan de forma saludable.
Si bien en el 2024 la SBS intervino a dos microfinancieras (Caja Sullana y Credinka), el hecho no puede ser tomado como referencia para establecer un concepto generalizado. Especialistas han señalado que estas instituciones fueron impactadas por dificultades en su gobierno corporativo, y que lamentablemente no supieron hacer los cambios en su momento; pero de ninguna manera se puede inferir que la intervención de ambas instituciones es algo sistémico. Lo rescatable de esta crisis es que ningún ahorrista se vio afectado, ellos fueron acogidos por las entidades financieras más sólidas del sector, Caja Piura y Caja Arequipa, y el sistema salió fortalecido.
También es necesario explicar que las cajas municipales no están politizadas. Desde nuestra experiencia, podemos asegurar que tenemos una empresa con autonomía administrativa, económica y financiera. Es cierto que el único accionista es el Municipio Provincial de Arequipa, pero tenemos personería jurídica de derecho privado. Cada directorio de las cajas municipales está integrados por 4 miembros independientes y 3 miembros designados por la municipalidad (2 de mayoría y 1 de minoría), por lo que son los directores independientes los que tienen el control. También, en la última década la SBS ha introducido modificaciones a la legislación a fin de garantizar perfiles idóneos en la capacidad técnica y moral de las personas que integran los directorios.
Recordemos que, desde la creación de la primera caja municipal, allá por 1982, el servicio financiero se ha descentralizado, brindando acceso a crédito a los micro y pequeños empresarios, a los emprendedores y a los sectores sociales con menores ingresos. Su objetivo no ha cambiado. Para lograr la inclusión financiera de todos los peruanos, es necesario seguir confiando en las cajas municipales que llegan a segmentos no atendidos de la población, a lo largo y ancho del Perú.