economía peruana
economía peruana

Hace 20 años que crecemos ininterrumpidamente en materia económica. En dicho período, un crecimiento de 5% promedio anual nos ha ubicado por encima del crecimiento mundial y claramente por encima de . Este resultado es nada despreciable en la historia económica de nuestro país, más aun si se ha acompañado del incremento en dos veces de nuestro ingreso per cápita real, la reducción en más de 30 puntos porcentuales de nuestros índices de y una de alrededor del 2% promedio anual. Nadie podría deprimirse por esto. 

Ahora bien, nótese que estos resultados han sido alcanzados únicamente a través de la apertura del mercado, la libertad de precios y el redimensionamiento del Estado. Está claro que aún la tarea está inconclusa, pero ha bastado ello para ser considerados hoy, junto a Chile, como la economía más exitosa de la región.   


Muchos empresarios, habiendo sido protagonistas de los logros reseñados, han perdido perspectiva del lado positivo del entorno en el cual hoy realizan negocios. Se vienen concentrando en demasía en el corto plazo, en lo anecdótico, en el tremendismo y en lo negativo. Mediáticamente, pareciera que hay una competencia por encontrar el indicador más negativo posible para sacarlo a relucir y conservarlo en la memoria. La verdad, esta deformación es contraria a la cultura de éxito y atenta contra nuestra propia autoestima. 

El empresario, por ejemplo, no tiene claro que somos una de las economías menos vulnerables frente a cualquier desarreglo mayor que pudiera venir del frente internacional. Hoy, nuestro frente público dispone de las mejores condiciones para la toma de financiamiento externo, en caso este sea necesario y, como si fuera ello poco, nuestro Banco Central de Reserva (BCR) cuenta con las más altas disponibilidades de reservas internacionales netas (RIN) por unidad de PBI de toda Latinoamérica. La noticia no es que viene una nueva crisis internacional, eso lo sabe cualquiera; la noticia es que el Perú sería una de las economías menos afectadas en dicho escenario extremo. ¿Sabemos eso? 

La verdad, hasta hoy no disponemos de una perspectiva de mediano plazo. Nuestro empresariado conoce de la coyuntura, de la desaceleración y repite como un autómata que estamos “estancados”, pero poco conoce de su mediano plazo, de los ciclos económicos en el Perú y su naturaleza. No sabe, por ejemplo, que nuestro crecimiento tendencial cada cinco años oscila entre 4% y 6% dependiendo de la evolución de los precios de los ‘commodities’ mineros. Conocer esto es esencial para construir nuestro mediano plazo y no atarantarnos por baches de corto plazo. 

Necesitamos una clase empresarial que demande ‘accountability’ al gobierno de turno, que participe en el proceso de planeamiento para la reducción de nuestro déficit de infraestructura, que sea parte activa de la generación de una mayor institucionalidad, que sea la promotora clave de la reingeniería integral del Estado y del desarrollo de ecosistemas que permitan la maximización del valor de sus negocios. No basta con decir “pago mis impuestos”, no basta con un pesimismo extremo e injustificado. 

Necesitamos trascender a los titulares tremendistas asociados a la desaceleración, necesitamos crear una cultura del éxito, necesitamos un frente político transparente y honesto que nos dé sentido de unidad como nación. Hasta hoy, solo el deporte nos está conduciendo a la esperanza, la unidad y el éxito. Falta que los empresarios y nuevos políticos lo hagan también. No podemos construir éxito con una mentalidad de fracaso. El PBI no solo es producción, es autoestima.