La agenda económica de este viernes trae estos cinco temas
La agenda económica de este viernes trae estos cinco temas
Redacción EC

Por Alberto Verme, Presidente Mundial del Grupo Institucional de Citigroup

Siempre he creído que las cosas salen mejor cuando se hacen desde el corazón; y creo, con convicción, que el corazón palpita mejor, cuando lo hace al ritmo del orgullo. Y creo, también con convicción, que esta vez el tiene un plan coherente, y ambicioso, un equipo sólido y un líder diferente. Aquí algunas observaciones, otras sugerencias y unos comentarios sobre nuestro Presidente, .

¿Quiénes somos?

Me comentaban varios empresarios extranjeros que les fascinaba visitar el Perú, por su historia, por su gente y por su comida. Cuando les presionaba por lo que no les gustaba, entre otros, me mencionaban los siguientes tres motivos: somos autodestructivos, nos falta ambición y le tenemos miedo al éxito. Muy difícil será avanzar este nuevo capítulo democratico, sin al mismo tiempo intentar superar tan ingratas observaciones.

Me dio, por ende, mucha satisfacción que durante la ponencia del Primer Ministro Fernando Zavala ante el pleno del Congreso, se hiciera referencia a los atributos que nos dejaron los gobiernos de Fujimori, Toledo, García y Humala. En vez de empezar de cero, y haciendo caso omiso a nuestro carácter autodestructivo, se optó por actuar con grandeza.

Igualmente, leí con detenimiento, y con mucho agrado, las 50 páginas que expusiera Zavala, y reconozco que el Plan de Gobierno es ambicioso, realista y coherente. Es loable que todos apoyemos el convertirnos en un país moderno de cara al bicentenario. 
Alcanzar la modernidad desde 1990 hubiera representado perseguir reformas estructurales que nos permitiesen diversificar el destino de nuestras exportaciones, cambiar el rol del Estado e incrementar el ahorro interno. Los últimos cuatro gobiernos, han precisamente logrado construir los fundamentos para que se avancen en estas reformas estructurales y lo cual también se ha visto reflejado en una reducción significativa de los índices de pobreza.

En este nuevo capítulo, convertirnos en un país moderno es más ambicioso e involucra erradicar la pobreza en su totalidad, y que el Perú sea reconocido por ser una nación donde impera la justicia, la seguridad, la anticorrupción y la ‎descentralización y donde todos los peruanos tengan acceso al agua, servicios de salud y educación.

La publicación de metas numéricas me irradia respeto porque refleja valentía y convicción. De su cumplimiento, sin embargo, se verá reflejado nuestro éxito, o fracaso: ¿a cuál de los dos le tememos? 

¿A la meta de crecimiento?

Habrá que invertir para crecer y generar empleo. Si hemos podido crecer al 4% sin invertir y con precios de materias primas bajos, ¿por qué no se puede aspirar a crecer al 5% si invertimos y acordamos que la probabilidad que los precios de nuestros productos suban es mayor a la que bajen?

¿A la política industrial?

Nadie puede optar por ganar en todo y por ello, sugerimos, aprender a canalizar inversiones en los sectores en los que podemos sobresalir, pues además de ser rentables su éxito ayudará a generar autoestima e incrementar el índice de felicidad, facultad medible e dispensable para que las poblaciones acepten que sus políticos y líderes, emplean estrategias sostenibles.

Son tres, en nuestra opinión, las industrias en las que las bondades del Perú pueden verse impulsadas: la minería, la agroindustria y el turismo.

¿A nuestra falta de confianza en nosotros mismos o a los  factores externos?

Seamos responsables en evaluar factores externos pero no en restarnos ambición excusándonos en sus respectivos rendimientos. América crece, Europa con o sin Brexit, crece y China, crece.

Solamente destrabando inversiones pendientes en la minería, ampliando programas de irrigación y canalizando recursos en todo lo que contribuye y se beneficia del turismo, estaremos dando un aporte considerable a nuestras metas de crecimiento y ayudando a vencer la triste connotación de carecer de ambición.

‎¿Tememos al plan o a su ejecución?

El plan, aparte de buen criterio en el diseño, requiere de impecable ejecución, lo que demanda decisiones, un país decisivo y un liderazgo responsable.

‎Resulta impensable asumir que toda decisión sea del agrado de todos y parece que aun pecamos en criticar algunas de las nuevas propuestas, porque aparte de “saberlo todo”, caemos en la tentación del “autodestructismo”.

‎¿Qué importa más, lo fiscal o lo monetario?

Nadie es dueño de la verdad, hay opiniones para todos los gustos y este debate lleva siglos. Pero en un país decisivo, sabedor de las necesidades de los más humildes, hay que aprender a decidir.

Aceptemos la coherencia de nuestro Ejecutivo en respaldar y mantener liderazgo e independencia en nuestra autoridad monetaria. 
Y seamos honestos en reconocer que ciertos temas, como el del IGV, ¿requieren aceptación de nuestra ignorancia o miedo al éxito?

Sin saber mucho, aceptemos que un Estado tiene ingresos y egresos y que cuando los primeros superan a los segundos, habremos ahorrado más de lo gastado, y cuando se dé la inversa, habremos gastado más de lo ahorrado.

‎En los últimos trimestres, hemos gastado más de lo ahorrado y ello no es sostenible.

Para revertir la tendencia, el Ejecutivo plantea rebajar el IGV y compensar la reducción en la recaudación, a través de un incremento impositivo a la gran empresa. Se nos pide confianza, en que dicha estrategia, apoyada en una reforma laboral eficiente e incentivos para formalizar a los informales, nos permitan generar mayor base impositiva, abreviar el déficit y generar un crecimiento sostenido.

Pero parece que desconfiamos.

Parece que pensamos que la rebaja del IGV nos parece una medida populista: el liderazgo responsable se debe abstener de tomar decisiones por mantener índices de popularidad;

Pero tampoco aceptamos lo del IGV porque ampliar el déficit, aunque de manera transitoria, pondría en riesgo nuestra calificación crediticia que tanto esfuerzo nos ha costado: las agencias calificadoras, quienes son humanas y también se equivocan, aprecian más que las políticas, a sus gestores, y nuestros equipos gozan de amplia trayectoria y muy buena reputación. Además, Moodys y Standard and Poor´s, Fich se preocupan y dan merito a quienes definen estrategias alternativas para hacer frente a lo improbable.

Países o compañías que padecen de brechas en el corto plazo, optan por respaldar sus necesidades entre otras alternativas, con nuevo endeudamiento y/o ventas de activos.

¿Por qué no suplementar la brecha deficitaria con emisiones de Bonos a largo plazo en los mercados internacionales? ¿Acaso no están los tipos reales a cero y el horizonte limpio para que se mantengan en esos niveles? ¿O porque no perseguir inversiones más ambiciosas durante la‎ próxima visita a China, que además de poder abrir nuevas puertas para nuestras exportaciones, pudiese servir como preámbulo para una asociación estratégica inteligente en rubros como la minería o infraestructura?

Mal haríamos en abstenernos de tomar decisiones por miedo a reacciones negativas en las encuesta o en la opinión de instituciones externas, como la empresas calificadoras.

Tenemos una oportunidad histórica para construirla en un país moderno y al mismo tiempo superar la ingrata percepción de que podemos carecer de ambición, ser autodestructivos y tener miedo al éxito.

Hace falta un liderazgo responsable: PPK líder responsable y diferente

Fue más de una década en la que pude trabajar junto a PPK, y millones de millas que transitamos, cruzando océanos, superando metas e inventando mercados. Me quedo con el orgullo indescriptible de haber sido miembro de su tan distinguido equipo en Wall Street.

PPK: ¿forma o contenido?

Alguien de gran calidad en ambas, ¡diferente!, hasta con su propio estilo de baile.

Señor de señores, noble, espontaneo y humilde. Siempre accesible, aceptándote hasta en su cocina, donde disfrutábamos con los rabanitos que había cultivado en su jardín, remojados en su doble Martini con toque de limón, ¡que ni se te ocurriese intentar prepararle!

Recuerdo su piano, el squash y el trote. Corríamos por todas las ciudades del mundo, recordando en particular una que hacíamos en Lima en julio del '89 después de su forzada ausencia, en la que se le humedecieron los ojos cuando un frutero en triciclo lo reconoce, voltea y le grita, "Sr. Kuczynski, bienvenido al Perú"

‎De sus contenidos, nos maravillaba su capacidad de síntesis y su audacia para perseguir horizontes inexplorados. Su paso facilitaba la apertura de nuevos caminos, que siempre con simpleza, parecían que él ya había recorrido. Para los nuevos "bibliógrafos" de PPK, les recomiendo los ocho volúmenes en hebreo que yacen en el Knesset de Jerusalén desde Abril del '88 y que describen el plan de privatización de 28 empresas Israelíes, que aún hoy se sigue implementando.

Recuerdo su disciplina para la escritura, divirtiéndose durante cientos de vuelos en los que nunca dejaba de lado su lapicero ni su papel, escritos que se encuentran reflejados en infinidad de artículos y libros, en los que la esencia tenía un indiscutible palpitar peruano, que sentías y sabias le salía del corazón.

Hombre de acción, respetuoso y respetado.  Pocos habrán en el mundo que puedan comunicarse con su sencillez y hacerlo en castellano en el Perú y en inglés, en alemán y en francés, sin acento, en las principales ciudades del mundo.

Hasta en los más difíciles momentos siempre lo recordare como una persona abierta a escuchar y dialogar.

¿De quien depende esta oportunidad?
Cinco años son pocos para lograr lo que el Perù se ha propuesto. He ahí, nuestro principal riesgo: debemos actuar de manera ágil y con paso firme.

Existe un plan coherente y se ha conformado un equipo solido para su ejecución. Su éxito deberá tener un impacto positivo para el 100% de peruanos y confiamos su ritmo no se vea medrado por el debate de la reducción del 1% del impuesto a la renta. Un equipo sin facultades básicas podría poner en riesgo esta gran oportunidad. Depende de nosotros.

Y tenemos en PPK, un líder diferente, alguien que lo quiere hacer lo mejor posible, lo quiere hacer desde el corazón; me preocupa que confundamos la forma con el contenido, por eso he aquí un pensamiento:

"El maestro en el arte de vivir hace muy poca distinción entre su trabajo y su juego, su mente y su cuerpo, su educación y sus pasatiempos, su amor y su religión. Difícilmente reconoce cual es cual. El simplemente persigue su visión de excelencia en todo lo que realiza, dejando a los demás que decidan si está trabajando o jugando. Para el, siempre está haciendo ambas." (Texto Budista)

TAGS RELACIONADOS