La política no importa, por Waldo Mendoza Bellido [OPINIÓN]
La política no importa, por Waldo Mendoza Bellido [OPINIÓN]

Hace tres semanas el Instituto de Estudios Peruanos () organizó un evento sobre qué se esperaba del gobierno de , con la participación de prestigiosos politólogos y de aficionados como yo. Aprovechando mi ignorancia y la familiaridad con el auditorio me lancé con las hipótesis de que la política no importaba para la economía y que hay que olvidarse de hablar de reformas estructurales.

Confieso que quería provocar a la concurrencia para poder escuchar a especialistas de la talla de Eduardo Dargent, Alberto Vergara, Martín Tanaka o Rosa María Palacios. Salí con mi gusto y fue un placer lucrativo escucharlos. A continuación fundamento lo que dije en esa ocasión.

¿Por qué creo que la política no influye en la economía? Simplificando, la economía de nuestro país depende de las condiciones internacionales y la política económica. Para que la política afecte a la economía (la producción, el empleo, la inflación) tendría que influir en la política económica. Si no influye, puede afirmarse, en este sentido acotado, que la política no importa. 

Si se mira la experiencia de los últimos cuatro gobiernos, incluyendo a PPK, la política o los partidos políticos no parecen influir en las políticas económicas. La política económica de Toledo, García y Humala, y la que propone PPK es esencialmente la misma. Miren como ejemplo al Ministerio de Economía y Finanzas o el Banco Central de Reserva. U observen a los ministros de PPK. ¿No les parece que podrían haber trabajado también con Humala, con García o con Toledo? ¿Cuál es entonces la importancia de qué partido político gane las elecciones?

Por otro lado, como lo hizo notar Martín Tanaka, todas las cifras de popularidad presidencial tienen la forma de U. La popularidad es muy alta al principio, como hoy la de PPK; baja en los siguientes años; y luego se recupera, poco antes de la despedida. La popularidad presidencial parece tener una dinámica propia. No afecta ni es afectada por la economía. La política no importa. 

¿El gobierno de PPK hará cambios institucionales o reformas estructurales en su sentido más acotado?

Mi parecer, apoyado en la hipótesis de Acemoglu y Robinson en “¿Por qué fracasan los países?”, es que no hay que hacerse ilusiones. Las reformas estructurales, las de verdad, aquellas que provocan cambios importantes en la forma como está organizada la economía o la sociedad de un país, solo se dan en ciertas coyunturas críticas. Estas coyunturas pueden ser de guerras, crisis económicas severas o golpes de Estado.

En el caso peruano, las dos últimas reformas se produjeron en 1968, con el golpe de Estado de Velasco, quien estatizó la economía, y el de Fujimori, quien aprovechó la catástrofe económica que dejó García para disolver las reformas de Velasco. No existen hoy las condiciones para hacer reformas hoy. No hay crisis económica severa ni es factible un golpe de Estado. No habrá reformas.

Pido disculpas anticipadas a mis amigos politólogos por la temeridad de mis conjeturas de aficionado. Lo hago con la leve esperanza de recibir el mismo trato que en el IEP.

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