La posible aprobación de la nueva Ley General de Turismo representa una señal alentadora para el futuro del sector en el Perú. Reconoce el rol fundamental que juega el turismo en la generación de empleo, en el impulso al desarrollo regional y en la proyección internacional del país.
La posible aprobación de la nueva Ley General de Turismo representa una señal alentadora para el futuro del sector en el Perú. Reconoce el rol fundamental que juega el turismo en la generación de empleo, en el impulso al desarrollo regional y en la proyección internacional del país.
Hoy, el turismo representa apenas el 2,9% del PBI nacional, lejos del 3,9% de antes de la pandemia. Recuperar ese terreno y llevarlo aún más lejos requiere una estrategia integral que potencie la inversión, la conectividad y el trabajo conjunto entre el sector público y privado.
El nuevo marco legal incorpora medidas importantes para dinamizar la actividad turística, incluyendo incentivos que pueden favorecer especialmente a las regiones con alto potencial y menor nivel de desarrollo. Conectarlas de manera más eficiente será clave para que el turismo sea un motor real de inclusión y crecimiento. En este desafío, el rol del transporte aéreo es fundamental: cada nueva ruta, cada nueva frecuencia, acerca comunidades, dinamiza economías locales y amplía las oportunidades de desarrollo. La expansión de la conectividad aérea, especialmente hacia ciudades emergentes, será un pilar esencial para convertir los objetivos de la ley en realidades tangibles.
Desde el sector aéreo vemos con entusiasmo propuestas que fortalecen la descentralización y la sostenibilidad del turismo. Apostar por el turismo comunitario, por la creación de nuevos destinos y por un uso más eficiente de los recursos naturales, no solo amplía la oferta turística del país, sino que también abre oportunidades para que más peruanos se integren a esta cadena de valor.
El impulso al turismo de reuniones también es una gran noticia. Este segmento, que atrae visitantes de alto impacto económico, puede posicionar a ciudades emergentes como nuevos polos de atracción internacional. Por supuesto, todo nuevo marco legal trae consigo el desafío de lograr su plena implementación y traducir las buenas intenciones en resultados concretos. En este proceso, la articulación con el sector privado será determinante.
El Perú tiene todos los atributos para consolidarse como un referente turístico global. Esta ley puede ser un punto de partida importante. Dependerá de todos —Estado, empresas, comunidades— convertirla en una verdadera plataforma de desarrollo.
En un mundo cada vez más conectado, el turismo no solo abre puertas a nuevas experiencias: conecta personas, culturas y oportunidades. Cuidarlo, fortalecerlo y expandirlo es, en definitiva, construir un futuro más próspero para el Perú.
OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.

