Redacción EC

La Superintendencia de Banca, Seguros y AFP () reportó que en el Perú hay más de 8 millones de ciudadanos que cuentan con, al menos, una .

Ello demuestra que cada vez es más sencillo que le otorguen a uno una tarjeta de crédito, aunque muchas de estas son entregadas solo con un monto mínimo, el cual es insuficiente para algunos usuarios.

Los especialistas de Aprende y Crece, el programa de educación financiera y negocios de Banco Azteca, recomiendan utilizar adecuadamente y con responsabilidad las tarjetas de crédito, pues nos abren puertas a obtener mejores ofertas a préstamos, adquirir bienes, propiedades o emprender un negocio.

1. Revisa cuánto puedes pagar: Una tarjeta de crédito no es una extensión de tus ingresos. Es dinero que tendrás que pagar, y funciona como un medio de pago que sustituye al efectivo. Para un buen uso del crédito te recomendamos que el monto que tengas que pagar de la tarjeta no exceda el 25% de tus ingresos mensuales. Para saber cuál es tu capacidad de pago, a tus ingresos le debes descontar tus gastos fijos y ahorro; el restante es tu capacidad de pago. Tener un buen registro de pagos es importante para re evaluar tu línea de crédito.

2. Administra bien tus pagos mensuales: Toma en cuenta tus necesidades y tu capacidad de pago. Recomendamos que al comienzo adquieras una tarjeta que no te cobre cuotas por membresía, anualidad y/o aperturas. Esto permitirá que solo te enfoques en los gastos que realices mes a mes y puedas tener un mejor orden y administración de tus finanzas.

3. Compra bienes duraderos: Puedes comprar lo que sea con tu tarjeta de crédito, siempre y cuando la acepten en los establecimientos de tu interés, pero lo mejor es comprar aquello que sabes que vas a usar por mucho tiempo y que, por lo tanto, valga la pena comprarlo en cuotas. Por ejemplo: electrodomésticos como cocinas, lavadoras, televisores y computadoras.

4. Más crédito: Después de un año de uso, y dependiendo de tu historial crediticio, el banco ofrece una extensión de tu línea de crédito. Antes de aceptarla, considera si tus ingresos crecieron a la par de tu crédito, si tus gastos fijos se han mantenido o, en todo caso, si ya eres un experto en administrar tus compras.