Marcela Mendoza Riofrío

José Fernando Agudelo Jaramillo, director general de The Edge Group Colombia, visitó ayer el Perú para una charla sobre el desarrollo de equipos de alto desempeño organizada por Bumeran.com. Antes de su presentación, conversó con nosotros sobre cómo alcanzar la aun en tiempos de crisis y cómo eso puede beneficiar la productividad de las empresas.

Esta semana (el lunes) se celebró el Día de la Felicidad. Y podría quizás sonar irónico o hasta doloroso hablar sobre cómo ser felices cuando estamos en medio de una emergencia climática de grandes magnitudes. ¿Es posible ser feliz cuando el entorno está lleno de dolor?

La felicidad depende de uno. Recordemos la técnica de la logoterapia, del neurólogo y psiquiatra austriaco Viktor Frankl, quien vivió en un campo de concentración. Uno le puede dar un buen sentido a lo que le está pasando, por trágico que fuera.

¿Eso quiere decir que el ambiente externo no condiciona la felicidad?

No debería. Ese es el punto clave.

¿Como define usted la felicidad? Hay muchas versiones…

La definición más simple es que es un estado de la persona en el que siente plenitud con lo que hace y el entorno que lo rodea. Científicamente está demostrado que el 90% de los factores de los que depende la felicidad son internos. Antes se decía que estos eran heredados, sin embargo los avances de la neurociencia han demostrado que no es así. Si bien hay un condicionamiento genético importante, es verdad que el ser humano se puede reinventar las veces que quiera.

¿Qué factores genéticos determinan que alguien sea feliz? ¿Es acaso la capacidad de producir serotonina?

Cuando hay una situación patológica, como la depresión, puede haber una predisposición genética. Pero también está demostrado que las personas que tienen enfermedades de ese estilo las pueden revertir. Las circunstancias pueden cambiar, pero todos tenemos la posibilidad de superar cualquier adversidad y ser felices.

¿Es independiente de la personalidad?

Se puede ser feliz siendo introvertido. No se trata de ser muy gracioso o hacer muchos chistes. Es cómo proceso la información. Es un prisma: si lo que hago en el día a día me motiva o no. ¿Solo pegas ladrillos o pones las bases para una catedral?

El Perú ahora está viviendo una tragedia. Y las redes sociales nos han mostrado dos caras del peruano: el optimista y el criticón amargado...

Volvamos a Víctor Frank. Tiene que enfocarse en lo que tiene, no en lo que no tiene, lo que ha perdido. Hay que buscar las oportunidades. Como el naufrago, sujetarse a un tronco y seguir nadando. Si conserve la vida es para algo...

Pero está bien sentir dolor y llorar. Ser feliz no significa no llorar ante la tragedia…

Lo importante es saber rebotar. No te puedes quedar tumbado. Es como el resorte, se comprime y rebota. Eso es la resiliencia. Es la capacidad de sobreponerse a las dificultades. Hay personas que no rebotan. Y eso no es genético. Viene de los hábitos. Uno puede ir venciendo el pesimismo. Uno puede acondicionarse y mejorar su capacidad de resistir los golpes y levantarse.

Varios sociólogos hablan del peruano como pesimista. Ya el himno nacional presenta al peruano oprimido…

¿Y el peruano creativo? Es lo más poderoso que tienen. Su alegría, su chispa. Uno tiende a enfocarse en lo negativo. En el trabajo nos promueven por identificar rápido los problemas, pero lo más importante es lograr ver el lado positivo. La sicología ha demostrado hoy que son más exitosos quienes viven optimistas.

Esta imagen muestra la zona donde los empleados de Google se distraen con videojuegos de todo tipo, en su sede en Brasil. Pero poner áreas de entretenimiento como esta no es garantía de felicidad o compromiso con el trabajo, eso solo influye en el 10% del estado emocional del trabajador. Lo importante es que se sientan orgullosos de lo que hacen. (El Comercio)

¿Y cómo influye en una empresa u organización contar con personas felices, que saben rebotar?

Una persona comprometida es una persona feliz y tiene 200% más productividad que una no comprometida. Variedad de estudios lo demuestran.

¿Decae la productividad cuando hay desmotivación?

En un trabajo el desmotivado puede producir la tercera parte de lo que hace un empleado comprometido. Cuando no es al contrario. Puede incluso generar una pérdida. En el Perú solo el 16% de los trabajadores están comprometidos con su empresa. El 62% no está comprometido y el 21% están completamente desmotivados. Son los llamados empleados tóxicos.

¿Porqué hay tanto descontento?

Un estudio sobre la felicidad de Hardware que duró casi 70 años demostró que las condiciones externas o socioculturales no son determinantes. Puedes ser pobre o rico y al mismo tiempo ser infeliz. La clave está en las relaciones que cultivas con otras personas (amigos, familia).

¿Y qué está pasando al interior de las empresas? ¿El problema son los jefes? ¿El ambiente tóxico? ¿El bajo salario?

Todo lo hemos tratado de resolver cambiando el ambiente en las empresas. Y eso no ha hecho que el compromiso cambie. Hemos educado a los jefes para ser mejores líderes, trabajan mucho en la confianza en la camaradería, el respeto, meritocracia, áreas de recreo, etc., pero eso no logra cambiar el compromiso de la gente. Nos hemos inventado una gran cantidad de beneficios, pero todo eso esta fuera del 90%. Ese es el 10%. Cuando tu evalúas la felicidad en el trabajo, siempre sale mala paga. Pero si tu le duplicas el sueldo no lo harás más felices. No serán mas comprometidos.

¿Y quienes suelen ser los más desmotivados?

Un estudio muestra que donde hay mas desmotivación son en las labores más simples, donde no hay aporte. El mensajero. Lo importante es darles un sentido a su trabajo, lograr comprometerlos y hacerles ver que su prosperidad personal preocupa más que el aporte económico. Si vives viendo el dinero que te falta te vuelves ansioso. El tema es sentir que haces algo importante, que le das sentido a tu vida y eso te hace sentir orgulloso. Ahí el trabajo tiene un diferencial.

Pero si es algo interior, ¿Qué puede hacer un área de recursos humanos para revertir la desmotivación?

Cambiando a las personas. Todos tenemos la oportunidad de hacerlo. Es simple: cambiar perspectiva, paradigmas. Cambio mi autoestima. No es dando cosas que hacemos felices sino creando condiciones. Crea en tu organización una Suiza. Si quieres una empresa feliz todos deben estar en proceso de crear una mejor versión de si mismos. Ayudarlos a que vean su trabajo como una fuente de realización.

¿Y para lograrlo es necesario excluir o apartar a la gente tóxica como sugieren algunos expertos?

No. Eso sería como la inquisición. En toda empresa tienes dos de diez tóxicos por área. Eso sería una cacería de brujas. No es esa la solución. Puede que en algunos casos sea necesario algún cambio de personal, pero lo que hace falta es cambiar los hábitos de comportamiento pesimistas por optimistas.

¿El pesimismo y optimismo no son contagiosos?

Le has dado a la clave. El tema positivo agrega. Lo que pasa es que el negativo es mucho mas contagioso. Pero el positivo dura más tiempo. Por cada personas negativa necesita cinco intervenciones positivas. Pero es posible lograrlo si se aplican las estrategias de cambios de hábitos de las que te hablaba.

¿Y la empresa logrará mejorar su rentabilidad con ello?

Sí. Las empresas que tienen personas comprometidas tienen utilidades entre tres y cuatro veces superiores a la media. Los estudios más conservadores hablan de un incremento de casi 19% en las ganancias cuando se tiene altos porcentajes de personal comprometido, pero en realidad es más, mucho más.

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