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María Rosa Villalobos

Editora de Economía y Día 1

maria.villalobos@comercio.com.pe

El viernes pasado, el Ministerio de Salud () prepublicó el manual de advertencias publicitarias (), la nueva “biblia” de la industria de productos procesados en materia de advertencias en el etiquetado. El documento estará disponible pare recibir sugerencias, comentarios o recomendaciones en un plazo de 90 días calendario. Luego será oficializado y entrará en vigencia a partir del próximo año.

LAS REACCIONES
Para elaborar esta propuesta, el Minsa llevó a cabo un estudio cualitativo mediante grupos focales en adolescentes y padres de familia en instituciones educativas de Lima, Cusco, Tarapoto y Trujillo.

Sin embargo, la industria considera que esto no es lo adecuado, pues desde que comenzó la última fase de elaboración del reglamento en mención, la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) sugiere la realización de un estudio nutricional completo para conocer los hábitos alimentarios de todos los peruanos.

Asimismo, para el gremio, las advertencias propuestas por el ministerio no solo son mucho más severas que las que contienen los licores, sino que generan alertas innecesarias en los consumidores.

Además, tanto la SNI como la Asociación de la Industria de Bebidas y Refrescos sin Alcohol (Abresa) consideran que el Minsa ha desconocido un informe del Ministerio de Justicia que señala la improcedencia legal de colocar este tipo de signos en las etiquetas, pues el artículo 10 de la propia Ley 30021 establece, únicamente, que se podrá utilizar un texto legal, mas no iconografías de ningún tipo.

Desde la sociedad civil, se advierte que el consumidor podría percibir que el producto que tiene menos advertencias es más saludable, cuando eso no necesariamente sea así, sostiene Carlos Zúñiga, director de la Asociación de Consumidores Elegir.

“Imagínate que quieres decidir entre dos productos. Uno que se pasa por un gramo de azúcar y otro que se pasa por 1.000. No hay cómo saber cuál es cuál porque, para efectos visuales, los dos tendrán la misma advertencia”, explica.

En ese sentido, asegura que el fin informativo que perseguía tanto la ley como el reglamento no se ha cumplido, porque el modelo octogonal rojo y negro y el cuadrado de advertencia que deberán llevar las etiquetas no contienen la información necesaria para que el consumidor tome una decisión informada.

Es más, considera que, visualmente, se da el mismo trato a los alimentos que el que se le daba hasta hace algunos años al tabaco, pues se usará la misma iconografía de advertencia.

Siendo así, utilizar el modelo ecuatoriano de tipo semáforo hubiera sido más adecuado, apunta Fernando Raventós, abogado especialista en la industria alimentaria y ex vicepresidente de la Comisión de Derechos de Autor del Indecopi.

La industria, por su lado, continúa criticando que se haya seguido el modelo chileno. “El Codex Alimentarius de la FAO no prevé este tipo de etiquetado, el mismo que es un calco de la ley chilena, país que no tiene la misma realidad sociocultural y económica del Perú”, argumenta César Luza, presidente de Abresa.

El consumo per cápita anual de alimentos procesados por la industria en el Perú, según la SNI, es de 82 kg y no supera el 10% de la ingesta total de alimentos procesados. En Chile, la cifra alcanza los 208 kg per cápita, 2,5 veces más que el Perú.

EN ADELANTE
Para la industria, la parte positiva de la prepublicación del manual descansa en que no se trata de un documento definitivo. “La ministra García jamás aceptó reunirse con la SNI, a pesar de nuestros múltiples requerimientos para construir juntos una propuesta que beneficie a todos los peruanos”, reafirma Alejandro Daly, gerente del Comité de Alimentos de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI).

Más allá de las observaciones o sugerencias que se incorporen, los plazos de adecuación para la industria, de seis y 39 meses, se mantienen tal cual se indica en el reglamento. Siendo así, la normativa más estricta quedará pendiente para ser aplicada por el próximo gobierno. La tarea será polémica. 

LAS GRASAS TRANS Y EL MAP
De acuerdo con el MAP, la etiqueta de advertencia de los alimentos con exceso de grasas trans deberá contener el mensaje “evitar su consumo”, a diferencia de los demás, que indicarán “evitar su consumo excesivo”. ¿Por qué esta diferencia?

Según Alejandro Daly, gerente del Comité de Alimentos de la SNI, en ninguna parte del mundo existen productos industriales con 0% de grasas trans.

“Cualquier etiqueta que recomiende ‘evitar su consumo’ en alimentos que pueden formar parte de una dieta saludable, como lo son los alimentos procesados, resulta a todas luces excesivo y carente de razonabilidad”, asegura.

No obstante, según Fernando Raventós, abogado especialista en la industria alimentaria, este tipo de grasas se consideran totalmente dañinas, como el tabaco. Incluso, recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) hizo un llamamiento en el 2011 para la eliminación de las grasas trans en los alimentos.

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