Olivo destacó que el sector privado y el Estado tengan una meta común para cerrar la brecha de infraestructura. (Foto: Difusión)
Olivo destacó que el sector privado y el Estado tengan una meta común para cerrar la brecha de infraestructura. (Foto: Difusión)
Paola Villar S.

Este jueves 5 de diciembre el Americas Society/Council of the Americas (AS/COA) realizó la edición 14 de su conferencia “Latin American Cities” en Lima. En ella estuvo Alejandro Olivo, director gerente asociado en para América Latina, quien conversó con El Comercio sobre el y los retos para su ejecución efectiva.

—¿Cómo calificaría el Plan Nacional de Infraestructura peruano?

Se ve bien pensado, socializado y consensuado; y reconoce que no se pueden resolver todos los problemas de infraestructura de la noche a la mañana. Por ello, busca priorizar. [...] Contar con este instrumento que comprometa a todos los actores del Estado y al sector privado a una meta común es algo positivo; pero también lo es reconocer que ese plan deberá llevarse a cabo no con un sentido de urgencia, sino con consistencia. Esto es una maratón.

El Plan Nacional de Infraestructura se hizo con la colaboración de todos los sectores, según dijo funcionario del MEF. (Foto: GEC)<br>
El Plan Nacional de Infraestructura se hizo con la colaboración de todos los sectores, según dijo funcionario del MEF. (Foto: GEC)<br>

—¿Qué debería establecer el Ejecutivo para que pueda cumplirse el plan de forma efectiva?

Los proyectos [a escala global] enfrentan situaciones no previstas que hacen que se retrasen. El punto clave es lograr una coordinación eficiente que articule a todas las instancias del gobierno; y asegurar que todas estén comprometidas realmente con impulsar [los proyectos]. [...] Después de los casos ocurridos con Odebrecht, hemos visto que se ha ido a un extremo en el que pareciera que prevalece la falta de acción y decisión de las autoridades.

—Tras todo lo ocurrido con Odebrecht, ¿considera que hay un antes y un después en la ejecución de obras?

Yo creo que sí: en el lado positivo, hay mayor conciencia de que debe haber un gobierno corporativo. Pero en el lado negativo, se juega al extremo de decir que, por definición, cualquier interacción entre entes públicos y privados es mala; o debe de ser revisada 50 veces porque estamos expuestos al pecado de la corrupción.

(Foto: Archivo)
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—Lo cierto es que ahora existe mayor temor por concretar asociaciones público-privadas (APP).

Sin duda. Pero entras en un dilema, porque si te vas al esquema tradicional de obras públicas, tampoco hay un margen fiscal muy amplio que permita cubrir estos montos con gasto presupuestal.

— ¿Cómo ve el trabajo de ProInversión?

ProInversión, en sus diferentes etapas, ha jugado un papel importante como mediador, articulador e informador de los proyectos que insisten en el Perú. [Pero] sin duda, se ha distraído de este papel. No ha tenido cabeza. Creo que Pro Inversión [ahora] puede jugar este rol de coordinador, facilitador y detonante que simplifique realmente la inversión.

— Desde Moody’s, ¿cómo percibieron los movimientos políticos ocurridos en los últimos meses en el Perú -la disolución del Congreso y la convocatoria a nuevas elecciones- y la incidencia ello podría tener en la economía? ¿Les preocupó?

Sin duda no fueron días fáciles. [...] En este tipo de eventos de naturaleza política es muy difícil prever el desenlace. En ese sentido, [el cierre del Congreso] sí generó muchas discusiones, generó análisis. [...] Sin embargo, lo que vemos hoy es que hubo un resultado positivo para la estabilidad del país. Las discusiones del 2020 tendrán que ver con tener un mejor entendimiento sobre lo que quiere decir la cuestión política en el Perú. Hoy, [se requieren consensos] entre actores políticos, [para que exista] la posibilidad de que el Ejecutivo lleve a cabo políticas públicas que sigan contribuyendo a la mejora del perfil crediticio del Perú. La capacidad consiste en ejecutar el plan de infraestructura en el tiempo adecuado y de la forma adecuada para generar mejores posibilidades de crecimiento. En términos relativos, el Perú sigue mostrando indicadores favorables y unas perspectivas que destacan en la región.

(Foto: Archivo)
(Foto: Archivo)

— Si vemos a la región, la situación de Chile y el actual contexto de recesión económica en Argentina, así como lo que ha ocurrido política y socialmente en Bolivia, y luego volteamos al Perú, ¿existe un riesgo de contagio?

Yo creo que hoy, ningún país está exento de estas manifestaciones o movimientos [sociales y políticos] y lo estamos viendo claramente en América Latina. Nosotros no somos analistas políticos, pero no anticipamos [en el Perú] unos movimientos como los que hemos observado en Colombia hace unas semanas. En Francia también hay una huelga nacional generalizada que ha reactivado el movimiento de los “chalecos amarillos”. Esta es una tendencia o fenómeno; y en años anteriores hemos visto momentos de tensiones sociales en el Perú.

— De cara al mediano plazo, ¿cuáles cree que son los principales retos que enfrenta nuestro país en la actualidad?

A nivel general está poder generar mayores ingresos en el ámbito tributario. También reconocer que el crecimiento de la economía o la diversificación va más allá de la minería; más allá de los [sectores] energéticos. Sin duda [también es importante] la continuidad institucional para garantizar un fortalecimiento institucional.