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Un balance de lo que nos dejó la reforma de las AFP el año que pasó

A un año y algo más de la aprobación de la ley que modifica el Sistema Privado de Pensiones es posible afirmar que los objetivos no han sido cumplidos

Un balance de lo que nos dejó la reforma de las AFP el año que pasó

Un balance de lo que nos dejó la reforma de las AFP el año que pasó

LUIS DAVELOUIS

Luego de casi 20 años de existencia, el gobierno del Presidente Ollanta Humala, y su partido y su ministro de Economía, Luis Miguel Castilla, decidieron que era hora de reformar el Sistema Privado de Pensiones (SPP) para hacerlo más competitivo.

En efecto, luego de dos décadas las AFP habían caído en una suerte de complacencia, que amparadas en explicaciones técnicas (y que no hacían mucho por cambiar), no buscaban diferenciarse gran cosa entre ellas. Ni en la calidad de los servicios que ofrecían como asesoría, acompañamiento pero sobre todo rentabilidad de los fondos administrados, ni en el precio, es decir, en la comisión que cobraban por esos servicios.

Con esto en mente y con la asesoría de la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP, el ministerio de Economía recogió casi exactamente el borrador de reforma del SPP que elaboró el gobierno del presidente Alan García y su ministro de Economía, Ismael Benavides. Esto no resulta tan extraño si consideramos que Castilla, el ministro de Humala, fue el viceministro de Hacienda de Benavides.

LAS ARISTAS DE LA REFORMA
Los puntos fuertes de la reforma eran cuatro: 1) Cambiar el sistema de cobro de comisión de flujo (porcentaje del salario) a saldo (porcentaje del fondo en administración); 2) Incrementar la competencia en el SPP con la entrada de más competidores al mercado y 3) obligar a los trabajadores independientes a aportar a un sistema de pensiones; 4) Asegurar una rentabilidad mejor para los afiliados y, por lo tanto, una mejor pensión futura reduciendo, en el proceso y para ello, el precio del servicio.

Con la propuesta casi lista, el MEF presentó el proyecto ante el Congreso que, luego de mucho debatirlo, fue aprobado en la comisión de Defensa del Consumidor en un polémico proceso lleno de observaciones y, finalmente, en la comisión permanente del Congreso con el insólito voto dirimente de su presidente, Daniel Abugattás, quien votó primero que todos.

A un año y algo más de la aprobación de la ley es posible afirmar que los objetivos no han sido cumplidos. Inicialmente, el cambio de sistema de cobro de comisiones y la subasta de afiliados provocó la reducción de los precios que cobraban las AFP y concitó la atención de un quinto participante (la chilena Habitat) que actualmente es la única AFP que puede afiliar a nuevos aportantes al SPP. Pero luego de unos meses, Integra y Profuturo compraron Horizonte y así, de pronto, solo quedaron otra vez cuatro AFP.

Como la fuerza de ventas de las AFP representaba el 40% de los gastos, la SBS asumió que la subasta eliminaría la necesidad de tener vendedores (todos los nuevos son afiliados automáticamente a la AFP ganadora), pero desde que entró Habitat, el Sistema Nacional de Pensiones (que permanece inexplicablemente abierto) afilia a más personas que el SPP porque es más fácil y Habitat no tiene como difundir las ventajas de las AFP.

Además, la incorporación obligatoria de los trabajadores independientes debió ser aplazada por un año cuando ya había comenzado debido a las protestas y a los vacíos procedimentales que hacían muy difícil su aplicación.

Finalmente, el número de personas que escogió mudarse del esquema de cobro de comisiones por flujo hacia el sistema de saldo estuvo muy por debajo de lo estimado inicialmente por la SBS. La falta de información y de predictibilidad hicieron mella en la propuesta de la superintendencia pero hizo, en un aspecto positivo del fracaso, que las personas se preocuparan más en su futuro y su fondo de pensiones, que tomaran conciencia de que ese dinero, al fin y al cabo, es de ellos.

El único aspecto de la reforma que sí funcionó fue la reducción de comisiones. Hoy estas son bastante más bajas que antes de la promulgación de la reforma.
Queda pendiente entonces la incorporación de los independientes (ampliar la cobertura de pensiones) y flexibilizar aún más los mecanismos de inversión de las AFP en el Perú y en el extranjero para que puedan obtener mejores rentabilidades para sus afiliados. O al menos eso es lo que ellas dicen.

EL TAMAÑO DE LA PENSIÓN
Los entendidos aseguran que no hay manera de predecir cuánto le habrá de tocar a cada uno, porque predecirlo es casi tan difícil como predecir el clima: uno sabe más o menos que hará frío porque es invierno, pero nada más.

En teoría, según nos contó en una oportunidad el presidente de la Asociación de AFP, Luis Valdivieso, si uno gana S/.1.000 al mes, realiza aportes durante 24 años a su fondo de la AFP, se pasa del fondo 3 al 2 y luego al 1 de acuerdo a su edad y registra una rentabilidad histórica de 5% en promedio al año en su fondo, debería poder retirarse con una pensión de S/.600 mensuales.

A mediados de este año, en junio, el gerente central de AFP Integra, Marcel Fort, nos dijo que para obtener una pensión de S/.3.000 hoy, habría que tener un fondo de entre S/.400.000 y S/.500.000 pero que en 10 años, así como van las cosas, ese fondos podría duplicarse y, sin aportar más, obtener una pensión de renta vitalicia (hasta que se muera) de S/.6.000.

El problema, como ha explicado el CEO de Andino Investments, Melvin Escudero, en más de una ocasión, es que las rentabilidades que hemos visto en los primeros 16 años del sistema privado de pensiones no habrán de repetirse.

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