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¿Dónde se definen los negocios en Lima?: La ruta de los restaurantes favoritos del mundo corporativo
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Más allá de las oficinas y las pantallas, los almuerzos siguen siendo un terreno clave para las conversaciones de alto nivel. Los restaurantes —elegidos por ejecutivos y empresarios— se han convertido en una extensión natural del mundo corporativo y en un termómetro del movimiento económico de la ciudad.
Y es que, un restaurante funciona como un territorio neutral para conversaciones estratégicas y planes de negocio. La comida y la bebida ayudan a romper el hielo y crean un ambiente más distendido, aunque el propósito final sea estrictamente profesional.
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En este contexto, marcado con la apertura de nuevos locales —especialmente en las zonas empresariales de Lima— se proyecta un crecimiento anual de entre 4% y 6% en San Isidro, impulsado por nuevas inauguraciones, y de entre 2% y 3% en Miraflores, por la consolidación del distrito. Así lo señala Gabriela Kanashiro, presidenta del Comité de Restaurantes de la Asociación Peruana de Hoteles, Restaurantes y Afines (Ahora Perú).
Kanashiro precisa que los locales orientados al público corporativo suelen incorporar características específicas en operación, diseño y servicio. El ticket promedio oscila entre S/35 y S/90 por almuerzo; la carta combina platos ligeros con opciones premium; y la oferta ‘after-office’ —coctelería, vinos y espacios de ‘networking’— se ha convertido en un complemento clave. A ello se suma un factor determinante: la rapidez. “Un plato debe servirse en menos de 30 minutos”, enfatiza.

Mesa ejecutiva
El dinamismo económico del país viene impulsando este tipo de reuniones, lo cual se evidencia no solo en el crecimiento de 1,61% del sector restaurantes durante los primeros nueve meses de 2025, según el INEI, sino también en la mayor concurrencia a locales como Perroquet, del Country Club Lima Hotel. De acuerdo con Lucienne Freundt-Thurne, gerente de Negocios Hoteleros de Los Portales Hoteles, “el crecimiento del segmento corporativo se ha incrementado desde el segundo trimestre de este año y se refleja en un aumento de 30% en las reservas de empresas y reuniones ejecutivas en todos los horarios de consumo”.

Añade que, aunque las reservas se dan casi a diario, hay mayor concentración entre martes y jueves. “Los desayunos ejecutivos y almuerzos de trabajo representan la mayoría de nuestras reservas, aunque también hemos notado un incremento en cenas de cierre comercial y celebraciones empresariales”.
En esa misma línea, El Salar registra mayor dinamismo desde abril de 2025, particularmente en almuerzos y reuniones de trabajo de lunes a viernes. Omar Huamán, líder de Alimentos y Bebidas del local, detalla que el cliente corporativo exige servicios más personalizados y digitalizados, con una mayor preferencia por plataformas para reservas, activaciones y consultas.
Tendencias en la carta
Rubén Montenegro, profesor de Finanzas de la Universidad del Pacífico, señala que los ejecutivos priorizan locales con cartas “no tan elaboradas y fáciles de comer”, pues la conversación es el objetivo central. Las tendencias de vida saludable también influyen en sus preferencias, impulsando la demanda de opciones veganas, libres de gluten o más ligeras.

Aun así, la gastronomía peruana contemporánea se mantiene entre las elecciones más frecuentes: lomo saltado, pescados del día y otras especialidades, acompañadas por vinos premium o cocteles de autor con pisco. En estos casos, el ticket promedio supera fácilmente los S/100 por persona, dependiendo del horario y las opciones elegidas.
Ambientes libres de interrupciones
Úrsula Vega, relacionista pública y experta en el segmento corporativo, recuerda que los platos no son el único factor. El ambiente puede ser decisivo. Los ejecutivos buscan lugares donde puedan conversar sin ruidos ni interrupciones, con mozos capacitados para intervenir solo cuando es necesario y con un servicio que optimice el tiempo, “el recurso más valorado en el mundo corporativo”.
Según la ubicación y el diseño, un restaurante también puede convertirse en un termómetro del dinamismo económico. Lou Rottman, propietario de Bottega Dasso, comenta que en los últimos dos años el restaurante ha captado una fuerte atención del público ejecutivo internacional —principalmente estadounidense y asiático— y que los ambientes juegan un rol clave.
“Desde nuestro lounge, el cliente puede ver la calle y comprobar que hay mucho potencial para invertir. Para alguien que quiere ver si mete plata en el país, tiene un buen punto de referencia. Además, tenemos un salón en la parte de atrás que, de acuerdo al horario, puede dar un ambiente muy privado”, explica.
Perroquet, por su parte, cuenta con dos salones privados dentro del restaurante, con capacidad para entre seis y 30 personas cada uno. El Country Club Lima Hotel suma tres salas de eventos y un amplio jardín con un pabellón para actividades corporativas o sociales.
En tanto, El Salar, aunque no dispone de salones privados, ofrece espacios cómodos que se adaptan a reuniones reducidas —de dos a cuatro personas—.
Proyectos inmobiliarios y el ascenso de los restaurantes
El crecimiento de los clúster empresariales en San Isidro y Miraflores viene acompañado de una expansión sostenida de este tipo de locales. Montenegro señala que esta tendencia también se extiende a otras zonas de la capital debido al aumento de oficinas y proyectos de ‘coworking’.
En distritos como Santiago de Surco se registran más de 500 restaurantes, con especial concentración en ejes como Chacarilla y El Derby. Lince emerge como un nuevo polo empresarial con una mayor oferta de ticket medio; Barranco experimenta un auge de conceptos boutique; y La Molina sigue la misma tendencia, impulsada por la presencia de oficinas y universidades, según Ahora Perú.
El movimiento inmobiliario ha favorecido a Bottega Dasso, que ha visto crecer al público corporativo tras la inauguración de dos edificios de oficinas a pocas cuadras del local, como el edificio Fibra y el edificio Punta del Este.
Una zona con alto potencial en San Isidro es Paseo Begonias, que cuenta con más de 20 propuestas gastronómicas, entre ellas el ‘food hall’ Popurrí (14 conceptos), Bar Velvet, Casa Sarao y Melt, lo que reforzará el atractivo culinario y corporativo de la zona. Urbanova, la desarrolladora de este ‘hub’, espera que el público corporativo aumente tras la construcción de su edificio Torre Rosales.
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