(Foto: EFE)
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Luis Fernando Alegría
Juan Carlos Odar Zagaceta

Por: Juan Carlos Odar y Luis Alegría (Unidad de Análisis Económico de El Comercio)

El crecimiento económico es una variable que nos impacta directamente. Las posibilidades de encontrar empleo, recibir mejores sueldos, emprender un negocio o hacer crecer uno existente dependen del dinamismo de la producción nacional.

La semana pasada, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) realizó un ajuste sensible en su panorama de crecimiento para el 2019, que redujo de 4,2% a 3%. Y para el 2020, recortó desde 4,5% a 4%.

A fin de poner en perspectiva las implicancias de estas cifras, en la Unidad de Análisis Económico de El Comercio realizamos un ejercicio cuantitativo para estimar en qué medida afecta al mercado laboral este cambio de proyecciones.

El primer resultado obtenido es que un punto porcentual menos de crecimiento en la actividad económica implica que se dejarían de crear alrededor de 48.331 puestos de trabajo en todo el Perú.

En un escenario en que el PBI crece 4,2%, el número de personas empleadas superaría los 17 millones; dicho resultado no se logra con una expansión de 3% en el año.

Es importante resaltar que este ejercicio tiene distintas posibilidades. De hecho, el recorte de proyección implica que, como mínimo, se dejen de crear 43.299 empleos y, como máximo, unos 53.363 puestos. Terminar el 2019 con menos empleo tiene un efecto que se arrastra hasta el 2020.

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En el escenario que el MEF manejaba en abril, el país terminaría el año previo al bicentenario con una fuerza laboral ocupada de 17,27 millones de personas.

Con el nuevo panorama, el número de empleados sería de 17,18 millones; lo que representa frente a la proyección previa 85.657 empleos generados menos.

SECTORES BAJO LA LUPA

Las cifras agregadas esconden detalles de cada sector productivo. El empleo en algunos rubros tiene alta sensibilidad al crecimiento de su actividad económica, mientras que en otros el mercado laboral es más insensible a la dinámica sectorial.

De acuerdo con nuestros estimados, elaborados sobre la base de la producción de cada sector y sus niveles de empleo en los últimos 10 años, hay dos ramas en las que el mercado laboral es más sensible a cambios en el dinamismo: la minería y la construcción.

En el primer caso, un crecimiento de 1% en la actividad genera un incremento de entre 0,77% y 0,88% en el empleo. De manera análoga, los puestos de trabajo en construcción aumentan entre 0,73% y 0,77% por cada punto de crecimiento.

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Por su parte, los sectores de comercio y servicios –que emplean al 59% de la fuerza laboral– son relativamente menos sensibles al crecimiento; con variaciones que van entre 0,25% y 0,4% por cada punto de expansión del PBI del rubro.

Finalmente, las ramas de manufactura, agro y pesca son relativamente poco sensibles al cambio en el dinamismo de la economía.

DOMINA LA INFORMALIDAD

Uno de los grandes problemas de crecer a tasas débiles es la baja calidad del empleo que se genera. El recorte de proyección para este año de 4,2% a 3% tiene un efecto adverso sobre el empleo formal que, al mismo tiempo, hace que se cree más trabajo informal.

Si la economía pierde los 1,2 puntos porcentuales de dinamismo, nuestras estimaciones apuntan a que se dejarían de crear 54.948 empleos.

Pero este menor crecimiento hace que se acelere la contratación informal, generando 6.617 puestos de trabajo más que en el escenario original.

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Finalmente, un punto clave a considerar es que incluso un crecimiento de 4,2% –superior al ritmo potencial– es insuficiente para lograr que todas las personas que se incorporan a la fuerza laboral en el año consigan un trabajo.

En los últimos 10 años, en promedio, 234.825 personas ingresaron al mercado laboral, mientras un crecimiento de 4,2% permite generar unos 230.399 empleos.

Incluso en los escenarios más optimistas, parte de la población terminaría desempleada o en el sector informal; esto pone de manifiesto el reto de acelerar el crecimiento observado y también aumentar el potencial.