Paola Villar S.

Lo que el coronavirus COVID-19 implicará para nuestro país no solo en el ámbito de salud, sino también económico viene siendo analizado desde diversos frentes. Pero el impacto negativo es inevitable. Desde Washington (EE.UU.) conversamos con la economista peruana Liliana Rojas-Suárez, directora para Latinoamérica del Centro para el Desarrollo Global, y hacemos un balance sobre lo que nuestro país puede esperar.

—La ministra María Antonieta Alva ha afirmado que “el Perú tiene las fortalezas macroeconómicas para sobrepasar este ‘shock’”, ¿está de acuerdo con esta afirmación?

La buena noticia es que dentro de los países de la región, los datos macroeconómicos del Perú están dentro de los mejores. Tiene una de las mejores posiciones fiscales; tiene un déficit, pero si lo comparas con los demás países de América Latina, es menor que el resto significativamente. Tiene un endeudamiento externo e interno muy bajo y también muy pocas necesidades de financiamiento inmediato externo, porque la cuenta corriente del país es también deficitaria pero baja. Tiene muchísima reserva internacional. Entonces desde el punto de los países de América Latina que son los más fuertes de la región, definitivamente el Perú destaca.

Por supuesto que todo va a depender de la magnitud del ‘shock’, pero lo que digo es que primero se van a acabar los recursos y la capacidad de acción en otros países [antes] que en el Perú.

—A pesar de nuestra fortaleza macroeconómica, el Perú -comparado a otros países de la región- tiene algunos problemas como una alta informalidad. En este contexto, ¿qué tan amplia es la desventaja?

El Perú es uno de los muchísimos países emergentes y en vías de desarrollo en los cuales no tienes toda la infraestructura social que permita acomodar y ayudar a quienes más lo necesitan en un momento dado. Esto es algo que no se puede remediar en el corto plazo. Así es cómo está el Perú en este momento, así lo agarró la pandemia. Entonces tienes a poblaciones con una densidad increíble que hace inevitables los contagios.

El Perú necesita ayuda. [Esto] va más allá de sus fronteras. Lo que veo es que está haciendo todo lo posible a nivel de herramientas económicas, pero la capacidad de respuesta, aunque estuviera en superávit fiscal, no es suficiente porque el problema del sector real es tan grande que no le alcanzarían los recursos dada la densidad poblacional, debilidades institucionales, deficiencia en el sistema de salud, su composición poblacional, geográfica y demográfica. Dado todo eso, el Perú por sí mismo no es suficiente.

La gente en situación de pobreza se vio afectada por el estado de emergencia (Foto: Andina)
La gente en situación de pobreza se vio afectada por el estado de emergencia (Foto: Andina)

—¿Qué lecciones podemos llevarnos de esta situación que estamos viviendo?

Creo que cuando pase todo, si algo trae de positivo esta epidemia es que los efectos son tan severos que va a ser extremadamente difícil no impulsar las reformas estructurales que necesitamos hace muchísimo tiempo en el Perú, porque la población va a estar atrás de ellas. La luz entre estas tan malas noticias es que no va a haber forma de que el Congreso no deba aprobar reformas cuya urgencia y necesidad de tenerlas va a ser notoria para la población, no solamente por esta pandemia sino por cualquier otra que pueda pasar.

—El Congreso va a tener que cooperar mucho, entonces.

Totalmente, pero creo que va a ser fácil. Es mucho más difícil cuando tienes argumentos a favor o en contra. Aquí simplemente no va a haber ningún argumento en contra. Es lo que se tiene que hacer. Las reformas estructurales que venimos hablando hace tanto tiempo y que economistas como yo tenemos años, sino décadas, pidiéndolas. No [van a ser discutidas] inmediatamente porque la urgencia no lo permite, pero creo que la lección va a ser muy fuerte.

La economista Liliana Rojas-Suárez se encargo de mostrar cómo se ve al Perú en el exterior. (Foto: CADE 2017).
La economista Liliana Rojas-Suárez se encargo de mostrar cómo se ve al Perú en el exterior. (Foto: CADE 2017).

—Diversos expertos consideran que es momento de que los países tomen medidas drásticas por el impacto que tendrá el COVID-19 en la economía global. ¿Qué considera que debe priorizarse?

La contención. Cuanto más grande el contagio, mayor el costo financiero y fiscal. La primera medida es minimizar el contagio que tiene tres elementos: detección de la enfermedad, contención y tratamiento. Aquí es donde el Perú necesita ayuda. Ya no se trata de recursos solamente fiscales y monetarios, necesita todo el apoyo que pueda conseguir de los organismos internacionales en este momento; es hora de tocar puertas ya. Y seguramente lo debe estar haciendo el Gobierno, eso no lo sé.

—El Ejecutivo viene dictando medidas de contención que han sido saludadas por su severidad.

Sí, pero aún así los más afectados van a ser los pobres. El grado de densidad poblacional es extremadamente alto en muchas partes del país y, además, hay un problema fuerte de acceso a saneamiento en esas zonas. El aislamiento va a ayudar, pero hay un sector de la población que siempre va a estar más expuesto.

—Ahí nos afecta el problema de la informalidad.

Exacto, porque ellos no tienen los beneficios de un empleado formal. ¿Quién va a absorber el costo de toda la gente que está en ese sector? La informalidad se presenta ahora como un enorme costo para el Gobierno.

No obstante, como el Perú ha tomado bastante liderazgo en las medidas de contención, eso sirve mucho frente a organismos internacionales para conseguir ayuda. Los organismos siempre están en busca de casos de éxito, quieren mostrar que algo funciona. Y si el país ha estado siendo líder en implementar las medidas que se han dado en el mundo, espero que también esté yendo a los organismos internacionales y lo demuestre para conseguir apoyo.

(Foto: GEC)
(Foto: GEC)

—¿Qué tan amplia es la posibilidad de acceso a fondos para nuestro país?

Son escasos en el mundo. El primero que toca la puerta es el primero que consigue recursos. Hay líneas de crédito en este momento que son de emergencia, una de ellas que el FMI (Fondo Monetario Internacional) dio y que siempre insistí que el Perú debe tenerla, pero no la tiene, es la línea de crédito flexible. La tienen muy pocos países en el mundo.

En su momento, el Perú no quiso tomarla porque se pensaba que era mucho más barato pedir prestado en los mercados internacionales. Eso era cierto, pero como todo seguro [el acceso al crédito flexible] lo tienes cuando haya una eventualidad catastrófica y cuesta. Pero en todo caso, el Perú en los últimos años ha sido destacado como uno de los mejores en la parte macroeconómica y como eso es un tema [que observa] del FMI, me parece que podrían ver la forma de conseguir apoyo, además del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y la CAF.

—El Gobierno ya adoptó una medida para entregar bonos de 380 soles a la población más vulnerable, en situación de pobreza y pobreza extrema. ¿Considera que será efectiva?

Sí. Esta es una medida fiscal focalizada a los sectores más pobres. Aquí lo que hay que garantizar es que llegue el dinero a quien lo necesita. [El bono de 380 soles] es una política sumamente adecuada y redistributiva y se necesita eso, porque el Estado no provee de los servicios sociales a todas estas personas y sí los provee a gente de mayores ingresos. Si la cantidad es adecuada o no, eso está por verse porque no sabemos cuál será la evolución. Pero espacio fiscal hay en este momento y [el Gobierno] puede hacerlo más agresivo [el bono], pero va a tener su límite.

Para saber si recibirás el bono, solo debes ingresar unos pocos datos (Foto: Midis)
Para saber si recibirás el bono, solo debes ingresar unos pocos datos (Foto: Midis)

—Usted ha mencionado con anterioridad que si el Perú crece a un ritmo de 3% año tras año, no llegará a ser desarrollado. En esta coyuntura diversos analistas ya estiman que el crecimiento este 2020, incluso, puede ser 0%. ¿Cuánto tiempo nos podría tomar recuperar el ritmo que teníamos de expansión económica o incluso incrementarlo, después de esta crisis?

El país ha estado creciendo a tasas bajas y ahora el crecimiento puede ser 0%, como usted dice. Para recuperar el ritmo de expansión, depende de dos factores: el primero es externo, y aquí viene la recuperación mundial y de China. Ahora, más que nunca, el crecimiento del Perú depende tremendamente de factores externos. Desde el año pasado el Banco Mundial venía advirtiendo que el ritmo de crecimiento de América Latina iba a ser bastante bajo por sus bajos niveles de productividad y en el Perú eso ha estado exacerbado y complicado por la incertidumbre política y los temas de corrupción. Entonces, no es que al Perú le llega el virus estando en una situación idónea; le llega estando ya en problemas, con baja productividad, problemas políticos que parecieran no terminar nunca, y los problemas de corrupción que siguen.

En un escenario sin virus, igual el país no estaba creciendo a las tasas para converger a niveles de países desarrollados. Si eso es cierto, a menos que haya una explosión en el crecimiento mundial -que no la veo por ningún lado- y que China crezca otra vez con fuerza -que tampoco lo veo-, a menos que pase eso, el Perú tiene que corregir los factores internos que le están bloqueando los factores de crecimiento de largo plazo; independientemente del virus. El coronavirus es un problema de corto y mediano plazo, pero los problemas de largo plazo están con o sin el COVID-19.

—El Congreso ya tiene un proyecto de ley que busca prohibir a los bancos a cobrar intereses cuando se realice la reprogramación de créditos. ¿De ser aprobado, considera que esto pondría mayor estrés al sistema financiero?

En países de Europa como Italia ya se está dando facilidades de pago a las personas como el congelar el pago de los créditos hipotecarios a las personas que estén desempleadas o que hayan sido despedidas. Pero los bancos a su vez tiene obligaciones que pagar, y si no les dan los pagos hipotecarios, ¿cómo van a pagar las obligaciones que tengan a los depositantes? Les están diciendo ‘recolecten menos flujos de pagos por el lado de ingresos -lo pertinente a los activos-' pero al mismo tiempo, ¿qué pasa con los pasivos? Mi temor es que en unas circunstancias en que esto se haga muy grande los bancos van a ir en busca de un rescate adicional. Y a la hora de la hora, todo termina en el Gobierno. Y el Gobierno son los que pagan los impuestos, la gente. Si se les da una facilidad y eso les debilita, luego o me dejas quebrar o me ayudas. Y lo más probable es que dada la situación, lo ayuden. Pero entonces, has traspasado todo el problema hacía el Gobierno y al banco central.

Estamos hablando a nivel mundial. Ese es mi mayor temor que no busco expandirlo en forma alarmista, pero la probabilidad de que tenga que haber algún tipo de reestructuración muchísimo más grande a nivel mundial de las deudas corporativas y de los pasivos bancarios bajo términos que aún no se conocen ni se han discutido, y que impliquen una cooperación global mucho más grande, está definitivamente sobre el tapete.

Milán, Italia. Foto: Francesco Bozzo/Shutterstock.
Milán, Italia. Foto: Francesco Bozzo/Shutterstock.

—¿De qué dependerá que el 2021 la economía global se recupere?

La duración de la crisis, la rapidez y la efectividad de las respuestas a nivel mundial. Ahorita hay una llamada a estímulos fiscales y coordinados por parte del G-7 y G-20. Esa coordinación internacional es lo que va a cortar el periodo de problemas. [...] Cuando hablamos de la recuperación económica global, no obstante, hay dos partes: países avanzados y emergentes. Si los avanzados se recuperan, no necesariamente los emergentes se van a recuperar a la misma velocidad. En este momento necesitas provisiones de liquidez a nivel internacional y coordinadas de esa manera. La rapidez de la recuperación, entonces, también depende de una coordinación internacional que incluya a los emergentes y no sea solamente de los países avanzados.

—¿Qué habría que esperar cuando termine la pandemia?

Aquí está la pregunta del millón de dólares. Los enormes déficits fiscales parecen inevitables, se van a dar. Ya se están dando en todo el mundo. Cuando pase la pandemia nos vamos a enfrentar con un mundo que si ya antes decíamos estaba endeudado, ahora va a estar hiperendeudado. Muchos deudores y pocos acreedores. Este es un caso sin precedentes. Las crisis financieras ya sabemos como funcionan y la última generó recesión en los países avanzados, primero en EE.UU. y después en Europa. Las crisis pandémicas han sido muy diferentes.

¿Cómo vamos a manejar los huecos fiscales y financieros que queden después de la pandemia? Es una pregunta a nivel global. Yo no tengo la respuesta.

VIDEO RECOMENDADO

¿Cómo logró Alemania un número bajo de muertos por coronavirus en comparación de otros países?

TE PUEDE INTERESAR