A fines del primer semestre del año, pasada la incertidumbre electoral, las expectativas sobre el futuro de la economía mejoraron drásticamente entre los diversos agentes económicos: la opinión pública, los gerentes generales de las principales empresas del país y los índices de expectativas empresariales del Banco Central de Reserva.

 

La desaceleración económica, que ha estado liderada por una caída en la inversión privada, tiene como una de las condiciones necesarias la mejora de la confianza. En ese sentido, la mejora de las expectativas es una condición necesaria para retomar el dinamismo. Mas no suficiente, advierte Guillermo Arbe, gerente de Estudios Económicos en Scotiabank Perú.

“La elección ha generado un ambiente económico más positivo, pero no va a haber necesariamente un rebote rápido y fuerte en la inversión, dado que la demanda interna está muy débil y hay capacidad ociosa. El cambio será  paulatino”, detalla Arbe. 
En esta línea, el consumo privado mantiene una tendencia a la baja desde el 2011, lo cual generaría bajos incentivos para reactivar la inversión, uno de los grandes temas durante la campaña electoral. 

Sin embargo, en este contexto podría existir un nuevo incentivo, dado que, con expectativas optimistas, las empresas enfocadas en el mercado local podrían empezar a competir en inversiones para no ver disminuida su participación de mercado, señala Carlos Rojas, CEO de Andino Asset Management. 

(Foto: Difusión)

Arbe compara este momento económico con el inicio del gobierno de Ollanta Humala y señala que, en aquel entonces, a pesar de la preocupación de los empresarios por el resultado electoral, “la demanda venía tan fuerte que no podían dejar de invertir”, recuerda el economista. 

Rojas destaca un elemento que podría complicar la reactivación de las inversiones frente a lo visto en otros cambios de gobierno: hoy, las empresas peruanas están endeudadas y hace falta un mayor desarrollo del mercado de valores para que generen fuentes alternativas de financiamiento.

—Factores externos—
Uno de los elementos externos más importantes en esta reactivación es la evolución de los términos de intercambio, principalmente, el precio de los metales, señala Arbe.

Añade que, de caerse los precios de nuestras principales exportaciones, “podemos regresar rápidamente a una situación en la que los inversionistas vuelven a estar preocupados”.  

Sobre esto, Rojas se mantiene optimista y asegura que todos los estimados de los commodities importantes, incluido el cobre, consideran alzas en los próximos dos a tres años.

Ambos expertos sostienen que el ritmo de crecimiento podría mejorar, pero que este proceso será lento. “La economía es como un transatlántico”, grafica Rojas.

Por otro lado, los dos señalan que el ‘brexit’ podría tener un impacto positivo para la región bajo la lógica del flujo de capitales que busca oportunidades de rentabilidad en mercados emergentes con un buen perfil de riesgo. Así, América Latina se posiciona como un entorno más estable para la inversión, a diferencia de la incertidumbre desatada en el continente europeo. “Los mercados que nos afectan se están moviendo positivamente, por lo menos en este corto plazo”, afirma Arbe.

Así, los expertos coinciden en que los primeros seis meses y el anuncio de las primeras medidas serán el primer factor clave en la gestión de estas expectativas. “Ahorita el gobierno está en la luna de miel”, señala Rojas

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