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Guillermo Arbe: “Sí podríamos crecer 5%. No nos faltaría demasiado” | Scotiabank

Para alcanzar este ritmo se requiere de políticas que hagan más convincente el crecimiento de la demanda interna, señala el gerente de Estudios Económicos de Scotiabank Perú  

Guillermo Arbe

Guillermo Arbe señala que una política de inversión pública más efectiva daría como resultado una demanda interna más convincente y sostenible en el tiempo. (Foto: El Comercio)

Guillermo Arbe, gerente de Estudios Económicos de Scotiabank,  analiza los principales riesgos que enfrenta la economía peruana. En esta línea, señala que la inversión privada estaría muy cerca de volver a su crecimiento boyante, por lo que se requiere de políticas que ayuden a fortalecerla.

¿El 3,8% de crecimiento pronosticado por el Banco Mundial es insuficiente para incorporar a la nueva fuerza laboral, ¿podemos crecer más de 4%?
Sí, podríamos crecer más de 5%. No estamos en los niveles boyantes de la inversión privada, que crecía a doble dígito en los mejores años, pero no faltaría demasiado para llegar a esos niveles. Simplemente la demanda interna tiene que ser un poco más convincente en cuanto a su sostenibilidad en el tiempo. Esta creció casi 4% en el 2018 y crecerá 4% para el 2019. No está mal, pero podría estar mejor. Lo que nos haría falta es que el Gobierno tuviera una política de inversión pública más efectiva y no agresiva. Hoy es agresiva en papel pero no en la práctica.

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¿Qué hace que la demanda interna no crezca de manera convincente?
El problema es que se presupuesta inversiones en infraestructura, reconstrucción y todo, pero no se ejecuta lo presupuestado. Este es un problema de institucionalidad, pero también es difícil tener un crecimiento homogéneo cuando estas cambiando de ministros, gabinete y hasta de presidente.

Mi impresión es que toda esta volatilidad política que hemos tenido no ha afectado tanto a la inversión privada, sino, ha afectado más a la inversión pública. Hay una discontinuidad en la gestión pública, debido a la volatilidad política. Nuestra proyección de crecimiento de la inversión pública para el 2019 es positiva, alrededor del 4%, pero sobre todo por el gobierno central. La inversión de los gobiernos subnacionales caería fuertemente.

¿Cuánto prevé que crecería la inversión privada?
Nosotros estimamos que crecería 6,5%. La inversión minera viene creciendo a un ritmo de 13% y la no minera crece un poco más de 5%. Pero 5% o 6% no es nada. La inversión privada podría estar creciendo 15%.

¿Cómo reenganchar el círculo virtuoso de la inversión, empleo, consumo y demanda interna para recuperar los niveles de crecimiento boyantes?
Una posibilidad es que se destrabe la inversión pública y privada. No es fácil invertir en el Perú. Cualquiera que haya tratado de generar un pequeña empresa siguiendo la ley sabe lo difícil que es. El problema principal detrás de la informalidad en las pequeñas empresas no es la legislación laboral, sino, simplemente te hacen la vida imposible para obtener los permisos.

Otro aspecto positivo para que la inversión privada comience a crecer sería reducir los trámites. Esto es algo que se sabe, pero no se está viendo el avance suficiente. Una cosa muy fácil para hacer eso es modernizar el Estado y dentro de ello es digitalizarlo.

El ruido político ha afectado el manejo del Estado y la posibilidad de modernizarlo. ¿Este podría afectar a la inversión en el 2019?
Es difícil que el 2019 sea un año tan complicado como el 2018, aunque como país somos capaces de todo y no lo podemos descartar. Pero diría que la situación entre los poderes del Estado es mejor que hace un año y permite tener la esperanza que el 2019 sea más tranquilo para que el Ejecutivo avance en una agenda más proclive a competitividad, productividad y modernizar el Estado. Mi impresión es que este gobierno tal vez no vaya a hacer grandes cambios, pero sí pequeños, que contribuyan a avanzar.

La economía ha empezado a despegar en el último trimestre por sectores intensivos en manos de obra, ¿cómo esto se está reflejando en el empleo?
El empleo formal privado está creciendo a un ritmo de 4% o 5%. El empleo total no está creciendo así, pero sí el formal. El impulso proviene de la agroindustria, la minería y la construcción. Si bien esta última no crece como en sus mejores años, avanza y está ayudando bastante.

No obstante, la población con mayores ingresos es la que está mejorando y la de menores ingresos es la que está más estancada. Estamos empezando a ver que los sectores que habían estado retraídos como los textiles, vestimenta, ropa, alimento y bebidas han empezado a reactivarse, con lo que pueden ser otros generadores de empleo. Estamos en proceso de reenganchar hacia un círculo virtuoso, por lo que tenemos que acelerarlo y tener cuidado de no romperlo.

¿Qué podría quebrar el proceso de aceleración de la economía?
Muchas cosas tanto internas como externas. Una crisis global, una caída en el precio de los metales, una vacancia presidencial o crisis de ese tipo puede afectarla. La volatilidad del tipo de cambio o incertidumbre, de repente no lo rompe pero si lo puede postergar. Estamos enfrentando una serie de retos sobre todo internacionales, en el 2019, que pueden poner en riesgo un proceso que todavía es frágil.

¿Cuál es la magnitud de la guerra comercial?
Hay mucho ruido sobre la guerra comercial. La verdad es un riesgo real difícil de medir, que probablemente esté generando más temor sobre su impacto de lo que realmente vaya a pasar. Una de las cosas que se ha estado subestimando al hablar de los riesgos globales es el cambio tecnológico, que ha aumentado la productividad.

El 2018 con todo lo que se hizo de aumentar aranceles e implementar la guerra comercial, igual el mundo creció bastante bien. Sin embargo, uno de los riesgos latentes que puede ocasionar una crisis financiera es el sobreendeudamiento creciente en el mundo. Pero dudo que pueda originarse en el 2019. Lo vería más en el 2020 o 2021.

¿Un crecimiento desequilibrado como el de Estados Unidos puede originar una crisis?
Ahí hay un riesgo muy grande. El déficit fiscal y la deuda pública de EE.UU. se pueden volver inmanejables. Si EE.UU. entrará en crisis sí nos afecta, porque los mercados financieros mundiales están muy vinculados a EE.UU. En el eventual caso que ocurriera no lo vería en el 2019, sino más adelante. Si antes se desatará una crisis estaría vinculada a la situación de la deuda privada.

Mi sensación es que la FED todavía quisiera poder seguir subiendo tasas, pero cada vez está más insegura de hacerlo. No me extrañaría que ya no subiera sus tasas o que lo haga solo una vez más.

¿Cuál es la expectativa para el tipo de cambio?
En el 2019, no depende tanto del sol, sino de que vaya a pasar con el dólar. El dólar empezó el año debilitándose un poco. Hubo un poco de ‘overshooting’. Se fortaleció demasiado el dólar en el 2018 y va a ir corriendo en el 2019 y eso va a permitir que el sol se fortalezca.

Estamos esperando que el sol termine el año en S/3.30. Este es un fortalecimiento bastante leve. Pero el sol no tiene mucha vida propia. Si la coyuntura internacional lleva a un nuevo fortalecimiento del dólar, el sol puede debilitarse nuevamente. Los indicadores con los que empezamos el año, me sugieren que no va a pasar. Pero hay bastante incertidumbre.

¿Cómo nos pueden afectar los cambios políticos en la región?
El país más relevante es Brasil. El canal de transmisión son los mercados financieros. El mercado está tomando bastante bien la elección del presidente Jair Bolsonaro por su política económica. Mientras eso continúe va a ser positivo para los países de la región como el Perú.

En el país hemos pasado por un par de años difíciles y eso nos ha hecho a todos a ser cautos respecto a cómo miramos el 2019. En realidad los riesgos para el 2019 me parecen que son menores que los que tuvimos en el 2018, por lo menos son parecidos y no van a ser mayores.

No me extrañaría si el crecimiento de la economía fuera mayor al pronosticado por el mercado. Para alcanzar este ritmo se requiere de políticas que hagan más convincente el crecimiento de la demanda interna. La moneda peruana se fortalecería este año y cerraría en S/3,30.“Lo que nos haría falta es que el Gobierno tuviera una política de inversión pública más efectiva y no agresiva. Hoy es agresiva en papel, pero no en la práctica”.

“Hay mucho ruido sobre la guerra comercial. La verdad es un riesgo real difícil de medir, que probablemente esté generando más temor sobre su impacto de lo que realmente vaya a pasar”.“Uno de los riesgos latentes que puede ocasionar una crisis financiera es el sobreendeudamiento creciente en el mundo. Pero dudo que pueda originarse en el 2019. Lo vería más en el 2020 o 2021”.

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