Pese a que el Indicca continúa en terreno pesimista, Saavedra señala que se observa una tendencia al alza, que viene dándose desde el segundo semestre del 2019. (Foto: Reuters)
Pese a que el Indicca continúa en terreno pesimista, Saavedra señala que se observa una tendencia al alza, que viene dándose desde el segundo semestre del 2019. (Foto: Reuters)

Las expectativas de los consumidores limeños inician el año con cierto pesimismo. El Índice de Confianza del Consumidor () de –elaborado por Apoyo Consultoría e Ipsos– alcanzó los 49 puntos sobre 100 en enero. Así, esta medición regresa a la racha negativa, ubicándose por debajo de los 50 puntos, similar a lo registrado desde marzo del 2017 hasta noviembre del 2019.

Cabe mencionar que en diciembre del 2019, el Indicca se ubicó en 51 puntos, mostrando cierto optimismo en los consumidores debido a la campaña navideña y a que los limeños suelen tener la percepción de que el siguiente año será mejor. Sin embargo, José Carlos Saavedra, socio de Apoyo Consultoría, explica que si se elimina la estacionalidad propia de las fiestas de fin de año, el nivel de la confianza se hubiese mantenido en terreno negativo: 49 puntos.

FACTORES

Para Saavedra, el principal factor que afecta la confianza del consumidor es el deterioro del mercado laboral que se refleja en dos dinámicas.

La primera es el ritmo de creación del empleo, el cual es insuficiente para absorber el crecimiento de la oferta de trabajadores. La segunda, que los salarios promedio están estancados en términos reales.

“Los consumidores de los niveles socioeconómicos C-D-E aún no están percibiendo mejoras en el mercado laboral. De hecho, cerca del 50% de consumidores considera que es difícil encontrar trabajo, porcentaje máximo en 10 años”, puntualiza.

De acuerdo con el Indicca, las familias limeñas se mantienen pesimistas respecto a la posibilidad de conseguir un empleo desde febrero del 2018. En el resultado de enero del 2020, este indicador registró 42 puntos sobre 100.

RECUPERACIÓN

Pese a que el Indicca continúa en terreno pesimista, Saavedra señala que se observa una tendencia al alza, que viene dándose desde el segundo semestre del 2019.

“Dicha recuperación se explicaría, principalmente, por el optimismo generalizado de los consumidores sobre su situación económica futura y por la reciente aceleración del empleo formal observada en el último trimestre del 2019”, puntualiza.

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), entre octubre y diciembre del 2019 la población con empleo adecuado aumentó en 4,7% comparado con similar período del 2018, mientras que la subempleada disminuyó en 6,4%.

PERSPECTIVAS

Los niveles de optimismo sobre los próximos 12 meses, considera Saavedra, se habrían mantenido elevados. Esto debido a dos coyunturas. Primero, por el período preelectoral que suele tener un efecto positivo en las expectativas por el cambio de autoridades, y, segundo, por la recuperación del crecimiento del empleo formal, sobre todo en el sector servicios, que es uno de los más dinámicos y que genera gran parte del empleo formal privado calificado y con remuneraciones por encima del promedio.

No obstante, Saavedra precisa que no es claro que la tendencia al alza pueda sostenerse a lo largo del año, ya que el crecimiento de la economía y del empleo “no es lo suficientemente fuerte como para mejorar de manera más generalizada la situación económica de las familias”.