Consumidores mantienen expectativa de una mejor situación económica en el largo plazo. (Foto: Piko Tamashiro)
Consumidores mantienen expectativa de una mejor situación económica en el largo plazo. (Foto: Piko Tamashiro)

El segundo mes del año no ha sido del todo auspicioso a los ojos de los limeños. No obstante, los deseos por una mejor situación en sus hogares continúa siendo una meta que esperan con optimismo en un largo plazo.

Así lo revela el reciente Índice de Confianza del Consumidor () de Lima Metropolitana elaborado por Apoyo Consultoría e Ipsos, el cual alcanzó los 46 puntos en febrero, con lo que se convirtió en el resultado más bajo desde abril del 2019.

Este es el segundo mes en retroceso para el indicador, ya que en enero del 2020 alcanzó los 49 puntos y en diciembre del 2019 los 51 puntos.

Si el Indicca se ubica por debajo de los 50 puntos, se considera que la confianza de los consumidores es pesimista; mientras que por encima de ese nivel, optimista.

“El deterioro de las expectativas en las familias en los niveles socioeconómicos A y B fue sobre su situación actual y el empleo”, aseveró la coordinadora de investigación de estudios económicos de Apoyo, Maria José Gallo.

El retroceso está en línea con indicadores que ya sugieren un crecimiento lento del empleo y los salarios. Según la consultora, durante el primer mes del año se desaceleraron las aportaciones a y la recaudación por de quinta categoría. Ambos determinan el crecimiento de la planilla formal.

Indicadores de empleo no fueron sólidos en febrero.
Indicadores de empleo no fueron sólidos en febrero.

Según datos del Banco Central de Reserva del Perú, a enero del 2020, la población económicamente activa (PEA) ocupada en Lima Metropolitana fue de 5’010.000 personas, menor que el resultado de diciembre del 2019, cuando fueron 5’113.000 personas. Del mismo modo, la PEA adecuadamente empleada fue de 3’099.000 en enero del 2020, lo cual fue menor frente a diciembre del 2019, cuando fueron 3’427.000 limeños.

Apoyo también considera que la caída en las expectativas estaría vinculada a la menor confianza en la capacidad del Poder Ejecutivo para reactivar la economía a raíz de los recientes cambios en el Gabinete Ministerial.

“De hecho, las expectativas de las familias suelen estar relacionadas con la aprobación presidencial, que pasó de 58% en enero a 53% este mes, según la última encuesta de Ipsos”, aseveró Gallo.

Índice de Confianza del Consumidor a febrero del 2020.
Índice de Confianza del Consumidor a febrero del 2020.

Otro factor detrás del menor optimismo sería la baja expectativa que ha generado el nuevo Congreso en algunos sectores de la opinión pública (el 39% cree que este será igual o peor que el disuelto).

El largo plazo

Pese a ello, el limeño mantiene la esperanza. Las expectativas para el largo plazo se encuentran en el terreno optimista. Apoyo advierte que la perspectiva sobre la situación económica futura en las familias para febrero (promedio del trimestre móvil) fue de 62 puntos.

“Entre todos los componentes es el que mejor desempeño tiene. Es una buena señal que no se pierda el optimismo a pesar de que le parece muy difícil encontrar trabajo”, aseveró Gallo.