El laboratorio de Innovación +51 de la PCM y el nuevo portal Gob.pe, representan un ejemplo de innovación centrada en el ciudadano.
El laboratorio de Innovación +51 de la PCM y el nuevo portal Gob.pe, representan un ejemplo de innovación centrada en el ciudadano.
Elida Vega

Desde cualquier ubicación geográfica, las 24 horas del día, los 365 días del año y sin la necesidad de acercarnos a una oficina de la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (), los peruanos podemos ver el estado de diversas partidas registrales o realizar consultas vehiculares ingresando al aplicativo de la entidad estatal desde cualquier dispositivo móvil.

Gracias a esta innovadora apuesta, el año pasado la Sunarp recibió el Premio a las Buenas Prácticas en Gestión Pública en la categoría “Transparencia y Acceso a la Información”, junto con otras 18 entidades públicas que también han entendido –como destacaron en Ciudadanos al Día– que para mejorar la gestión pública se debe “impulsar la innovación y colocar al ciudadano como razón de ser del servicio público”.

En ese sentido, habría que tener en cuenta lo que refiere el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su estudio “El Estado como agente innovador: oportunidades y desafíos”. Al analizar el caso peruano, el PNUD señala que, aunque se cuenta con recursos limitados y una serie de dificultades asociadas a la innovación en el Estado, muchas instituciones públicas han logrado sacar adelante iniciativas innovadoras a favor de la ciudadanía.

No en vano, a las 44 prácticas que fueron premiadas entre el 2016 y 2017, se sumarán 28 más este año. Sin contar las decenas de prácticas que se han reconocido desde que en el 2005 se empezaron a reconocer las buenas acciones en el sector público.

A pesar de esos avances, para Alfred Kobayashi, jefe de Open Innovation & Digital Experience en la UPC, el camino que el Estado tiene como verdadero promotor de la innovación y transformación es largo y recién está empezando. “Hay que valorar lo realizado por Produce y por la PCM, pero hay varios ministerios y gobiernos locales que aún se resisten a realizar el cambio que se necesita”, dice.

Mirando los desafíos que como país enfrentamos para aumentar la capacidad de innovación tecnológica, el experto apunta que gran parte de esa tarea le corresponde al Estado. Por eso considera que desarrollar un Estado abierto u ‘open government’ es una tarea pendiente, porque no tenemos portales de ‘open data’ en las instituciones y tampoco contamos con un solo portal que concentre esta información, algo que nos ayudaría a transparentar la gestión y permitiría que los ciudadanos desarrollen soluciones innovadoras co-creando con el Gobierno.

“En el Global Innovation Index, aparecemos en el puesto 71. Ahí se nota claramente el bajo nivel educativo medido por la escala PISA. Aún hay muchas trabas y trámites engorrosos que no permiten generar el ecosistema de innovación necesario, y en esto estamos en el puesto 69. Otro punto débil que tenemos es la generación de conocimiento (investigación, patentes y tecnología), que es un rol compartido entre las universidades públicas y privadas y el Estado, a través de Concytec. En esa categoría estamos en el puesto 88”, aclara.

Por esa razón, Kobayashi asegura que el Estado debe liderar los esfuerzos y fortalecer el ecosistema de innovación del país, promoviendo, reconociendo y financiando las actividades donde diversos actores se unen en pro de desarrollar soluciones orientadas a la ciudadanía, motivando procesos de innovación acelerada con el fin de que el ciudadano y las empresas participen activamente.

Sobre el rol que les compete a las empresas, que deberían caminar de la mano con el Estado, Sebastián González, Head of Corporate Venturing & Partnerships de Wayra Chile , sostiene que, para ir hacia un proceso de innovación tecnológica, estas deben apostar por los programas de emprendimiento tecnológico con impacto económico positivo.

“Uno de los desafíos más importantes es generar una política de apertura digital y que promueva los retos en la innovación, poniendo al ciudadano en el centro y llamando a todos los actores a participar activamente”, concluye Kobayashi.