La inflación se aceleró en julio por el alza de precios en el rubro de alimentos y bebidas. (Foto: El Comercio)
La inflación se aceleró en julio por el alza de precios en el rubro de alimentos y bebidas. (Foto: El Comercio)

Para preservar la fortaleza de las cuentas fiscales, el Perú tiene candados que limitan, entre otras variables, la cada año. La regla vigente señala que este gasto, excluyendo mantenimiento del capital físico, debe crecer en términos reales por debajo del promedio del PBI de los últimos 20 años.

Sin embargo, para saber cuántos soles más se puede usar en gasto corriente cada año, a ese crecimiento se le suma la tasa de inflación y se obtiene el crecimiento nominal para el gasto corriente que permite cumplir la regla.

Así, mientras mayor sea la inflación esperada por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), mayor será el espacio para aumentar el gasto corriente en los próximos años.

Como se sabe, la meta del Banco Central de Reserva (BCR) es de una inflación de 2% anual. Todos los esfuerzos del BCR se dirigen hacia lograr esa meta; sin embargo, el MEF parece no confiar en que la alcance.

En el Marco Macroeconómico Multianual (MMM), el ministerio toma una inflación de 2,5% anual, tasa superior a la meta del BCR, la que está alineada con los pronósticos de otros agentes económicos. Como resultado, el gasto corriente tiene mayor espacio para crecer cada año, desde el 2018 hasta el 2022.

El problema –indica el CJ– es que esto implicaría que la credibilidad del BCR está en cuestión.
El problema –indica el CJ– es que esto implicaría que la credibilidad del BCR está en cuestión.

Específicamente, esto permite un crecimiento promedio de 6,7% por año. Sin embargo, si se hubiera usado la meta de 2% del BCR, entonces la expansión promedio sería 5,9% anual al 2022.

Es importante notar que el Consejo Fiscal, durante su evaluación técnica del MMM, lanzó la advertencia sobre el error de este procedimiento y esperaba que se subsanara. El problema –indica la entidad– es que esto implicaría que la credibilidad del BCR está en cuestión.

CONTROL DE DAÑOS
Esta diferencia de solo 0,5 puntos porcentuales en la inflación cada año tiene un impacto acumulado en el tiempo. Solo en el 2018 permite gastar S/1.330 millones adicionales, cifra que va creciendo hasta S/4.738 millones en el 2022.

En total, en los cinco años se pueden gastar S/14.642 millones más con esta diferencia en la inflación esperada. Todo ello sin incumplir la regla fiscal de crecimiento en términos reales.

Este monto de dinero es sustancial: representa cerca de la mitad del presupuesto para todo el sector educación este año o, en términos de infraestructura, casi toda la cartera de proyectos por adjudicar entre el 2019 y 2020.