La tasa de desempleo juvenil asciende a 8,5%, informó el MTPE. (Foto: Archivo)
La tasa de desempleo juvenil asciende a 8,5%, informó el MTPE. (Foto: Archivo)
Nicolás Castillo Arévalo

Periodista de la sección de Economía y Día1

La precariedad del y la constituyen una fuente de vulnerabilidad para muchas personas y familias en nuestros países. En ese sentido, el viceministro de Promoción del Empleo y Capacitación Laboral, Javier Palacios, afirmó que el mercado laboral peruano presenta profundas brechas “que son necesarias revertir”.

Entre dichas brechas, Palacios sostuvo que en el Perú, el 73% de la población económicamente activa (PEA) es informal, es decir, –indicó– está compuesta por trabajadores que laboran en unidades productivas que no están registradas y no tributan; así como de personas asalariadas que no cuentan con un seguro de salud o pensiones. 


“Este problema [de la informalidad] se agrava en la microempresa, en que el 91% de trabajadores asalariados es informal”, dijo durante su presentación en el foro Diálogo de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y los coordinadores residentes de las Naciones Unidas sobre el trabajo decente y el crecimiento económico en el contexto del futuro del trabajo en América Latina y el Caribe.

El viceministro indicó que otra arista de la problemática que enfrenta el empleo en el país es la falta de educación. Palacios indicó que el 68% de la PEA ocupada cuenta solo con nivel educativo básico. Además, precisó que la brecha de ingreso laboral de la mujer respecto al hombre llega al 28,5%, al tiempo que la brecha de ingreso laboral del grupo autoidentificado como indígena y afroperuano respecto al grupo identificado como blancos y mestizos es del 32%.

Asimismo, detalló que solo cuatro de cada 10 trabajadores están afiliados a un sistema de pensiones.

EMPLEO JUVENIL
Palacios también se refirió al problema del empleo juvenil. El funcionario comentó que la tasa de desempleo juvenil es cuatro veces mayor a la del resto de la PEA.

Por ello, el viceministro indicó que resolver estos problemas, que busca responder el objetivo 8 de la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, compromete al Estado a promover un crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el pleno empleo productivo y el trabajo decente.

En el mismo sentido, Christian Salazar, director regional de la Oficina de Coordinación para el Desarrollo de Naciones Unidas, afirmó a El Comercio que en la gran mayoría de las economías de América Latina y El Caribe el tamaño de la población joven es la más grande de la historia. Sin embargo, -indicó- que los mercados formales de trabajo de estas no tienen la capacidad de absorber dicha demanda.

Por ello, Salazar afirmó que la posición de la Organización de Naciones Unidas es que se fortalezca “mucho más” la reforma educativa sobre todo de la educación secundaria y en la preparación de los jóvenes para el trabajo.

“Se debe trabajar y poner mucho más énfasis con el sector privado de abrirse a programas de pasantías. Si bien no estamos en cero en este tipo de políticas, hay que darle un empuje más fuerte. Esto en vista que el crecimiento en nuestras economías se está desacelerando”, comentó.

El funcionario de Naciones Unidas también indicó que el problema de la informalidad laboral afecta a la productividad de las economías de la región, que es relativamente baja. Salazar explicó que esto se debe a que un mayor porcentaje de la población trabajadora informal implica una absorción de las nuevas tecnologías más lenta, de la que habría con un sector formal.

“No es que no sepamos por dónde ir [para enfrentar la informalidad], solo que las condiciones se van a hacer más difíciles y hay que concentrarse mucho más en los jóvenes y en todo el tema de las revalorizaciones técnicas, de las aperturas de la compañías a darles esta primera ayuda, en cualquier nivel formal o informal. Se vuelve más importante para la proyección social del futuro”, concluyó el experto.