Miriam Romainville Izaguirre

Con 43 años, Rudy Carlos Ostoa ha observado cómo algunos edificios se destruian bajo el fuego, y cómo el calor humano es capaz de despertar lazos de solidaridad. Su pasión lo llevó a optar por ser bombero voluntario desde hace doce años, pero su centro de trabajo no se encuentra precisamente en dicha compañía

Allá por octubre del 2015, Rudy, quien desempeña el cargo de Ingeniero de proyectos en la firma Optical Networks, se encontraba en una reunión de trabajo. Fue en ese lugar donde nació la idea de brindar internet de alta velocidad a 43 sedes del Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP).

“La iniciativa nace el año pasado, cuando el director de negocios de la empresa se entera que soy bombero”, recuerda Rudy. Así, el hombre que estuvo presente en el siniestro que destruyó un centro comercial ubicado en el corazón de Miraflores, asumió la responsabilidad de hacer las coordinaciones con el Cuerpo General de Bomberos, y de elaborar, con el director de Informática de la empresa, un estudio de prefactibilidad.

Inicialmente la idea era conectar solo 20 sedes, pero en el camino la cifra se multiplicó. Más de US$3 millones se destinarían para que cada sede cuente con 10MB de ancho de banda y 100 Megabites de velocidad de internet. "Nos basamos en el ranking de emergencias para seleccionar a las compañías que estuvieran dentro de nuestra cobertura de fibra óptica", comenta. 

Rudy expresa que el apoyo de las empresas siempre es bienvenido, ya que se necesita implementar mayor tecnología, para tener una mejor comunicación, más precisión del lugar del siniestro, además de un buen equipamiento. "Si las unidades tuvieran un sistema con GPS, posición exacta de la emergencia, considerando el tema del tráfico, sería mucho mejor", afirma. 

Al momento, más de la tercera parte de las sedes se encuentran conectadas. Entre marzo y abril del próximo año por fin se conectaría al total de las sedes. Por ahora el servicio se brindará durante cinco años, pero el gerente de la firma, Iván Chumo, no descarta la idea de renovar el convenio. 

RETRATOS
En segundos su mente retrocede, año tras año, hasta evocar uno de los días que marcó su niñez. Se veía a sí mismo observando a los hombres de rojo, quienes tendían una mano a quien se lo pedía, y podían arriesgar su vida al apagar un incendio. Fue allí dónde empezó a preguntarse cómo podría ser capaz de ayudar.  "Creo que a veces queremos ayudar y no sabemos cómo", comenta.

Desde niño, Rudy Carlos Ostoa sintió admiración por los bomberos. (Foto:  El Comercio)

Hoy su segundo hogar se encuentra en la Estación de Bomberos Voluntarios Villa María del Triunfo Nº 106, donde ocupa el cargo de teniente, y desde donde en más de una oportunidad ha recibido la noticia de que algún miembro del cuerpo de bomberos tuvo un desenlace trágico. 

"La verdad nos afecta. Dentro del cuerpo de bomberos todos somos como familia, somos como hermanos. Nos afecta bastante, tenemos siempre el compromiso de ayudar ante cualquier emergencia", exclama algo desencajado.

Su primera experiencia como bombero tuvo lugar un Año Nuevo, donde algunos objetos, que habían sido colocados en una estatua se estaban incendiando. "Era algo simple", añade, quizás porque años después, precisamente en el 2007, rescataría a dos personas que se encontraban en una vivienda que era de madera.  

"Me asusté porque eso se pudo haber caído", precisa, quien dedica sus fines de semana para ir a la compañía, desde donde se reporta cada vez que suena la alarma de emergencia, asumiendo, junto a sus compañeros, una actitud que se resume en una frase: "dar sin entregar nada a cambio". 

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