"¿El futuro de todos o de algunos?", por Jimena de la Quintana
"¿El futuro de todos o de algunos?", por Jimena de la Quintana
Marcela Saavedra P.

Con la prepublicación de las nuevas tablas de mortalidad presentadas por la  (SBS), que reflejan un aumento en la expectativa de la calidad de vida, se han tejido muchas dudas sobre su impacto y aplicación sobre los montos de las que percibirán los afiliados al sistema privado de pensiones (SPP) y de seguros.  Por ello, Portafolio dialogó con el coordinador de regulación de la SBS, César Rivera, para entender el efecto que tendrá su propuesta.

¿Cómo se determinó que el aumento de la esperanza de vida para el SPP llegue a los 87 años para los hombres y los 90 años para las mujeres? ¿Por qué se llegó a esa cifra?

Se encargó un estudio para elaborar por primera vez tablas de mortalidad basadas en la realidad peruana, sobre la base estadística del universo de afiliados al sistema privado de pensiones, donde se observó este incremento en la esperanza de vida. Ello no es bueno ni malo, es lo objetivo. La información que arroja la tabla es sobre la base estadística de la población, no son números que se construyen. Sobre ello nosotros no podemos hacer nada porque no sería correcto, ya que reflejan una probabilidad.

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¿Qué entidad se encargó de diseñar las tablas de mortalidad?

La consultora Deloitte de España, que también elaboró las tablas de mortalidad de Portugal, fue la empresa que procesó la información.

En Chile también se debate una actualización de sus tablas de mortalidad, que han variado a 85 y 91 años la esperanza de vida para hombres y mujeres, edad muy similares a las propuestas por la SBS, pese a que tener realidades distintas. ¿Qué opina de ello?

Efectivamente, son realidades diferentes. Chile tiene un solo sistema de pensiones, nosotros tenemos uno privado y público. [De otro lado] Esta tabla solo evidencia la condición de los afiliados y su esperanza de vida, otro tipo de indicadores -oportunidad, niveles educativos, entre otros- no son del caso nuestro. 

¿Cómo impacta la actualización de las tablas en las personas jubiladas?

Los actuales pensionistas, que se han jubilado hoy, hace un año o hace 10 años, o que se jubilen este año, no sufren movimientos en sus pensiones porque son personas cuya pensión ya fue pactada.

¿Y en las personas próximas a jubilarse? Se habla de una reducción en los montos de sus pensiones.

Las pensiones se calculan sobre la base de las tablas de mortalidad, es cierto, pero es otro indicador más; también se calculan sobre las tasas de interés, el tipo de moneda  y modalidad de pensión. Así, no se puede afirmar, de forma lineal, estas nuevas tablas, que miden longevidad, se van a bajar las pensiones. Para eso se necesita tiempo para comparar con las pensiones actuales, pero de forma teórica y meramente referencial. Es un cálculo muy elaborado y no nos corresponde especular.

De existir un impacto ¿se podrían elevar la tasas de aporte obligatorio que aplican las empresas del sistema privado de pensiones?

Si voy a tener más años de pensionista, en promedio, se podría pensar en aportar más al fondo y la ley lo permite de forma voluntaria. Pero la ley ya demanda un aporte obligatorio de un 10%. Además, cuando uno se va a jubilar, el saldo en la cuenta crece por el aporte y la rentabilidad.  La SBS trabajó para procurar que dicha rentabilidad ofrecida crezca. Es un tema que se debe ver en conjunto.

¿Se podrían elevar los años de jubilación ante una posible disminución de las pensiones?

La edad de jubilación es una disposición establecida en la ley del sistema privado de pensiones. Desde ese punto de vista, la SBS aplica los cálculos de las pensiones de jubilación sobre dicha base. Cualquier evaluación sobre este tema, es de entera competencia del Congreso de la República.

Finalmente, ¿se volverá a actualizar estas tablas de mortalidad?

Lo recomendable técnicamente es que se revisen cada tres o cinco años para que se actualicen. Este tema se estuvo sugiriendo ante el Congreso de la república para tener una visión más fina de la realidad peruana. Es como cuando se toma una fotografía con una cámara antigua de cuatro megapíxeles y otra con 16 megapíxeles. La última foto tiene mayor fidelidad.