Policía rastreó transacciones en la Banca Privada d'Andorra (BPA) entre el 2008 y 2015. (Foto: EFE)
Policía rastreó transacciones en la Banca Privada d'Andorra (BPA) entre el 2008 y 2015. (Foto: EFE)
Luis Fernando Alegría

El caso que destapó las prácticas de corrupción de para obtener grandes proyectos de inversión ha sido un terremoto político que, en los primeros meses del 2017, golpeó las expectativas económicas sobre el Perú y, en consecuencia, la dinámica de la ya alicaída . Si bien lo peor del terremoto parece haberse disipado, para Ravi Balakrishnan, Jefe de Misión de Perú del Fondo Monetario Internacional (), podría seguir golpeando la inversión en el país.

“Todavía persisten algunos riesgos a la baja (en el crecimiento económico del Perú), particularmente si el crecimiento de la inversión pública no llegara a sostenerse en la forma esperada, o si nuevos desarrollos en el caso Odebrecht tuvieran efectos adversos sobre la inversión (tanto pública como privada)”, sostuvo en exclusiva para El Comercio.

No obstante, el experto apuntó que las percepciones de riesgo sobre el Perú han disminuido un poco en los últimos meses. Ello –resaltó– gracias al rebote en los precios de las materias primas y la reciente recuperación de la inversión pública.

En ese sentido, consideró que las cotizaciones de los commodities seguirán siendo determinantes importantes en el crecimiento económico del país, “especialmente cuando se considera los efectos colaterales positivos que una expansión de este sector tiene en Perú”, dijo.

Finalmente, en línea con lo planteado en el último reporte de Panorama Económico Mundial del FMI, Balakrishnan enfatiza la necesidad de empujar reformas para elevar el crecimiento potencial del país. Por ejemplo –concluyó– se debe avanzar en cerrar la brecha de infraestructura y reducir la informalidad.

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