¿Dónde quejarse si un servicio público es ineficiente?
¿Dónde quejarse si un servicio público es ineficiente?

Por: Alejandro Falla, socio de Bullard Falla Ezcurra

El Ejecutivo se apresta a realizar la convocatoria para el concurso de selección del presidente de varios organismos de los servicios públicos. Si se quiere tener una amplia convocatoria y numerosas alternativas de donde escoger, conviene hacer algunos ajustes. 


Los organismos reguladores de servicios públicos están a cargo de un consejo directivo integrado por 5 miembros. El único de ellos que tiene funciones ejecutivas a tiempo completo es el presidente, cuya designación se hace por 5 años. Desde hace años se realiza un concurso público a fin de seleccionar los candidatos para ocupar estos cargos. El concurso es administrado por la PCM y la designación la hace el presidente de la República sobre la base de su resultado. Pese a sus defectos, es positivo contar con este tipo de procesos. Siempre es mejor que designaciones hechas a oscuras y tras bambalinas. 

No obstante, se han hecho evidentes algunas deficiencias en estos procesos que probablemente ocasionan –como se reconoce en un reciente decreto supremo– que “el número de postulantes calificados no ha sido suficiente para cubrir las plazas vacantes”. 

El primer problema son las reglas del proceso mismo. Dentro de las cosas que se exigen a los candidatos figuran los estudios de maestría. Eso está bien. Lo malo es que se exija que los títulos estén revalidados por la Sunedu y registrados en Servir. Ya sabemos lo que esto significa. Si se quiere tener éxito en una convocatoria internacional convendría flexibilizar este tipo de requisitos. Pero además está la incertidumbre en la designación. Resulta que el presidente de la República no está obligado a elegir. De hecho, ha existido en el pasado concursos que han sido declarados desiertos, pues ningún candidato seleccionado fue del agrado del presidente. ¿Para qué participar en un concurso que puede terminar de esa manera?

El segundo problema es la oferta que se hace para atraer candidatos. Esto es un trabajo. Y todo trabajo se paga. El nivel de remuneraciones actual de los presidentes de los consejos directivos es de S/15.600 netos. Pese a que se ofrece una remuneración respetable, no parece razonable para quienes tienen que supervisar contratos e inversiones de varios millones de dólares. El presidente del directorio del COES –operador del sistema eléctrico que también tiene funciones regulatorias– gana tres veces más que el presidente de que lo supervisa. Pero además, al cesar en el cargo no pueden trabajar durante un año en nada vinculado al sector. Esto parece razonable. Lo que no parece razonable es que no se les garantice un ingreso durante este período de para obligatoria. Los miembros del directorio del COES tienen la misma regla, pero se les garantiza un ingreso durante ese período. 

En este contexto, de nada servirá publicar la convocatoria al concurso en “The Economist” o contratar un ‘headhunter’ internacional para atraer candidatos. Si estas condiciones no se modifican, no debe asombrar que los concursos queden desiertos y se mantengan algunas plazas vacantes en los consejos directivos de los organismos reguladores. 

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