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Pasión que no basta: La situación económica de los clubes peruanos de fútbol

Malas gestiones, escasa taquilla, poca venta de mercadería y casi ninguna transferencia de jugadores al exterior figuran como las principales causas de la crisis financiera de los clubes locales 

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El Torneo Clausura del Campeonato Descentralizado 2003 tuvo una peculiaridad que marcó un hito en la historia del fútbol local: nunca concluyó. Una huelga de jugadores que reclamaban por falta de pagos motivó que la Federación Peruana de Fútbol (FPF) diera por concluido el campeonato en la fecha 17 del torneo, cuando faltaban cinco por delante.

Nueve años después, se repetía una historia similar: la Agremiación de Futbolistas Profesionales del Perú convocó una huelga para exigir a algunos clubes el pago de deudas vencidas desde el 2010 y tres equipos anunciaron su retiro del torneo. Sin haber aprendido lecciones, hoy en día cinco equipos, cuyas fechas de fundación son anteriores a 1930, se encuentran en procesos concursales con la Sunat e incluso corren rumores de una posible liquidación. 

A diferencia de lo que ocurre en otros países apasionados por el fútbol, como Colombia o Chile, la gran mayoría de equipos peruanos basa su estabilidad económica en los contratos por derechos de transmisión televisivos.

Según información de la FPF, en 11 de los 16 clubes que compitieron en la primera división de fútbol en el 2017, el 68% del total de sus ingresos provinieron de esta fuente. Y si bien el promedio general de los equipos del torneo fue de 51%, en Chile y Colombia, por ejemplo, estas cifras se reducen a 35% y 17%, respectivamente. 

Según detalla el historiador Jaime Pulgar Vidal, la falta de diversificación de ingresos se suma al escaso interés que ha existido desde hace décadas de parte de los administradores de los clubes para plantear un objetivo distinto al de obtener el título del campeonato a fin de año (como lograr estabilidad financiera). Esto con la intención personal de obtener fama y legitimidad para, posteriormente, apuntar a cargos, por ejemplo, en el sector político. 

Informe sobre la situación económica de fútbol local

Informe sobre la situación económica de fútbol local

“A la gente no le interesan las deudas si el club salió campeón. Y, para que esto suceda, lo más probable es que se tenga que contratar a jugadores caros. Así que se utilizan préstamos bancarios y adelantos de contratos por derechos de transmisión por TV”, explica Pulgar Vidal. 

Pensar en las victorias de corto plazo, detalla el gerente general del Club Deportivo Municipal, Renato Ricci, tiene como consecuencia que los equipos no refuercen sus divisiones menores, lo cual en el futuro no solo genera la necesidad de tener que pagar altas cifras por transferencias desde otros clubes, sino que el equipo no cuenta con ingresos por las cartas pase. 

En este contexto, los clubes terminan dejando de lado otras fuentes de ingresos, tales como ventas por mercadería y patrocinios (que representan, en promedio, el 16% del total de su facturación), transferencias de jugadores (apenas 3%), taquilla (15%) y aportes de asociados, escuelas de fútbol, premios, entre otros (15%), según información de la FPF. En el 2016, por ejemplo, el Perú ocupó el último puesto entre equipos de la Conmebol en cuanto a transferencias de jugadores al extranjero. Un año después, sin aprender lecciones, solo hubo un pase.

En cuanto a las taquillas, los estadios peruanos mantienen una asistencia promedio de 14%, lo cual termina dando resultados como lo sucedido con el Sport Boys, que en las dos últimas fechas jugando como local acumuló un déficit de S/35.528 debido a gastos por camilleros, recogebolas, equipos de sonido, entre otros. 

“Y hay que mirar a la Segunda División: los equipos se están cayendo a pedazos, no tienen contrato por televisión y la taquilla es bastante más baja”, señala Ricci.

Informe sobre la situación económica de fútbol local

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INTENTO DE RESURRECCIÓN

A través de la implementación del sistema de licencias, la FPF estableció en el 2017 los criterios mínimos que deben cumplir los clubes para participar en los diferentes torneos. Esto abarca criterios deportivos, de infraestructura, administración y de personal, jurídicos y financieros.

A través de esta apuesta, por ejemplo, la federación está invirtiendo en el 2018 US$6,6 millones únicamente en el desarrollo de categorías menores, a la vez que exige a los equipos contar con canchas en buen estado y cumplir con sus obligaciones financieras. Es este último punto el que se encuentra en el ojo de la tormenta actualmente (y nuevamente), por la situación de cinco equipos: Melgar F.B.C., Sport Boys, Cienciano, Alianza Lima y Universitario de Deportes (‘U’). 

En el 2012, estas instituciones fueron sometidas a proceso concursal por insolvencia en Indecopi. Sin embargo, por tratarse de instituciones con mucha llegada social, se creó un régimen especial que impide su liquidación (según informa la Sunat, la ‘U’ ya no se encuentra en este régimen, por lo que sí corre el riesgo de liquidación). 

Informe sobre la situación económica de fútbol local

Informe sobre la situación económica de fútbol local

Las deudas concursales por equipo iban desde S/3,98 millones (Melgar) hasta S/376,50 millones (‘U’) [ver infografía]. Y mientras equipos como Alianza Lima, Cienciano o Melgar ya encontraron un cierto nivel de estabilidad financiera (aunque aún falta mucha deuda por pagar), la ‘U’ enfrenta una crisis sin precedentes. 

La actual administración, designada por la empresa Gremco (el mayor acreedor), no ha generado nuevos ingresos, los mismos que se han venido reduciendo desde el inicio de la gestión (octubre del 2016) en más del 60%, informa la Sunat. Ha cobrado por adelantado, además, ingresos por derechos de transmisión de los próximos 14 meses y habría generado un déficit de más de S/10 millones en el 2017, según Indecopi. 

De no cumplir con lo propuesto por la administración en su plan de reestructuración de la deuda, en febrero del 2019 correrá el riesgo de tener que rematar todos sus activos, que suman US$300 millones. 

De esta manera, el nuevo capítulo de la crisis financiera del fútbol local –el tercero en lo que va del siglo– no hace sino confirmar que la magia impredecible y esporádica del fútbol nacional se queda únicamente en las canchas.

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