El presupuesto de infraestructura debe estar enfocado en los sectores donde este gobierno tiene mayor capacidad de implementación y  ejecución, y no ser una lista de buenos deseos, según experto.  (Foto: Francisco Neyra / GEC)
El presupuesto de infraestructura debe estar enfocado en los sectores donde este gobierno tiene mayor capacidad de implementación y ejecución, y no ser una lista de buenos deseos, según experto. (Foto: Francisco Neyra / GEC)
Christian Lengua

En agosto pasado el Ejecutivo presentó al de la República el proyecto de ley del para el año 2021 por un total de S/183.029 millones. El Legislativo tiene hasta fines de noviembre para aprobar la ley que define el gasto estatal en varios niveles.

En materia de infraestructura, serán más de S/ 1.339 millones, distribuidos en proyectos de inversión e infraestructura para el Ministerio de Educación, el MTC y gobiernos regionales.

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Alberto Ñecco, ex director ejecutivo de Proinversión, señaló que en este aspecto existe una dicotomía entre lo urgente e importante. Añadió que es importante invertir en mejores servicios de salud y mayor infraestructura hospitalaria, donde se avanza más lento; así como en educación y la Reconstrucción del Norte, que son proyectos que tenemos a la mano.

“Eso es lo importante, pero lo urgente es que se tiene que ejecutar. El Perú necesita reactivarse, y el principal motor para reactivar la economía son estos proyectos de infraestructura que generan empleo, movimiento en negocios conexos a la construcción y a los lugares donde se desarrollan los proyectos”, apuntó el experto.

Agregó que la principal palanca que va a tener el Estado para generar este crecimiento es la rápida ejecución e implementación, ya que de nada sirve tener presupuestos millonarios si al final del año no se presentan avances. Por otro lado, indicó que el marco institucional o normativo para que se puedan dar esos proyectos sigue siendo débil.

Para Ñecco, el año que viene se presentarán varios obstáculos. Primero, en el marco normativo, señala que el Invierte.pe no ha demostrado ningún tipo de mejora con respecto al SNIP, y se perdió una oportunidad de mejorar y agilizar el sistema. Muchos proyectos están atorados en la etapa de formulación, porque la metodología del nuevo sistema es compleja y ralentiza los procesos.

Inversión pública (Foto: Municipalidad de Lima)
Inversión pública (Foto: Municipalidad de Lima)

Como segundo problema, el especialista apuntó el hecho que se viene un año electoral y habrá cambio de funcionarios. Según Ñecco, esa volatilidad en los ministerios es uno de los motivos de la baja ejecución presupuestal en este gobierno, por la poca duración de ministros, y el recambio de funcionarios que se encargan de estos proyectos.

Como tercer problema, el ex titular de Proinversión manifestó los vicios de la Ley de Contratación del Estado, que no es un mecanismo idóneo para la adjudicación de obras públicas. “Tanto es así, que el Estado ha tenido que recurrir a los acuerdos Gobierno a Gobierno para saltarse la ley del Estado”, dijo.

Finalmente, Ñecco precisó que el presupuesto debe estar enfocado en los sectores donde este gobierno ha evaluado que tiene mayor capacidad de implementación y ejecución, y no ser una lista de buenos deseos. “Y tiene que ser formulado con la visión que va a haber un cambio de gobierno a mitad del próximo año y por lo tanto hay que dejar enrumbadas varias obras”.

CUATRO SECTORES CLAVES

Por su parte, César Martín Peñaranda, consultor y exdirector de Servicios al Inversionista de Proinversión resaltó cuatro sectores en los que debe basarse el Gobierno. Por un lado, transporte y agua y saneamiento, contemplados en los 52 proyectos por alrededor de S/ 100 mil millones que tiene el Plan Nacional de Infraestructura.

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“En el Plan Nacional básicamente están enfocados en acero y cemento, pero no están incluidos los sectores más sociales, que ahora con pandemia cobran mayor relevancia. No están educación ni salud, por lo que se debe agregar aquellos proyectos básicos que cubran las necesidades en estos dos sectores”, indicó.

En conclusión, los cuatro sectores claves son transporte, agua y saneamiento, educación y salud; los cuales deberían apuntar a ser una meta del próximo gobierno. “Siempre convocando al sector privado y con base en los distintos mecanismos que se tienen a la mano como APPs, a través de Proinversión, obra pública y Gobierno a Gobierno”, finalizó.

En tanto, Gonzalo Prialé, presidente del Instituto IIG – Infraestructura Institucionalidad y Gestión, aseguró que en los últimos seis años se ha quedado sin gastar 30% del presupuesto de obras cada año y en la pandemia el gasto en los tres niveles de gobierno está más lento aún.

Se necesita principalmente infraestructura social en redes de agua y saneamiento, hospitales y postas médicas, y colegios modulares. Se debiera empaquetar estas redes para grupos de regiones, donde más se necesitan, y que el Estado contrate una Oficina de Gestión de Proyectos internacional que apoye la gestión y los procesos, vigilando los concursos y la buena ejecución de las obras”, manifestó.

Añadió que esa sería una meta reactivadora altamente deseable y factible, considerando las limitaciones derivadas de la complicada situación económica y política que atraviesa el país.

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