Para Márquez, uno de los sectores urgentes es el de confecciones que tiene 95 mil unidades productivas, y que directa e indirectamente emplea a un millón de personas. (Foto: GEC)
Para Márquez, uno de los sectores urgentes es el de confecciones que tiene 95 mil unidades productivas, y que directa e indirectamente emplea a un millón de personas. (Foto: GEC)
Christian Lengua

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Uno de los retos del próximo gobierno será seguir impulsando a los sectores económicos más golpeados por la pandemia y que aún no han podido reactivarse del todo. En diferentes actividades, los negocios optaron por acceder a créditos de que en muchos casos no pueden pagar. ¿Cuál debe ser el trato que tengan en el próximo mandato?

Para Ricardo Márquez, presidente de la , son tres puntos claves desde el aspecto económico que el Estado debe abordar. En primer lugar se refirió a la reprogramación de los créditos de Reactiva, cuyo tope es de S/ 5 millones. Es decir, si el crédito es por S/ 5,1 millones ya no es posible reprogramar, lo que afecta a la mediana empresa.

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Otro prerrequisito para reprogramar es haber tenido una caída de ventas de más del 20% calculando octubre, noviembre y diciembre. “No se entiende el criterio, porque los meses anteriores han sido todos malos y por estacionalidad se recupera el mercado interno. Se ha debido hacer con el promedio de todo el año, no de los tres últimos meses del año”, sostuvo.

Para Márquez el tema es grave porque se deja caer a una mediana empresa que no va a poder pagar. Al no poder hacerlo, quien paga es el BCR, a través del MEF. Señaló que el Estado ha hecho un mal reglamento, y pierde tanto el mismo Estado como la empresa. “Finalmente la empresa lo que pide es que lo reprogrames, no quiere dejar de pagar. Es terriblemente malo y el Estado tiene la obligación de arreglar este problema”, dijo.

Como segundo punto, el líder gremial señaló que se debe tener una ley de factoring para que la pequeña y mediana empresa pueda negociar sus facturas. Indicó que ya son dos años a la espera de esta normativa, pero el gobierno anterior no reglamentó la ley. Según Márquez, no lo ha hecho porque tiene la presión de empresas que no están de acuerdo con este sistema.

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“En el Perú no existe factoring, sino un mecanismo que se llama confirmado, que no es igual. Si yo despacho un producto y me van a pagar en 120 días, pero necesito la plata ahora, me pueden pagar, pero a una determinada tasa de interés que da el banco. Eso se llama confirmar. Factoring es cuando a los ocho días me entregan la factura y la puedo vender, y hay cien empresas esperando para pagarme”, apuntó.

Y añadió que eso no pasa hoy en el Perú, mientras que sí ocurre en Chile, Colombia, México y Estados Unidos. Dijo que desde la SNI, al ser un gremio promercado, buscan mecanismos para que las empresas más pequeñas puedan tener la liquidez que necesitan.

El último punto son las salvaguardas para una industria como la de confecciones que tiene 95 mil unidades productivas, que directa e indirectamente emplea a un millón de personas y que es parte de todo el universo de empresas pequeñas, medianas y exportadoras. Señaló que Indecopi, entidad técnica y autónoma, por política de gobierno no quiere dar la salvaguarda, por lo tanto siguen quebrando las empresas de confecciones.

“Con esos tres mecanismos el próximo gobierno comenzará a dinamizar el mercado. Lo que pasa es que el Estado marcha muy lento, y hay muchos intereses, y lo que queremos es que se haga negocio como se hace en el mundo”, refirió Márquez. En adición, dijo que esto se debe hacer entre quien entre al gobierno.

Por su parte, el presidente ejecutivo de la , Carlos Neuhaus cree que sí debería haber un nuevo Reactiva, pero debe verse el impulso desde una perspectiva más amplia y focalizada no solo en la oferta, sino también en la demanda, “sin caer en el populismo de vaciar los ahorros de las personas sin ningún criterio”.