"El dólar no para de subir y el profesor Castillo se ha mantenido en silencio sin hacer nada por reducir la incertidumbre". (Ilustración: Giovanni Tazza)
"El dólar no para de subir y el profesor Castillo se ha mantenido en silencio sin hacer nada por reducir la incertidumbre". (Ilustración: Giovanni Tazza)
Alek Brcic Bello

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Una cuerda muy delgada sostiene a la confianza empresarial de no caer más bajo de donde ya está y al dólar de no dispararse hasta un nivel incontrolable. Se trata del mensaje que el economista intenta compartir a los mercados desde que se confirmó su acercamiento a hace un par de meses.

En un trabajo que ha sido poco secundado por otros voceros más allá de un par de comentarios aislados de , el economista vinculado a Nuevo Perú se ha cargado casi en solitario la responsabilidad de prometer que un gobierno de Perú Libre no implicaría un descalabro económico. La semana pasada, sin embargo, parece que algo ocurrió.

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Luego de varias jornadas en las que Francke venía compartiendo el ir y venir de las reuniones que sostenía con entidades extranjeras y gremios empresariales, el economista pasó a establecer una cura de silencio sobre el tema en sus redes sociales. Al último viernes, contaba más de siete días sin hacer público los resultados de estos encuentros ni brindar declaraciones a la prensa sobre el rumbo económico que impulsaría un gobierno de Perú Libre.

Y aunque el viernes por la tarde el economista confirmó a este Diario que sigue siendo vocero del equipo técnico del partido, el problema está en que, si deja de declarar, mientras no tenga un cargo asignado en el futuro gobierno el panorama económico se torna bastante gris. Tanto es así que el jueves pasado Perú Libre organizó una conferencia para exponer la política económica de su plan bicentenario y se hizo evidente que no existen muchas más voces compartiendo el discurso de Francke.

Mientras tanto, el dólar no para de subir y el profesor Castillo se ha mantenido en silencio sin hacer nada por reducir la incertidumbre. ¿Y cómo podría hacerlo? Adelantando al menos algunos nombres de las personas que conformarían su futuro gabinete ministerial, o al menos confirmando si es que Francke iría al MEF.

Ahora, vista la soledad con que Castillo llegó a la segunda vuelta, es entendible que todavía no cuente con un Consejo de Ministros armado. Y para ser justos, no es la primera vez que el gabinete del gobierno entrante es un completo misterio hacia la primera quincena de julio.

Si uno revisa los últimos tres procesos electorales, más de una vez se anunciaron los ministros solo unos días antes de Fiestas Patrias. Y eso que en aquel entonces no existía la demora que vivimos hoy para proclamar al candidato ganador.

En el 2006, por ejemplo, la llegada de Luis Carranza al MEF no fue confirmada sino hasta una semana antes de que Alan García asumiera la jefatura del Estado. Antes de eso, se trataba de un secreto a voces que se hacía cada vez más fuerte por las simpatías que mostraban los representantes del Apra hacia el economista.

Cinco años más tarde, en el 2011, la historia se repitió. Recién el 20 de julio se anunció que Luis Miguel Castilla ocuparía la cartera de Economía y Finanzas. Es cierto que hasta antes de esa fecha el economista sostenía reuniones técnicas con personas del equipo nacionalista, pero la confirmación no ocurrió sino hasta unos días antes de que Ollanta Humala jurara la presidencia.

Para el 2016 la cosa sí fue distinta. Antes de la segunda vuelta ya se reconocía a Alfredo Thorne como el inminente jefe de la cartera de Economía en caso ganara Pedro Pablo Kuczynski, así que fue natural que pasara a ser considerado el futuro ministro una vez culminada la elección.

¿Y por qué si sus antecesores pudieron esperar casi hasta el inicio de su mandato se debería pedir a Castillo adelantar nombramientos claves? Porque con una campaña que no conoció de aliados técnicos sino hasta el final y con un partido que desborda denuncias por todos lados, se necesita con urgencia un mínimo de certezas.

Esto, por supuesto, si es que le interesa construir algo de gobernabilidad antes de llegar a Palacio. Porque si no es así, siempre puede esperar a que Cerrón hable por él para ver qué pasa.

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