(Foto: El Comercio)
(Foto: El Comercio)

En febrero del 2017, la entonces ministra de Desarrollo e Inclusión Social Cayetana Aljovín lanzó Prospera, un plan para combatir la . El diagnóstico en que se basaba esta iniciativa era que el número de pobres en las ciudades había superado nuevamente al número de pobres en áreas rurales. El plan debía implementarse a lo largo del año pasado con pilotos que permitieran escalarlo en el 2018.

En efecto, los archivos de notas de prensa del y de medios de comunicación muestran algunos avances inmediatamente después del anuncio, como talleres participativos en distritos de la capital con alta incidencia de pobreza. Sin embargo, desde mayo pasado ya no se supo casi nada de Prospera, a pesar de que se hacía más urgente que nunca: la tasa de pobreza monetaria en el Perú urbano aumentó en 1,2 puntos porcentuales en el 2017, un ritmo que duplicó el alza en el campo, según la última Encuesta Nacional de Hogares del INEI, revelada esta semana.

¿Qué pasó con Prospera? aclara que el programa recién se aprobó en la Comisión Interministerial de Asuntos Sociales en junio del 2017, un mes antes de su salida del Midis. Asimismo, dentro de esta cartera se trabajó una estrategia para la reducción de la pobreza urbana durante el primer semestre del año pasado, a la cual se realizaron ajustes en los meses siguientes.

Aljovín agrega que el diseño del programa articulaba varias capas de trabajo intersectorial, que incluían potenciar los servicios de Cuna Más, mejorar el acceso a establecimientos de salud, aumentar la provisión de agua y saneamiento, trabajar en capacitación y generación de empleo, y brindar cuidado al adulto mayor.

“Plantearon una estrategia, pero lo que hemos visto es un ‘power point’ que muestra una articulación de programas sociales”, critica , titular del Midis en el tramo final del gobierno de Ollanta Humala.

DIFERENTES REALIDADES
Entre el lanzamiento de Prospera y la publicación de la Enaho, el se topó con problemas estructurales para desplegar sus planes en las ciudades con mayor rapidez. Uno de ellos es que la pobreza urbana tiene un rostro heterogéneo, con múltiples causas y factores dentro de un mismo bolsón, a diferencia de lo que ocurre en zonas rurales, donde la mayoría de familias de una comunidad comparte características y problemáticas.

Por ello, Norma Correa, antropóloga especialista en políticas públicas, sostiene que es vital que el Midis trabaje en un listado de vulnerabilidades de la población pobre urbana, que se caracteriza por presentar desnutrición o tuberculosis, contar con algún miembro de familia discapacitado o vivir en situaciones precarias.

(Infografía: Jean Izquierdo)
(Infografía: Jean Izquierdo)

Otro desafío para ‘aterrizar’ Prospera fue que el nivel de estadísticas con las que se cuenta para las ciudades complica la identificación y focalización de los beneficiarios de posibles intervenciones.
Finalmente, los problemas urbanos no necesariamente se pueden atender con los programas bandera del Midis, sino que se necesita idear políticas con características significativamente distintas. “Puede haber una tentación grande de meterle a Lima transferencias monetarias condicionadas, pero eso sería atender la forma y no el fondo”, asegura Correa.

Una de esas características distintivas, como señala Aljovín, es el trabajo multisectorial. En el entorno de inestabilidad política que caracterizó al país en los últimos meses, con constantes cambios de ministros y autoridades, ello fue especialmente complicado. De hecho, desde la salida de Aljovín, el propio Midis ha tenido tres ministros en solo ocho meses.

AVANCES Y PENDIENTES
Casi 15 meses después de su lanzamiento oficial, en las próximas semanas Prospera tendrá su primer piloto, un programa de transferencias condicionadas para personas con tuberculosis. Además, el sentido de urgencia que ha transmitido la publicación de la Enaho podría acelerar otros proyectos que están en ‘borrador’.

Aljovín afirma que Prospera debe continuar no solo con la articulación adecuada, sino también con los recursos presupuestarios suficientes. Ello será un desafío en la medida en que sus programas tenderán a ser intensivos en gasto corriente y demandarán más personal que programas como Juntos o Pensión 65, en los que alrededor del 90% del gasto llega directamente a los beneficiarios.

Más allá de ello, tanto para Correa como para la también ex titular del Midis , la principal arma contra la pobreza urbana no son los planes de esta cartera, sino la generación de empleo de calidad. Reactivar el crecimiento económico se vuelve urgente.