(Foto: Bloomberg)
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La agencia de calificación crediticia decidió mantener la calificación crediticia del Perú en "BBB+" con perspectiva estable, informó el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

S&P ratificó la nota del Perú debido a una continuidad en las políticas macroeconómicas, a mejores perspectivas de crecimiento vinculadas al dinamismo de la inversión pública y privada, así como por la credibilidad en la consolidación gradual del déficit fiscal.

El dijo que con la decisión de la referida agencia, el es el único país de la región que ha conseguido mantener su calificación crediticia con perspectiva estable en las tres principales calificadoras de riesgo. Como se sabe, Moody’s y Fitch Ratings ratificaron la calificación del Perú en "A3" y "BBB+" con perspectiva estable en agosto del 2017 y marzo del 2018, respectivamente.

En detalle, S&P destaca que la continuidad de las políticas fiscales y monetarias entre administraciones ha permitido que la economía cuente con sólidas cuentas fiscales (bajo déficit fiscal y deuda pública), así como una baja inflación.

También estima que la economía peruana acelerará gradualmente su crecimiento en los próximos dos años, principalmente como resultado de una mayor ejecución de inversión pública, mayor confianza de los inversionistas y la implementación de nuevos proyectos mineros.

La agencia espera, además, que el del Perú se reduzca debido a la mayor recaudación de ingresos fiscales, luego de la implementación de algunas medidas tributarias, mejores precios de los metales y un crecimiento del PBI más firme.

En ese sentido, S&P sostiene que la calificación del Perú podría mejorar como resultado de la implementación de reformas estructurales que apuntalen el crecimiento de mediano plazo, y de los esfuerzos del gobierno para mantener un manejo ordenado y sostenible de las finanzas públicas.

De otro lado, S&P dijo que el panorama crediticio podría deteriorarse en el futuro de observarse dificultades para aprobar leyes en el Congreso, ya que esto afectaría el entorno de la inversión pública.

"Un debilitamiento de las instituciones conllevaría a una rebaja en la calificación crediticia, debido a que se tendría un efecto contrario sobre las perspectivas de la actividad económica", indicó la agencia.