Fútbol mundialNo uno, sino dos milagros precisa la aerolínea Viva para sobrevivir a la crisis que experimenta ahora, tras haber dejado de operar el 27 de febrero pasado, en Colombia y Perú.
El primer suceso extraordinario que requiere es que el Estado colombiano apruebe su integración con Avianca, dándole con ello el ‘oxígeno financiero’ que dice necesitar para afrontar sus deudas –o parte de ellas– y pueda volver a volar. Pero lo cierto es que ese visto bueno sería una verdadera sorpresa, dado que el gobierno de ese país ya rechazó la solicitud en una primera instancia (y se ha manifestado en esa misma línea en declaraciones públicas posteriores).
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Lo segundo que le urge a Viva, asumiendo que su primera petición se concrete, es que se le permita recuperar (algo de) su flota, pilotos y demás colaboradores, todo lo cual conforma un soporte mínimamente necesario para despegar. Y eso sería realmente insólito, pues sabemos que empresas como Latam Colombia ya están coberturando las ‘rutas Viva’ en el vecino país, y contratando a algunos cientos de esos ‘ex’ trabajadores.
“No creo que vuelvan”, apunta de forma categórica Miguel Mena, experto en el sector aeronáutico y socio del estudio CMS Grau. Y, lamentablemente, en Colombia y el Perú esa es la percepción mayoritaria. Ahora, la discusión en torno a este problema no radica tanto en que los –hoy famosos– ‘aviones amarillos’ vuelvan al aire, sino en cómo los pasajeros afectados recuperarán lo que pagaron y no usaron, debido a que Viva apagó sus motores.
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DOS RUTAS, UN DESTINO
“Hay dos caminos para recuperar el dinero que los viajeros perdieron comprando ‘tickets’ en Viva. Ambas fórmulas tienen la misma finalidad: liquidar la empresa para que los afectados puedan cobrar sus acreencias”, explica a Día1 Marcia Arellano, socia del del área de Reestructuración e Insolvencias Empresariales del estudio Rebaza, Alcázar & De Las Casas .
“Hay dos caminos para recuperar el dinero que los viajeros perdieron comprando ‘tickets’ en Viva. Ambas fórmulas tienen la misma finalidad: liquidar la empresa para que los afectados puedan cobrar sus acreencias”
El primer camino –continúa– es liquidar la empresa de manera societaria, y el segundo, hacerlo a través de un procedimiento concursal. “La más recomendable sería la opción dos, que permite que Indecopi ‘vigile’ el procedimiento”, añade.
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Justamente, vale apuntar aquí que a inicios de marzo Indecopi comenzó un proceso sancionador y emitió una medida cautelar para salvaguardar los intereses de los afectados por la intempestiva suspensión de operaciones de Viva. La –todavía– línea aérea puede ser sancionada con hasta 450 UIT en multas, lo que equivale a S/2,25 millones, refiere Mónica Gálvez, actual líder del área Regulatorio y Competencia del estudio Cuatrecasas.
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También es importante señalar que, en Colombia, el Estado ha denunciado a Viva por “estafa masiva y agravada”: se le acusa de haber ‘afectado’ a casi 500 mil viajeros con su decisión, y haber cobrado, aún sabiendo que no iba a cumplir con su servicio, algo más de US$50 millones. La lista de acreedores será larga y su espera, ojalá, no tarde años.

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