Una encuesta divide a los peruanos en modernos y conservadores, pero el corazón de la mayoría de ellos se inclina por el pollo a la brasa, la balada y Alianza Lima

Nuestras aspiraciones y verdades

ESPECIAL. Quién es el peruano

Por Norka Peralta Liñán

Devotos del pollo a la brasa, de la balada triste y de Alianza Lima. Estos son los tres rasgos que nos definen como peruanos, según el último estudio del consumidor peruano realizado por Arellano Márketing Investigación y Consultoría, tras realizar 5.300 entrevistas a peruanos de diversas edades y niveles socioeconómicos de 16 ciudades.

Frente a estudios que señalan que el cebiche es el plato que simboliza nuestra peruanidad, un 65,2% de los encuestados por Arellano reconoce que cuando sale a la calle come pollo a la brasa, frente a un 31% que opta por los mariscos y el pescado.

Maritza Villavicencio, historiadora de la cocina peruana, ensaya algunas explicaciones sobre el porqué de este gusto culinario: "Es un plato democrático, al que todos tienen acceso por su bajo precio y, en muchas ciudades del interior, su consumo está asociado a un estatus". De hecho, el consumo va de la mano con la sobreoferta de pollerías, sobre todo de franquicias. Las primeras que recuerdan son Norky's ( 12,9% de los encuestados) y Rocky's (9,3%).

Un 38,3% de los encuestados dice ser de Alianza Lima, un 34,3% de Universitario de Deportes. Aldo Panfichi, sociólogo y aliancista de corazón, recibe la noticia con agrado, pero se impone el científico social y dice: "En los últimos años, la 'U' ha despertado más antipatías que simpatías. Ello está relacionado con Alfredo González. Le caía antipático hasta a los hinchas de su equipo porque envolvió el club en escándalos y actos de corrupción. Frente a estos hechos, Alianza Lima salió ganando porque, además de los triunfos en el fútbol nacional, tiene presencia en todos los sectores sociales".

César Ramos, antropólogo social y estudioso de la movida musical, tiene problemas para ensayar algunas ideas respecto de uno de los resultados de la encuesta: un 22,7% de los peruanos admite que le encanta la balada. "Quizás sea un resultado producto de un recuerdo emocional. La gente ha dicho que escucha baladas porque recuerda a Nino Bravo o a Los Iracundos, pero lo cierto es que casi todo el país está bailando ahora con Grupo Cinco (y su "Culebrítica"), Caribeños de Guadalupe, Néctar y la Muñequita Sally", señala Ramos.

MODERNOS Y CONSERVADORES

El estudio de Arellano divide a los peruanos en modernos y conservadores. Los primeros están orientados hacia el progreso personal, son abiertos a los cambios y buscan espacios de realización más allá del hogar; mientras que los segundos tienden a tener como centro de su atención el hogar, son menos ambiciosos en su lucha económica y no son innovadores en su consumo.

La encuesta señala que los piuranos encabezan la lista de los modernos. Los siguen los habitantes de Iquitos, Pucallpa, Chiclayo y Lima. Un 38,3% de ellos desea supermercados en sus localidades, un 12,3% clínicas, 9,25% teatros, 6% universidades. Sin embargo, "se trata de aspiraciones de modernidad, que no necesariamente van de la mano con su realidad", explica Gabi Ujike, consultora de Arellano Márketing Investigación y Consultoría.

Los más conservadores, de acuerdo con la encuesta, serían los cajamarquinos, iqueños, puneños, cusqueños y huancaínos. El 46,2% de ellos anhela un parque zonal en sus localidades (frente a un 19,85 de los modernos). Un 13,7% quiere más colegios y 5,1% comisarías.

Lo interesante es que la idea de modernidad va en aumento entre los peruanos, refiere Ujike, pues del total de encuestados un 56% aspira al cambio y acceso a tecnologías en comparación a 1996, cuando una encuesta similar señalaba que solo un 37% tenía similares ideas.

QUIERO RESPETO

Hay un clamor digno de oídos entre los encuestados. Exigen respeto. En una escala del 1 al 8 (de menos a más importante), los peruanos consideran que en primer lugar quieren ser respetados. Luego aspiran a estar sanos y ser honrados. "Es un pedido vital en un país que ha vivido entre huelgas, marchas y bloqueos de carreteras", sostiene Manuel Saravia. "Es una exigencia que se repite en todos los estratos sociales y en todas las edades porque la huelga de maestros les faltó el respeto a los escolares y el bloqueo de carreteras a todos los viajeros", sostiene. Este sentimiento explica también la respuesta a la pregunta: ¿Cómo ve usted la situación política del país? Un 65,4% señala que es mala. Un 52,4% dice que también la situación económica es mala y un 66,8% cree lo mismo de la oferta de trabajos en el país. Aunque responde que habrá mejoras en los próximos seis y doce meses, las cifras tienen márgenes de diferencia muy ínfimas.

Lo curioso es que ven con mayor optimismo su propia situación personal (afectiva, laboral y económica). Un 72,9% considera que su situación económica oscila entre regular y muy buena. Un 79,3% piensa lo mismo de su situación laboral.

"Es evidente que hay más optimismo, que la gente cree en sí misma y que no ha perdido las esperanzas", refiere Saravia, para luego replicar que hay una suerte de engaño en esa respuesta: "No se puede estar mejor si no se vive en condiciones idóneas para su desarrollo".