Especial. RECURSOS NATURALES

El Perú atesora minerales necesarios para el desarrollo de Europa

El Perú integra el selecto grupo de 15 países que proveen a Europa el grueso de sus necesidades de minerales. Europa es un continente que casi no produce minerales metálicos, por eso debe importarlos para poder sostenerse. Nuestro país es uno de sus principales proveedores

Por Erik Struyf Palacios. Corresponsal

BRUSELAS. ¿La frase según la cual el Perú es un mendigo sentado en un banco de oro sigue siendo válida hoy en día? La Comisión Europea (CE) ha publicado un estudio sobre la situación de la oferta y demanda de materias primas en el mercado internacional y ha lanzado la voz de alarma por la inmensa dependencia de la Unión Europea (UE) de las importaciones de metales.

En la lista de países que atesoran los minerales imprescindibles para los pujantes sectores de la industria y la construcción europeas, el Perú, tantas veces ausente de los ránkings mundiales de méritos y desarrollo, aparece, no una, sino tres veces, como una de las principales regiones productoras de los metales que son 'preciosos' para el Viejo Mundo.

El Perú integra el selecto club de los 15 países que proveen a Europa del grueso de sus necesidades en minerales metálicos. Nuestro país es, al lado de países enormes como China y Australia, uno de los pocos que aparecen tres veces en el ránking de principales productores de ciertos metales. El 15% de la plata que la UE importa proviene del Perú, lo que nos ubica en el segundo puesto en la lista de los principales proveedores del Viejo Continente, solo superados por México. En zinc, el Perú ocupa también la segunda posición, después de China: el 14% de las compras europeas de este metal salen de nuestras minas. Y el cobre peruano (7%) es tras el chileno (37%) y el estadounidense (8%) el más utilizado por la industria de la Unión Europea.

Pero lo que resulta prometedor para algunos es fuente de inquietud para otros. De acuerdo con el estudio de la CE sobre la situación del mercado de materias primas, la UE no es solo tremendamente dependiente de las importaciones de los combustibles fósiles, como el petróleo y el gas, sino también de ciertos metales imprescindibles para construir la infraestructura que necesita (autopistas, hospitales, colegios) y mantener funcionando su industria y producir la tecnología, computadoras y automóviles que utiliza y exporta.

Europa casi no posee minerales metálicos, o los posee en cantidades pequeñas en relación con la producción mundial: produce solo el 5% del cobre extraído en el mundo, el 2% del hierro, el 1,7% del níquel y el 8,5% del zinc. Por tanto, sus posibilidades de aprovisionarse por medio de su propia actividad minera son muy limitadas. En el 2004 se importaron 177 millones de toneladas de minerales metálicos en la UE, por un valor de 10.400 millones de euros. La producción europea apenas alcanzó a 30 millones de toneladas.

CRECIENTE PREOCUPACIÓN
Gunter Verheugen, comisario responsable de la política empresarial e industrial, consideró recientemente que "para mantenerse competitivas las industrias europeas deben poder contar con la seguridad del aprovisionamiento de materias primas y con la estabilidad de sus precios" y anunció que la UE "está decidida a mejorar las condiciones de acceso a las materias primas, vengan de Europa o del extranjero, promoviendo condiciones de acceso justas e iguales para todos".

Razones para preocuparse y pasar a la acción para asegurar el abastecimiento no le faltan. Mientras en el pasado Europa y otras regiones altamente industrializadas contaban con un acceso holgado y ventajoso (en términos de precios) a los minerales metálicos, a partir de la irrupción de China, India y Brasil como potencias emergentes, la demanda de estos bienes ha crecido tanto que hoy las potencias antiguas y nuevas se hallan en una lucha encarnizada por obtener los escasos metales, con la consiguiente disparada de los precios.

A la UE, además de la carestía y las altas cotizaciones de los minerales metálicos, le inquieta el acceso a estos. El 40% de las reservas de 22 de los 28 minerales más importantes para la economía se halla en países en vías de desarrollo y potencialmente inestables. Bruselas teme que algunos de estos países pudieran utilizar sus recursos minerales como instrumento de chantaje político, como lo ha hecho la OPEP con el petróleo o la Rusia de Putin con el gas. "Europa está cada vez más expuesta a la agenda política de sus proveedores", advierte la CE.

En su reunión de principios de junio, el G-8, el club de los países más industrializados del planeta, decidió convocar una cumbre mundial para tratar la transparencia de los mercados internacionales de los minerales metálicos. Mientras tanto, sus líderes instaron a los países productores a "abstenerse de restringir el comercio de metales y de distorsionar la competencia en contra de las normas de la Organización Mundial del Comercio".

¿Paraísos o infiernos mineros?
Según cifras del estudio de la CE sobre la situación del mercado internacional de materias primas, entre 1999 y el 2004 las exportaciones peruanas de minerales metálicos destinadas a Europa crecieron en un 50%. Gracias al alza de los precios de los minerales, este aumento en toneladas representó un incremento del valor de las exportaciones del 109%.

Si se mira el gasto mundial en exploración de yacimientos de minerales metálicos, equivalente a US$5.000 millones en el 2005, se constata que en el Perú se invierte el 5% de esa suma. Solo en Canadá, Australia y EE.UU. los proyectos de exploración son más significativos. Representan, respectivamente, el 19%, 13% y 8% del pastel total. Sudáfrica, Argentina, Chile y Brasil acaparan, cada uno, alrededor del 3% del valor de las exploraciones mundiales. Los demás países, todos juntos, atraen el 32% de las inversiones.

El Perú no lo está haciendo mal. Y podría captar todavía más dinero para descubrir y explotar nuevos yacimientos y convertirse en un paraíso minero, o en un infierno, si los capitales hambrientos de minerales lucran en desmedro de los intereses de las poblaciones locales y la protección del medio ambiente. La UE, al menos de boca para afuera, se dice dispuesta a respetar las normas de salud y seguridad que rigen en su propio territorio en la carrera por los 'preciosos' metales.

La Unión Europea de las Confederaciones de la Industria (Unices) ha expresado recientemente su preocupación por las políticas medioambientales de la UE. Considera que estas "reducen las fuentes de abastecimiento al imponer cada vez más obstáculos a la extracción, el procesamiento y el uso de materias primas". El 12% del territorio de la UE está protegido por un programa de conservación del medio ambiente (Natura 2000) que, si bien es cierto, sobre el papel, no prohíbe la actividad minera, en la práctica obliga a las empresas mineras a demostrar que su actividad es inofensiva so pena de verse privadas de permisos de extracción.

La industria europea ejerce cada vez más presión para que se reformen unas disposiciones medioambientales elaboradas e impuestas por Bruselas en época de vacas gordas, en las que el cobre, la plata y el zinc abundaban y valían una bicoca. Si los estándares de protección del medio ambiente, la salud y la seguridad de los habitantes de las zonas mineras se modifican a la baja por la creciente demanda de los minerales metálicos, se multiplicarán los infiernos mineros, sobre todo en los países en vías de desarrollo, temen los expertos.

SEPA MÁS
4 De mantenerse el ritmo actual, la Comisión Europea calcula que en 20 años el consumo mundial de materias primas se cuadruplicará.

4 EE.UU. es mucho menos dependiente de importaciones de metales que la UE. Produce importantes cantidades de cobre, plomo y molibdeno.

4 La actividad minera genera 250.000 empleos distribuidos en 16.500 empresas en el conjunto de la UE. En su mayoría se trata de pequeñas y medianas empresas con un promedio de 10 asalariados.