Crónica. CÁTEDRA DE SOLIDARIDAD

Inauguran Catedral de Chimbote

Esta catedral es incomparable en el mundo por todo lo que hay detrás de su construcción. La Catedral de Chimbote fue consagrada ayer por el cardenal Bertone. Su construcción es la suma del trabajo de gente que tiene una sola cosa en mente: dar de sí a los demás

Por Gabriela Machuca Castillo

"¡Preciosa! ¡Preciosa!", repetía sin cesar doña Lucero Salinas mientras iba bajando las escalinatas del atrio con dirección a su casa en la avenida La Anchoveta, en el distrito de Nuevo Chimbote. Como ella, muchos habían dejado sus huellas digitales impresas en la gran puerta de cobre forjado, en su intento de ver, por las imposibles rendijas, siquiera un poquito de lo que constituía su nuevo orgullo: la flamante Catedral Virgen del Carmen y San Pedro Apóstol.

El templo, inaugurado y consagrado ayer en una ceremonia presidida por el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, será de ahora en adelante para Chimbote lo que es aquella loma desde la que se ve Machu Picchu en todo su esplendor; es decir, el punto obligado para la fotografía del recuerdo.

La catedral es ciertamente bella y conocer la historia de cómo fue construida la hace más hermosa aún. Saber que quienes hicieron posible su edificación solo tenían en mente servir y dar lo mejor de sí para los demás, le otorga un aura brillante.

La Operación Mato Grosso, un movimiento de voluntarios italianos que trabaja en Sudamérica por los más pobres, es la gran responsable de que Chimbote vaya entre las ciudades con el pecho hinchado comparando su catedral con la de Lima o Arequipa. A este grupo de amigos --como ellos mismos se llaman-- no solo le bastó introducirse hace décadas en la sierra del Perú para crear escuelas y convertir a humildes campesinos en pintores, escultores, talladores o carpinteros, sino que, además, llegó a la ciudad para continuar su vocación por el servicio.

A través de la realización de distintos oficios en Italia, miles de jóvenes financian la manutención de los albergues que el movimiento tiene en el Perú, Bolivia, Ecuador y Brasil. En el caso de la Catedral de Chimbote, los fondos procedieron de allí y también de la donación de otro tanto de bienhechores anónimos.

Tratar de conversar con algún miembro foráneo de este escuadrón solidario es realmente complicado. "Non parlo spagnolo", se excusaban, cuando la verdadera razón de su esquivez yacía, precisamente, en ese afán que tienen de hacer el bien sin saber a quién. Siete italianos después, aparece uno que quiere conversar. Es Marco Rada, un voluntario de 31 años que viene trabajando en un albergue de Yungay desde hace 36 meses.

"Esta catedral es incomparable en el mundo por todo lo que hay detrás de su construcción. Es la suma de toda la obra del padre Hugo de Censi y de la gente que trabaja en la operación. Además de los fondos, han venido personas de todas partes que se han quedado a ayudar un mes, un año sin pedir nada a cambio. La belleza de la Catedral está en el trabajo de todos", cuenta complacido Rada.

LA OBRA Y SU CONSTRUCTOR
La catedral puede verse desde que uno llega al Terminal Terrestre de Chimbote. Para llegar a ella, hay que ir unos 15 minutos en auto hasta Nuevo Chimbote. Al entrar al templo, el primer foco de atención pende del techo de la cúpula, justo sobre el altar. Es una escultura tallada en madera de Jesús crucificado y la Virgen María a sus pies. La cruz está enclavada en el mundo, y sobre este se ve un cintillo en el que logra leerse: "Hijo, vuelve donde tu padre". La imagen hipnotiza.

Pieroangelo Ripamonti fue el hacedor del proyecto. Durante 40 años ha pertenecido a la operación y, al igual que sus paisanos, se niega a hablar. Finalmente, accede. Entre monosílabos y pausas eternas, Pieroangelo enfatiza que no es arquitecto porque no estudió, que aprendió con su familia, que es constructor. Después, dispara de mala gana la fecha del inicio de la obra: 22 de marzo del 2002, y balbucea que durante la mayor parte del proceso solo contó con 15 obreros para levantar la Catedral. Cuando habla de los pintores, talladores y artistas que participaron en la decoración de la parte interna, se relaja.

Dice que casi todos los que edificaron el templo son ancashinos. La imagen central, por ejemplo, esa que cuelga y que hace que todos se queden con la boca abierta, fue hecha por un egresado de sus escuelas de talladores. El ábside, es decir, la pared ubicada detrás del altar, está lleno de imágenes de la vida de Pedro y fue pintado por un artista cajamarquino que, por gestión de Ripamonti, fue enviado a Italia a aprender de un gran maestro amigo. Con eso termina y se va.

Las campanas anunciaron ayer el inicio de la celebración en la que se consagró la Catedral. Tres coros, integrados por unas 2.000 personas, hicieron latir los corazones de las 2.500 invitados y de los cientos de chimbotanos que se apostaron fuera para escuchar la misa por parlantes. Todos oían atentamente al cardenal Bertone. Con la entrega de los planos y de las llaves de la catedral a monseñor Simón culminó la tarea de los altruistas italianos. Ahora le toca a los chimbotanos cuidar la nueva casa de Dios.

EN PUNTOS
El Noveno Congreso Eucarístico
A El Noveno Congreso Eucarístico Nacional terminará el próximo jueves 30 del presente con la Consagración del Perú a la Santísima Virgen María.
B La temática de la reunión religiosa girará en torno de la trascendencia del sacramento de la Eucaristía en la vida de los miembros de la Iglesia Católica.
C Durante los días que vienen se desarrollarán manifestaciones multitudinarias como misas, adoraciones al Santísimo, procesiones, entre otros.
D Hoy se tiene previsto un Auto Sacramental en la Plaza Mayor, frente a la Catedral, en el que participará un coro integrado por 1.500 niños de Chacas (Áncash), que cantarán en latín, castellano y quechua.

Encuentre más información gráfica del momento de la entrega de la Catedral de Chimbote a la población de esa ciudad costeña en: www.elcomercio.com.pe