CRÍTICA DE CINE

Bourne: el ultimátum

Por Raúl Cachay A.

La primera, a decir verdad, no fue gran cosa. La saga basada en las novelas de Robert Ludlum recién empezó a ponerse interesante cuando Paul Greengrass tomó las riendas de la franquicia. Pero seamos francos: tanto la anterior "Supremacía" como este "Ultimátum" son tan solo un par de efectistas y ultrafrenéticas cintas de entretenimiento que se elevan por encima del promedio de los 'tanques' de la industria tan solo porque Hollywood, en este rubro, hace mucho tiempo que perdió su proverbial capacidad de sorpresa.

De cualquier forma, la muñeca de un realizador talentoso puede cambiarlo todo: aunque aquí Greengrass parece haberse vuelto loco en la sala de edición, tanto que el dolor de cabeza es una amenaza latente durante toda la película, resulta saludable que de vez en cuando una producción de los grandes estudios se atreva a esquivar el esquematismo de todos los jueves. Para empezar, reparemos por un momento en el personaje que le da nombre a la saga. Jason Bourne debe ser uno de los héroes de acción menos carismáticos de toda la historia del cine. Y no deberíamos culpar a Matt Damon de ello, que el actor ha sabido llevar el personaje con convincente aplomo a lo largo de tres filmes. Entendamos, también, que Jason Bourne jamás será James Bond. Hay un abismo de tormento y trauma que los separa (pensándolo bien, ¿acaso no resulta seductora la posibilidad de un "007" dirigido por Greengrass?)

Por ahora, el realizador prefiere que desviemos nuestra mirada del personaje y nos concentremos casi hasta la hipnosis en la acción: por eso filma con creciente nerviosismo, por eso los cortes permanentes, la multiplicidad de puntos de vista, las secuencias fragmentadas. Las desventuras del pobre y encabritado Bourne son nada más que un pretexto para que el realizador despliegue ante nosotros todo su bien poblado arsenal de piruetas. Y funciona, claro que sí: las persecuciones, esa cereza en el pastel del cine de acción, son todas magníficas, ya sea en los techos y los callejones de Tánger o las calles de Nueva York. Las peleas tampoco desentonan.

Todo indica que esta será la última de las aventuras de Jason Bourne en la pantalla. Esperamos que así sea. Porque esta fue la trilogía cinematográfica que rompió con el molde: terminó muchísimo mejor de lo que empezó.