Arte

Mutaciones y luces

Trockel, imprescindible figura del arte alemán
Con más de 30 años de trayectoria, Rosemarie Trockel es artífice de una de las obras más inteligentes y desafiantes de la contemporaneidad artística en Alemania. Su trabajo, que hace de la inestabilidad y las transformaciones su centro, nos invita a enfrentarnos con nociones complejas como identidad y género. Y de paso, nos invita también a ironizar sobre el sistema del arte. La exposición empieza este jueves, en MALI.

Por Diego Otero

Hace relativamente poco tiempo, en el Museo Ludwig de Colonia, su ciudad natal, Rosemarie Trockel montó una gran retrospectiva de treinta años de trabajo. El título elegido fue Post menopausia, y se lucía en grandes letras de molde a la vista de todos los transeúntes, como una cachetada. Así opera el trabajo de Trockel: desafía, sorprende, hace visibles ciertos temas que la sociedad contemporánea elude o sencillamente escamotea. Pero nada hay acá parecido a la solemnidad o al guion programático. Trockel, sobre todo, se ríe: se ríe de los clichés de género y de los prejuicios.

Nacida en 1952, y formada en una escena artística ampliamente dominada por hombres de fuerte personalidad creativa -Kippenberger, Polke, Gerard Richter-, Trockel ha desarrollado una estrategia discursiva cuyo centro está en un constante vaivén entre lo femenino y lo feminista, de modo que ambas categorizaciones se reflejan, se entrelazan, friccionan; y en esa fricción eluden cualquier dogmatismo. Si hay un tema en la obra de Trockel, una espina dorsal, es el de la metamorfosis; la mutación como un campo fértil para explorar nociones como identidad o apariencia.

BRIGITTE Y BERTOLD
Del dibujo al video, y de ahí a la escultura, a la instalación, a prácticamente cualquier medio que esté a su alcance. El discurso de Trockel se sostiene en un soporte también mutante, inestable, en el que nada es lo que parece, en el que los estereotipos y los lugares comunes se despedazan. Al interior de una sola imagen, Trockel puede pasar de la copia documental al puntillismo, y de ahí al trazo suelto. La noción de estilo resulta un lastre para ella, porque de lo que se trata es de evitar compartimentos estancos. Por eso también su objeto de estudio suele ser tratado con objetividad y distancia: una objetividad y una distancia que le permiten hallar ángulos insospechados en las cosas, resignificar lo que se suele dar por legítimo o estático.

Uno de sus trabajos emblemáticos, y que se podrá ver en Lima, es la serie de dibujos "B.B / B.B". En ella, Trockel combina los retratos de Bertolt Brecht y Brigitte Bardot de modo que crea estados "intermedios" entre ambos. Así, lo que antes fue la representación de dos iconos culturales antagónicos, se convierte en una asombrosa sucesión de figuras extrañas, a menudo cómicas, perturbadoras o monstruosas. A su vez, y como siempre en Trockel, una operación conceptual subyacente recorre la serie: la supuesta fijeza de la imagen icónica (Bardot) es subvertida por una estrategia crítica (Brecht), de modo que cada uno de los dibujos dispara hacia distintas posibilidades de sentido, pero sin instancias de autoridad predeterminadas.

ROLES
Otra pieza central en el trabajo de Trockel es la Máquina de pintar, una instalación que comenta e ironiza en torno a nociones como autoría, gesto pictórico y género. Bajo la apariencia de un soso aparato industrial, la Máquina de pintar es en realidad un dispositivo eléctrico que consta de ocho pinceles -cada pincel lleva marcado el nombre de un destacado artista contemporáneo, y ha sido fabricado con supuestos mechones de la cabellera de ese artista-, a través del cual discurre una plancha de papel que es intervenida por trazos mecánicos impregnados de tinta, y que de ese modo genera líneas y manchas. Las capas de sentido en la Máquina de pintar se superponen, se contaminan, subrayan una tenaz vocación por la crítica y por el humor.

En un nivel manifiesto está el asunto de la autoría. La presencia de los artistas que, casi desde su mismo código genético -el pelo-, imprimen su "marca" sobre el papel, es decir, la legitiman como arte. A eso Trockel le suma la idea de que se trata de una obra grupal, pero concebida en realidad bajo su propia autoría. Pura paradoja. Más allá, Trockel dispone una mirada incisiva en los preconceptos. Lo artesanal como femenino es radicalmente subvertido, al tiempo que la noción de máquina -tan ligada al universo masculino de la producción- pasa a convertirse en otra cosa: un dispositivo a través del cual se deshumaniza lo que supuestamente no se puede deshumanizar: la gestualidad pictórica.

Así trabaja Trockel; sobreponiendo constantemente referencias y cifras de sentido, contrastando, escarbando en el otro lado de los estereotipos. Se trata de una obra exigente pero espléndida. Imperdible.

¿CUESTIÓN DE GÉNERO?
La exposición Rosemarie Trockel. Selección de dibujos, objetos y trabajos en video se podrá ver desde el (jueves) 11 de octubre hasta el 11 de noviembre, en el Museo de Arte de Lima (MALI), Paseo Colón 125, Lima, gracias a las gestiones del Ifa (Institut für Auslandsbeziehungen e. V.), el Goethe-Institut Lima y el MALI. El día 23 de octubre, a las 7:30 pm. en el Auditorio del Museo, se realizará un conversatorio denominado Cuestión de género. Rosemarie Trockel y la mujer en el arte contemporáneo.