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La culpa es del hortelano

Por Ernesto Bustamante. Decano nacional del Colegio de Biólogos del Perú

El presidente de la República ha escrito, en El Comercio, que los recursos naturales del Perú no son aprovechados debida u oportunamente, pues habría organizaciones que, so pretexto de criterios ambientalistas o atribuciones sagradas, impiden que las riquezas vírgenes del país sean puestas en valor en beneficio de su desarrollo económico. El presidente usó la fábula del perro del hortelano como tropo gramatical para validar su opinión, y ello ha despertado un debate nacional.

El presidente dijo que los medioambientalistas son responsables de la oposición al desarrollo. La institución estatal que por ley es entidad rectora ambiental del Perú, el Consejo Nacional del Ambiente (Conam), sería, por alusión, uno de los que impedirían el desarrollo del país.

La máxima autoridad del Conam es su consejo directivo, constituido --entre otros-- por tres delegados del Gobierno, uno por las ONG ambientalistas y otro por la Confiep. La representante de las redes ambientalistas tiene una posición antidesarrollista y antiempresa. Ella admite, con macabro orgullo, haber estado presa y condenada a 20 años al hallársele culpable de ser mando militar del grupo terrorista MRTA. Por presión de ONG internacionales fue luego liberada por supuesta falta de pruebas. Según las actas, su tendencia no está sola en el directorio: un representante del Gobierno tiene una posición antiempresa y antigobierno. Esta es compartida por el representante de la Confiep, quien sorprendentemente ha tenido intervenciones antitecnología.

En octubre, el Conam organizó una mesa redonda para discutir el proyecto de ley de biotecnología moderna, hoy en agenda del Pleno del Congreso. A esta reunión debieron asistir solo personalidades y líderes de opinión. No fue así. Asistieron militantes de ONG ambientalistas radicales que influyen desde hace años en esta institución estatal y, en consecuencia, dictan la política ambiental nacional. Se regocijaron al explicárseles que oponerse a la biotecnología contravenía el futuro TLC con EE.UU. Estuvo invitado un 'experto' sin credenciales académicas, que se presenta, sin serlo, como médico, y que en realidad dirige una asociación de consumidores de coca. Esta reunión fue una farsa para justificar el sentido que el Conam se oponga a los transgénicos y la biotecnología moderna.

En octubre, el Conam organizó una reunión para concordar una posición peruana sobre bioseguridad. El Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA) llevó una posición oficial, en la que calificó de 'espirituales' a temas que debieran ser estrictamente técnicos. Su informe fue hecho con asesoría de una abogada extranjera miembro de una ONG ambientalista.

La explotación sensata de los recursos naturales es crítica y muchos profesionales tienen respetables posiciones de necesario cuidado del medio ambiente en nuestro país megabiodiverso. Esos son los verdaderos peruanos ambientalistas. Es fundamental que exista autoridad ambiental en el Perú. Debe ser fuerte, proactiva y sus opiniones deben ser decisivas en la política del Ejecutivo. Pero no generalicemos culpando despectivamente a ambientalistas decentes como responsables de trabas al desarrollo, cuando el problema nace de representantes del propio Estado.

El ente rector del ambiente no puede ser refugio de terroristas, cocaleros o enemigos ideológicos del Perú y su desarrollo empresarial. Quienes lo dirigen deben tener capacidad técnica de gestión y jugar con la camiseta del Perú. Es el hortelano el que escoge sus perros. Y ello depende de las instituciones representativas de la sociedad y del autor del artículo materia del debate.

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