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A la receta le falta química

Por Modesto Montoya. Físico

El objetivo de orientar la extracción minera hacia la metalurgia, para producir alambrón, tubos, partes y piezas, señalado por el presidente Alan García, en su artículo "Receta para acabar con el perro del hortelano", significa un avance respecto a su propuesta inicial de explotar recursos naturales. Pero le sigue faltando modernidad. Desde hace décadas, los laboratorios del mundo investigan materiales avanzados, los que, por sus nuevas propiedades, adquieren alto valor agregado y compiten con éxito en el mercado globalizado. Para no referirnos a modernísimos centros de investigación sin subtítulos (geológico, metalúrgico, etc.) creados en los países desarrollados, en esta nota mencionaremos algunos casos conocidos de América Latina.

La Comisión de Energía Atómica de Argentina (CNEA) ha creado el Grupo de Nuevos Materiales (NuMaDi) para obtener muestras prototipo de materiales, componentes y dispositivos; y realizar estudios de viabilidad industrial para ponerlas a disposición de la Unidad de Actividad de Transferencia de Tecnología del Centro Atómico Bariloche.

El Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares de México (ININ) estudia catalizadores para la generación de hidrógeno, estructuras metálicas unidimensionales para la generación de nanocables, nanoestructuras de carbono, catalizadores y compuestos inorgánicos para almacenamiento de hidrógeno, entre otros productos con perspectivas interesantes.

El Instituto de Investigaciones Energéticas y Nucleares de Brasil brinda servicios sobre materiales y productos, como aleaciones especiales, revestimientos, cerámicas avanzadas, compuestos de matriz metálica y de matriz polimérica, biomateriales, metálicos y cerámicos.

En México se ha fundado el Centro de Investigación de Materiales Avanzados (Cimav), el que estudia los fenómenos asociados a la física de los materiales, diseña, selecciona y desarrolla nuevos materiales, inhibidores de la corrosión, materiales catalíticos nanoestructurados, materiales compuestos con base polimérica. También realiza simulación computacional de materiales y procesos para luego pasar a su elaboración en el laboratorio.

Por otro lado, la ciencia y la tecnología permiten obtener biomateriales optimizados. Con la biología molecular se mejora crucialmente la calidad de fibra de alpaca, la que adquiere precios inmensamente mayores al que tienen que vender los alpaqueros peruanos. Con fibras de mejor precio se lograría elevar la calidad de vida de más de centenares de miles de personas que dependen de la actividad alpaquera.

El Perú debe superar la etapa de producción de materias primas o de bajo valor agregado. Los empresarios demandan facilidades fiscales para realizar investigación, pero, sobre todo, piden que se promueva la investigación científica y tecnológica, la que pasa por la creación de un centro nacional de investigaciones, donde se investiguen, entre otros aspectos, la producción de materiales avanzados a partir de productos naturales.

Para llevar a cabo esta urgente tarea de modernizar la producción en el Perú se requiere personal especializado, con probada capacidad de investigador en los temas que tenemos que desarrollar. Y aquí se toca el tema de evaluación del trabajador público. El investigador científico tecnológico tiene una actividad totalmente diferente a un profesional administrativo; sin embargo, como están los proyectos de ley de los que tenemos conocimiento, salvo los militares, policías, jueces y diplomáticos, los empleados públicos son clasificados como especialistas administrativos. Lo que en realidad se necesita en el siglo XXI es la carrera del investigador científico y tecnológico, en la que se establezca una evaluación basada en la producción de propiedad intelectual, conocimientos, patentes, nuevos productos y nuevos servicios.

Por otro lado, para optimizar los recursos dedicados a la ciencia y la tecnología, es necesaria la creación del ministerio de ciencia y tecnología, al que tendrían que ser adscritos los organismos públicos descentralizados (OPD) de ciencia y tecnología que apunten a la investigación avanzada. El gasto sería menor, en la medida en la que este ministerio lleve a cabo todos procesos de índole administrativo (compras, pago de personal, asesoría jurídica, control, entre otros) y, por otro lado, se abran puestos de investigadores científico-tecnológicos para los innumerables talentos peruanos que, después de haberlos enviado becados, no les permitimos regresar.

En conclusión, le sugiero al presidente García que le ponga un poco de química a su receta, pero también algo de física, biología, computación y matemáticas, para no acabar con el perro del hortelano, pero sí ganarlo a la causa del progreso.

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