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JUAN GELMAN, PREMIO CERVANTES 2007

El poema y el ciempiés

Por Julio Ortega y María Ramírez Ribes

Nacido en Buenos Aires en mayo de 1930, Juan Gelman es uno de los principales poetas castellanos de hoy. Entre sus libros, que en conuunto forman una obra verdaderamente monumental, destacan Violín y otras cuestiones (1956), El juego en que andamos (1959), Velorio del solo (1961), Gotán (1962) y Los poemas de Sidney West (1969), Obra poética (1975), Hechos y relaciones (1980), Exilio. Bajo la lluvia ajena (l984), Interrupciones II (1986), Interrupciones I (1988), Valer la pena (2002) y País que será (2004). Este año, Gelman fue galardonado con el prestigioso Premio Cervantes.

Si quisiera Ud. recordar su primer poema, o su primer libro ¿podría evocar el impulso inicial de su escritura? ¿Cómo se reconoció Ud. en diálogo con la poesía?
-Soy el único argentino de una familia ucraniana que emigró de la URSS en 1928. Boris, mi hermano mayor, me recitaba a Pushkin en ruso cuando yo tenía 4 o 5 años. No entendía una sola palabra, pero el ritmo y la música de esos versos me causaban una extraña felicidad. Durante años acosé a mi hermano para que me recitara a Pushkin una y otra vez y creo que allí nació mi fascinación por la poesía. Luego vinieron las lecturas. Nunca termina uno de hacerse poeta.

¿Que libros de poesía, si alguno, motivaron la juventud de su ejercicio poético? ¿El poeta, inventa a sus precursores o, mas bien, imagina a sus lectores?
-En mi biblioteca de poesía se entremezclan clásicos como el Dante y Shakesperare, místicos como San Juan de la Cruz y Sor Juana, poetas provenzales anónimos del siglo XII y XIII, Quevedo, Góngora y Garcilaso, modenistas -digamos- como López Velarde y Lugones, surrealistas como Eluard y Breton, vanguardistas, poetas que me marcaron como César Vallejo y Raúl González Tuñón. Allí los poetas jóvenes viven con Blake, Hölderlin, Ossip Mandelstam, Pavese, Neruda. Maicovsky, Drummond de Andrade, Borges, Octavio Paz, Baudelaire, Rimbaud, Mallarmé, Ezra Pound, Elliot, Zanzotto y tantísimos otros. Hay poetas que imaginan a sus lectores. No es mi caso. Creo que cada poeta busca lo mismo que buscaron sus precursores, como decía Basho.

¿Se ha encontrado a sí mismo en su propia voz? ¿O la voz es siempre la de otro, la imagen en el espejo del lenguaje? ¿Qué es primero, la imagen o el ritmo?
-El que escribe es otro, desconocido para uno mismo, sorprendente para uno mismo. Habría que abolir el mundo para escribir poesía. Lo primero, para mí, es la obsesión. Ella impone el ritmo cuando la imagen llega.

¿A usted no le ha tentado alguna vez la necesidad de formular una poética?
-Un poeta crea su poética en sus poemas. Algunos logran formularla teóricamente y los envidio. Parece que me atengo a una suerte de fábula rusa que una vez me contó mi madre: un arañita ve pasar a un ciempiés y lo detiene. "Dígame, señor ciempiés, ¿cómo hace usted para caminar? ¿Avanza con las 50 patas de la derecha y luego con las 50 de la izquierda? ¿O una y una, o 10 y 10 o 25 y 25"?. El ciempiés se detuvo a reflexionar y nunca más caminó. Cada poema, ajeno o propio, es una reflexión sobre la poesía.

¿Frecuenta Ud. la primera persona como comienzo del discurso poético? ¿O prefiere dejar el "yo" a los novelistas?
-Difícilmente comienzo un poema en primera persona, aunque esta -no el "yo"- a veces aparece en el decurso del poema. Maiacovsky decía que su "yo" expresaba el de millones de personas. Quién sabe. Como usted bien dice, el lenguaje puede otorgar una identidad cierta al "yo". Hace al "yo".

¿Que sintonías cree Ud. haber establecido con otros poetas y escritores de su país y su lengua? Si tuviera que hablar de su ejemplo o lección, ¿cómo definiría la opción de pertenencia de su obra?
-Con la llamada "generación del 20", en especial con Raúl González Tuñón, y con grandes poetas del tango como Homero Manzi. Y luego, Borges, Bioy Casares, Juan L. Ortiz, Andrés Rivera, Osvaldo Soriano, Jorge Boccanera, Sarmiento, Echeverría, Daniel Moyano, Enrique Molina, Olga Orozco, Francisco Urondo, Rodolfo Alonso, Edgar Bayley, Francisco Madariaga, Miguel Angel Bustos, Joaquín Gianuzzi, y más. La otra pregunta: no pretendo dar ejemplos ni lecciones con mi obra y supongo que pertenece a la poesía en castellano.

¿Qué papel, si alguno, le concede Ud. al poema entre los discursos que se disputan hoy la racionalidad civil y el significado de nuestro plazo en este globo?
-La poesía no se pelea con ninguna otra clase de discurso. Es. Viene del fondo de los siglos, ninguna catástrofe natural o fabricada por el hombre ha podido extinguirla y sólo desaparecerá cuando el mundo acabe.

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