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LIBROS

Narrativa

ESA OSCURA Y SUCIA GUERRA
David Santa María
AFA Editores
Lima, 2007
S/ 30.

Las novelas o grandes reportajes inspirados en la cruenta "guerra" que el terrorismo le declaró a los peruanos ha sido un tema recurrente en los últimos años. Desde Alonso Cueto (La hora azul) hasta el polémico libro de Santiago Roncagliolo (La cuarta espada), pasando por otros autores, han tratado de hurgar en ese terrible episodio histórico para tratar de entender cómo pudo ocurrir.

Sin embargo, de una u otra manera, todos partieron de lo que la prensa u organismos de derechos humanos recogieron de sus propias investigaciones. Los escritores pocas veces se aproximaron por su cuenta a la dura realidad.

Pero una novela nueva nos viene a sorprender. Esa oscura y sucia muerte, de un autor desconocido, David Santa María, del cual no tenemos ninguna información, ha publicado la última novela sobre el género.

A diferencia de las anteriores que hemos leído (que han sido casi todas), aquí la violencia adquiere características de novela noir y, por trechos, de un realismo gore.

Las descripciones de las actividades terroristas contadas con tan minucioso realismo nos impelen a pensar que quien escribió este libro tuvo algún tipo de conocimiento de primera mano.

La historia muestra la transformación de una chica de clase media que va a una universidad popular y por medio de su relación con dos amigos de extracción social deprimida cambia su visión de la vida. De una ingenua compasión se desvía hacia el terrorismo y pasa a integrar una escuela popular, haciéndose terrorista. Los atentados en los que se involucra registran pormenores sorprendentes.

Aquí viene lo llamativo. El autor registra la pendiente en la cual entra Ana María Wiesster de la Peña para ser la Camarada Ana, su incursión casi demencial en la violencia, la terrible transformación anímica que la sacude y todas sus islas emocionales.

Del otro lado, hay también detalles muy realistas de lo que pudo ser el actuar policial. Y aquí la pregunta: ¿ésta es una novela o el registro novelado de la realidad?

Técnicamente el libro se desenvuelve bastante bien para ser de un autor novato y fluye apropiadamente.

Enfrentarnos de esta manera al actuar senderista removerá nuestro rechazo instintivo. Lo contrario de lo que se le acusa a Roncagliolo, injustamente creemos. Pero esa es otra historia. 

COLECCIÓN MINÚSCULA
Compilador Ricardo Sumalavia
Ediciones Copé Lima, 2007
S/. 30

Ya en Enciclopedia mínima (Fondo Editorial PUCP, 2004) Ricardo Sumalavia había demostrado ser un conocedor del relato breve: las microficciones concebidas por el escritor limeño dejaban ver su particular solvencia tanto en el tratamiento técnico como en el argumental, exhibiendo así un registro creativo versátil y depurado. Más allá de los específicos resultados artísticos de ese libro en particular -Enciclopedia mínima tiene momentos altos y momentos bajos-, Sumalavia hacía gala de un manejo fluido en una tradición tremendamente singular, difícil, plagada de riesgos. Si Juan José Arreola y Augusto Monterroso son las piedras de toque de un género que en Latinoamérica ha entablado un diálogo más que interesante con esos esquivos parientes lejanos (la novela, la poesía), Enciclopedia mínima supo exhibir el raro y valioso mérito de mostrar que se pueden seguir buscando nuevos caminos en el relato breve. Hoy, casi con naturalidad, Sumalavia ofrece al público otra cosa; el resultado de un trabajo no menos personal, minucioso e intenso -un trabajo que, de otro lado, siempre viaja en paralelo al de la escritura- en torno a la microficción: un testimonio de su lectura. Colección minúscula es un muestrario de los alcances y los límites a los que ha llegado el cuento corto entre nosotros, y para eso no solo se vale de algunos de los nombres que más han trajinado esta forma en el país, como Zavaleta, Adolph, Gálvez Ronceros o Carlos Herrera, sino que también recurre a voces que aportan acercamientos desacostumbrados o insólitos, voces que reelaboran el género desde (por ejemplo) lo metaliterario, el diálogo con lo híbrido o la asimilación de formas "menores" de la narrativa, como la ciencia ficción. Enrique Prochazka, César Silva Santisteban o Mónica Beleván recorren algunas de estas vías, o similares. Colección minúscula redondea su sentido con la inclusión de algunos autores latinoamericanos -el venezolano Luis Britto García, la argentina Ana María Shua, el español José María Merino- que conocen el género y cuyas presencias ayudan a dibujar el contorno de la ficción breve en el Perú.

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