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MI NEGOCIO

Vacaciones divertidas y muy útiles

Verano productivo

Por Natalia Vera Ramírez

Lo que comenzó como la tarea de un taller de verano se convirtió en un negocio que genera dinero, pero que sobre todo da una gran experiencia en el terreno empresarial. En el 2005, Giuliana Arias tenía 16 años y junto con cinco chicas más crearon la marca de chocolates y bombones Chocoplay. La inversión inicial fue de solo S/.50 y hoy, la ganancia por sus chocolates puede ser como mínimo S/.400 mensuales.

La elección de este rubro de negocios no fue gratuita. El primer paso fue investigar el mercado y ver que existía un interesante oportunidad en eventos especiales como bautizos y 'baby showers', que podía ser explotado. "Todo el mundo vende chocotejas y ahí no se gana mucho, nosotras decidimos hacer 'souvenirs' y diferenciar nuestro producto", afirma Giuliana, quien es la única de las seis chicas que iniciaron esta idea en el programa de formación de negocios para jóvenes que es docente en el Centro de Capacitación Empresarial de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), que siguió con el proyecto.

Desde hace seis años, la CCL, a pedido de sus asociados, decidió lanzar este programa para que los hijos de estos realicen sus pininos en la empresa familiar y, de paso, cambiar el rostro a las vacaciones útiles caracterizadas, casi siempre, por su espíritu recreativo y deportivo. No obstante, casi el 30% de los asistentes no son hijos de asociados de la institución, sino jóvenes que están interesados en incursionar en el mundo de los negocios. "La mayoría de colegios privados da clases de gestión de empresas, pero lo que nosotros queremos es formar a los jóvenes para que encuentren ideas de negocio y puedan plasmarlas en un plan, que salgan al mercado y tengan la opción de promocionar su producto o servicio", afirma Carlos Torres, jefe del centro de capacitación empresarial de la CCL.

A pesar de que actualmente son pocos los programas de negocios dirigidos a niños y adolescentes, nadie pone en tela de juicio que existe un despertar de la actitud emprendedora en el Perú. Para Iván Mifflin, director ejecutivo de la escuela de empresas del Instituto Peruano de Administración de Empresas (IPAE), la mayoría de los jóvenes quiere hacer algo que le sea útil en el futuro. Quieren formar su propio negocio en un país donde no abundan los trabajos para empleados dependientes. Desde el verano de este año, esta casa de estudios lanzó el programa de pequeños negocios para grandes emprendedores.

En este primer intento, el taller se centró en el desarrollo de manualidades con potencial de venta que se exhibieron al término del programa en una feria. En la edición 2008, los niños tendrán que crear un plan de negocios, enfocado en la prestación de servicios turísticos para Lima.

Desde el negocio de los chocolates, hasta pubs y lavanderías, los proyectos que se presentan en estos cursos son variados y de diferentes magnitudes. Según Carlos Torres de la CCL, el 30% de los proyectos presentados se hacen realidad, con la ayuda de los padres que suelen ser las espaldas financieras de sus hijos.

Es así como entre los planes de la CCL está crear una incubadora de negocios para facilitar los contactos y conseguir el financiamiento de sus proyectos.

OTRAS OPCIONES
Pero si lo que busca es escapar de los clásicos programas de karate, natación o vóley, existen opciones que garantizan el mismo grado de emoción. El Centro de Preparación para Ciencia y Tecnología (Ceprecyt) dicta desde 1993 el semillero científico. Modesto Montoya, fundador y director académico de este centro académico, indica que este taller forja a científicos empresarios. "No es casualidad que uno de los principales invitados de la última CADE haya sido Juan Enríquez Cabot, quien dio cátedra sobre la economía del conocimiento como clave para el desarrollo y éxito en el mundo empresarial", dijo.

De otro lado, el programa de vacaciones útiles de la Asociación Cristiana de Jóvenes (ACJ), incluye nuevos talleres como el de elaboración de historietas y cocina peruana. Y es que según José Luis Oviedo, ejecutivo de la ACJ, el 60% de afluencia de público se concentra entre los meses de enero y febrero, y cerca del 75% de estos participantes se queda todo el año. Para este año, calculan que atenderán a 1.644, entre niños y adolescentes.

Pero la variedad de programas no es todo. La infraestructura de los lugares donde se dictan los talleres debe adecuarse a las exigencias de los usuarios.

De este modo, este año la ACJ invirtió S/.500.000 en vestuarios exclusivos para niños y niñas. Asimismo, el personal a cargo crece notablemente. En los dos primeros meses del año, 75 profesores e instructores atienden a cerca de 450 niños por turno (hay 4 a la semana) y aparte cuentan con 150 personas que apoyan en las actividades, mientras que en el resto del año, el personal se reduce a 25 y los colaboradores a menos de la mitad.

La oferta es aun más amplia y de seguro, muchos empresarios exitosos habrían agradecido que en su etapa escolar existieran cursos como estos para manejar mejor sus empresas. ¿Y tú, en qué negocio quieres invertir?

EN PUNTOS
4Tanto IPAE, la CCL y Ceprecyt no contrataron personal para que dicten los talleres de vacaciones útiles, sino que adecuaron sus métodos de enseñanza haciéndolos más prácticos, ágiles y no tan teóricas.
4Tras la buena acogida del taller de IPAE, la institución evalúa lanzar en un mediano plazo otro programa similar dirigido a las amas de casa que, según estudios hechos por la institución, también demandan este tipo de capacitación.
4La venta de polos, dulces e instalación de cabinas de Internet son los proyectos que la mayoría de jóvenes presentan como idea de negocio en los talleres.

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