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Entrevista  JUAN ALBERTO FLORES

"El cine crea espacios para dialogar"

El séptimo arte ha logrado en pocos meses lo que ninguna mesa de diálogo: resultados. El promotor de la iniciativa para Milpo invoca a más empresas a participar de los frutos

Por Luis Felipe Gamarra

La metáfora está escrita en una cinta de ocho milímetros. Un hombre abandona todo en pos de un ideal: un puente que una dos universos distintos. La película se llama "Una sombra al frente" (Augusto Tamayo 2007). Ha sido vista por más de 7.000 campesinos de Junín y Cerro de Pasco, donde no existía ninguna sala de cine. Juan Alberto Flores, jefe corporativo de Imagen y Comunicaciones de Milpo, llamó al proyecto Cine Itinerante, un puente imaginario que serviría para comunicar a las comunidades altoandinas con las distintas operaciones mineras de la compañía minera Milpo, que participa como auspiciador. La parte operativa es ejecutada por la ONG Nómadas, un colectivo peruano-español que se encarga de llevar el ecran hasta centros comunales o plazas públicas para exhibir diversas películas y documentales de América Latina.

Flores es comunicador. Posee algún tipo de patología por diagnosticar. Como comunicador de la Red de Energía del Perú (REP), ha recorrido 5.410 kilómetros que integran los circuitos de 138 y 220 kilovatios, con el objetivo de conocer a los operadores anónimos que administraban desde la cima de un cerro la energía eléctrica para 19 departamentos del país. Como alumno de La Inmaculada fue presidente de su salón y como alumno de la Universidad de Lima leyó el discurso de fin de año. Participó en la confección del libro "Tejedores de Luz" (de REP) y participa ahora en el libro "Cerro Lindo: tierra de colores" (de Milpo). Particularmente, recopila las aventuras del Pirata Virtual, aquel personaje que inventó al lado de Ximena, su compañera, que reúne aquellas epopeyas que le narran a sus hijos antes de dormir. Actualmente, sus compañeros de colegio recopilan sus hazañas de uniforme para hacer un libro que sea leído por sus hijos. Sería redundante decir qué persona está detrás de esa épica.

Para los especialistas en responsabilidad social, llevar cine itinerante fuera de las operaciones de Milpo parece más filantropía que responsabilidad social, porque no se inscribe a las personas a las que afecta su operación.
Dentro de sus diferentes programas de desarrollo sostenible, aporte voluntario y responsabilidad social, Milpo desarrolló el cine itinerante como la punta de lanza de entrada y búsqueda del diálogo con las personas de las comunidades, cerca de las operaciones mineras, petroleras, de hidrocarburos, agroindustria. Es un proyecto que se podría aprovechar en cualquier población alejada o excluida del desarrollo en zonas urbanas. Creemos que la cultura debe entrar como una punta de lanza para la interrelación con la gente.

¿Un radio de acción tan grande no le quita sostenibilidad al proyecto?
La apuesta de Milpo va más allá de las comunidades donde está nuestra operación. Para nosotros la responsabilidad social es con el país. Para nosotros la comunidad es el Perú y los comuneros somos todos. La propuesta de cine itinerante, que ya va por su segunda versión, es que esta se multiplique por dos, por tres o por cuatro, y que tengamos dos grupos llevando cine al norte, dos grupos en la sierra, dos grupos en la sierra central y otro en el sur.

¿Pero estas comunidades --alejadas y excluidas-- deben tener problemas más serios, como la nutrición, la educación y la infraestructura?
Es correcto. ¿Pero, por qué esperar a que el Estado o un ente privado haga algo al respecto para recién empezar a llevar cultura? Es cierto que existen otras prioridades, pero considero que un programa como este puede ir de la mano con otros bastante válidos, de manera que el proyecto de cine itinerante, como punta de lanza para llevar cultura, va tomando cuerpo.

El término cultura es bastante amplio. ¿Por qué cine y no otros tantos motivos considerados como cultura: llevar libros, implementar talleres de lectura, de música o folclor?
Porque el cine es una ventana que te permite ir a esas zonas donde no llegan los medios de comunicación. El cine te da una visión de que este mundo va más allá de lo que se puede ver, de que existen otras comunidades, ciudades, países, donde ocurren más cosas de las que imaginas, en lugares como la India, Europa o China, que también tienen comunidades aisladas.

Pero eso también lo podría hacer otro tipo de actividad cultural.
Pero ningún proyecto cultural me va a permitir crear un punto de encuentro, como sí lo hace el cine, que es capaz de transformar cualquier sitio, una plaza pública, un campo, un auditorio precario, un centro comunal, pequeño y austero, en un espacio de diálogo. Un lugar que con pocas cosas, como un ecran, un proyector, un DVD, una camioneta, un grupo electrógeno, es más que una sala, es un lugar donde mezclas a gente de las mismas comunidades o de zonas aledañas con gente de la mina, desde operadores hasta ejecutivos. De pronto, el cine se transformó en un punto de encuentro donde las motivaciones no son los conflictos o los reclamos. Todo lo contrario, el cine es un espacio tranquilo, de intercambio.

¿De qué manera contribuye el cine itinerante con la operación minera?
El cine, coordinado a través del área de Relaciones Comunitarias, nos ayuda a tener un espacio diferente de diálogo con la gente de mi operación con respecto a la gente que integra las comunidades. Un espacio de diálogo diferente, totalmente distinto al de una mesa de negociación o de recepción de quejas. Porque estar observando una película, en una plaza que además les pertenece, es como formar parte de su comunidad. Nos permite aprender de ellos, de lo que necesitan. Todos tienen su canchita y su gaseosa, y todos tranquilos. Permites que mineros y comunidad se conozcan y de ser posible liquidar cualquier tipo de diferencia allí mismo.

¿Han podido ver si funciona?
No con método. Pero hemos registrado cada intermedio en video o al final. Lo que se comenta entre trabajadores mineros y las personas de las comunidades. Al principio es incredulidad, pero luego dicen que la pasaron bien y la gente pregunta: ¿Y cuándo se repite? ¿Cuándo van a volver? Ni mineros ni comuneros imaginaban un espacio así.

¿Pero, para qué entonces llevar el cine a lugares donde Milpo no está?
Porque llevar cultura al país es clave. Nosotros somos mediana minería, con 58 años no hemos tenido grandes problemas, pero vemos otros sitios, otras operaciones, con decenas de conflictos sociales. La propuesta cultural va a ayudar. Aquí estamos convencidos de que a pesar de que existen otras prioridades, la cultura, pero sobre todo el diálogo, podría contribuir con el desarrollo.

¿Han intentado convencer al sector privado, a otras empresas mineras, a las empresas de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía, para que se sumen a este esfuerzo?
No. Las empresas están más al tanto de otros problemas. Es cierto que nutrición e infraestructura son temas importantes, pero no podemos dejar de lado la cultura, el diálogo, la credibilidad y la transparencia. La primera empresa que trabajó el tema del cine itinerante fue Edegel, gracias a ellos llegamos nosotros. Era un tema que veníamos pensando pero no sabíamos cómo operar el tema de la logística, de llevar cine hasta lugares tan lejanos. Un día vimos una nota en El Comercio sobre cine itinerante de la asociación Nómadas, así encontramos al socio que faltaba. Llamamos a Edegel, que aparecía como auspiciador, para que nos contactara con Nómadas. Ya vamos por la segunda temporada y somos la única empresa que queda.

¿Por qué creen que pasa eso?
Porque las empresas no la ven. El día a día las obliga a pensar en corto plazo. El cine, por ejemplo, lo hemos llevado en la segunda gira, que ha sido a las zonas afectadas por el terremoto de Ica. Se pensó en llevar alegría y optimismo a los albergues. Porque muchas empresas llevaron víveres y demás cosas, que fue importante, pero cómo le llevas esperanza a personas que están devastadas. Llevamos "Piratas en el Callao" y "Dragones", y la presentamos con Hernán Garrido Lecca. Fue la preferida de los niños. Las empresas tienen que preocuparse por la cultura. Lamentablemente, el aporte voluntario de las mineras no incluye la cultura.

¿Han pensado en más actividades aparte del cine?
Hemos programado, a cinco años, diversas actividades. Existen tres lineamientos: cine, música y fiestas patronales.

Las mineras acostumbran poner cincuenta cajas de cerveza para la fiesta patronal. ¿Van a repetir ese formato?
No. Hemos descubierto que mucha gente quiere verse en las fiestas patronales, para eso vamos a generar documentales a partir de las fiestas patronales. Con respecto a la música, vamos a hacer festivales de todo tipo. ¿Qué nos cuesta a nosotros? Llevar una cámara, grabar en un DVD. En la música no vamos a hacer un American Idol, pero seguro vamos a encontrar muchos Max Castro que saldrán de una comunidad alejada.

"¿Por qué no invertir tanta energía en otro proyecto?", van a preguntar algunos.
Es una posición respetable, pero esto les va a costar energía y ganas. Pero les puedo decir que esto va a hacer que la gente del campo se abra. Si la búsqueda es la buena relación, nada te va a servir más que este proyecto. Porque si no estás conectado, todo lo que hagas en responsabilidad social, para aplacar la falta de infraestructura, la desnutrición, no te va a servir. Esto es un plus que la gente no se espera y te permite conversar, dialogar. Tenemos mesas de diálogo, mesas de conflicto, pero ninguna te permite conversar como esta actividad.

¿Minera Milpo ha llevado el cine a San Juan de Milpo?
No solo eso, en San Juan de Milpo existió un cine, una infraestructura especial para cine, que estaba llena de telarañas, abandonada. La limpiamos y fue una especie de relanzamiento del cine El Porvenir, como se llamaba esa sala. Hemos quedado en volver, pero necesitamos temporadas más largas. Esta es una pequeñísima iniciativa frente a lo que se puede hacer. Mi alucinación es tener cinco equipos de Nómadas llevando cine a todas partes del Perú, con dos o tres temporadas. Es un tema de voluntad, no de costo.

¿A cuántas personas han llegado hasta la fecha?
Entre Pasco y Junín se llegó a 7.000 personas. En Ica comenzamos el 19 de diciembre, y ya vamos por las 6.000 personas. Apuntamos a terminar el 2007 con más de 15.000 personas y lo logramos. Hemos tenido lugares donde había que colocar el ecran debajo de un árbol.

¿Estar a la caza constante de auspiciadores no lo hace poco sostenible en el tiempo?
Mientras sea financieramente accesible y genere un impacto grande, vamos a llegar a un momento en el que todos, colocando poco, se haga sostenible. Me gustaría que una empresa de telefonía le facilite a Nómadas un teléfono satelital o que una empresa le dé una laptop para bajar información, pasar fotos y buscar más auspicios. ¿Cuál es el costo ante este tipo de beneficios? Ni te imaginas.

LA FICHA
Nombre: Juan Alberto Flores.
Profesión: Comunicador.
Edad: 36 años.
Situación familiar: Casado, con dos hijos de 5 y 8 años.
Cargo: Jefe corporativo de Imagen y Comunicaciones.
Organización: Compañía minera Milpo S.A.
Estudios: Universidad de Lima.
Apodo: Johnny Flowers.

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