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Las nuevas reservas de gas

Por David Rivera del Águila. Economista[Editor]

Sin duda, el descubrimiento de nuevas reservas de gas por parte de Repsol YPF (2 TCF en el lote 57, adyacente al lote 88 de Camisea), es una excelente noticia para el país. A estas reservas se suman los otros 3 TCF que le fueron reconocidos al consorcio Pluspetrol en el último lote en mención, lo que para la empresa no es novedad (vea La Entrevista) con lo que pasa a tener 13,6 TCF. Pero sería bueno dimensionar la magnitud de lo anunciado, así como discutir algunas derivaciones que se han sacado a partir de la noticia.

Al comunicar el hecho, el presidente Alan García afirmó que el Perú tenía hoy gas para 40 años (al considerar las nuevas reservas en ambos lotes), pretendiendo así minimizar o desvirtuar los cuestionamientos hechos a la decisión de exportar el gas de Camisea. Tal vez por exceso de entusiasmo, porque es parte de su estilo, o por falta de información, el presidente García, según algunos analistas, cometió algunos errores al hacer ese cálculo. Primero, porque si se tratase de estimar para cuánto tiempo más tenemos gas, el cálculo no tendría que considerar el nivel de consumo de hoy, sino la demanda que existiría acabados los alrededor de 18 años para los cuales teníamos gas asegurado hasta antes de la confirmación del descubrimiento. Según los especialistas, con esta consideración tendríamos gas para unos 10 años más.

Eso, en teoría, porque en realidad Repsol YPF no va a esperar a que se acaben las reservas de Pluspetrol para poner en valor comercial las suyas, sino que lo hará apenas le sea posible, con lo cual su gas (los 2 TCF del 57), no aportarán necesariamente para el consumo futuro.

Más aun, los estimados del presidente García (y los que hemos mencionado antes) solo consideran el consumo de gas de los dos proyectos petroquímicos que ya fueron licitados, mas no los cuatro que no pudieron concretarse por falta de reservas (destinadas a la exportación), ni la posibilidad de que aparezcan otros o que se concrete la ejecución de un proyecto de etano. Con estos, solo habría gas para unos pocos años más.

Ahora bien, como ya ha sido dicho, así en los próximos meses/años se descubran nuevas reservas de gas (como es lo más probable), ni el anuncio hecho la semana pasada por el presidente ni los que se harían en el futuro justificarán la decisión que se tomó en el 2005, de exportar el gas de Camisea. Primero, porque en dicho año nadie podía afirmar, con la certeza que hoy se hace, que efectivamente existía y se comprobaría la presencia de mayores reservas en el lote 88 o sus alrededores.

Más aun, contra lo que han pretendido responder quienes decidieron respaldar el proyecto de exportación en el 2005, por entonces sí se discutía la posibilidad de utilizar el gas para el desarrollo de una industria petroquímica. Si Shell lo tenía entre sus planes desde 1998, hubiese sido absurdo (o una muestra de incompetencia de los funcionarios que tenían esa responsabilidad en sus manos) que en plena evaluación sobre en qué utilizar el gas no se considerase esta alternativa. Por nuestra parte, pudimos confirmar con funcionarios del Ministerio de la Producción y de Energía y Minas (con algunos documentos en mano) que hubo una comisión a cargo de evaluar dicha opción, la que incluso presentó su propuesta en consejos de viceministros y de ministros de por entonces.

Si fue así, ¿qué pasó? Los lobbies (en el mejor sentido de la palabra) hicieron bien su trabajo, mientras que algunos funcionarios o promotores del proyecto, como los ex ministros Jaime Quijandría y Pedro Pablo Kuczynski, fueron tal vez víctimas de una forma "primario exportadora" de concebir el mundo.

A estas alturas del partido, no se trata ya de cuestionar la ejecución del proyecto, pero sí de que no nos hagan creer que la decisión fue bien evaluada y que estuvo bien tomada. Y como hemos mencionado antes, se trata también de darnos cuenta de que tenemos que cambiar los paradigmas que han guiado nuestras decisiones y han determinado nuestros fracasos como país.

En adelante, solo esperamos que, tal como ha señalado el Gobierno, las reservas de gas que se vayan descubriendo sean orientadas prioritariamente al mercado interno.

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