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ALAN GARCÍA. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DEL PERÚ

"Que España piense en grande en América Latina y haga inversiones de tipo regional"

Alta voz:

¿El presidente Rodríguez Zapatero le ha dado su respaldo en su planteamiento de que el Perú negocie un TLC al margen de la CAN?
Sé que tienen mucho interés en que los países de América Latina se incorporen al comercio en el gran mercado europeo, pero estoy convencido de que en grupo o uno por uno él apoya la necesidad de acelerar ese trámite.

¿Qué temas trató con el rey Juan Carlos?
Hemos tenido por cuarenta minutos una conversación en términos generales sobre todos los temas en el paisaje europeo y sudamericano, y respecto a lo que yo llamo que España piense en grande en América Latina y haga inversiones de tipo regional, pensando en lo que podría ser el gran mercado sudamericano, y que ponga el pie ahora considerando lo que podría pasar más adelante. Hemos conversado naturalmente sobre las tendencias y modos de pensar diferentes que hay en Sudamérica en este momento. Le he manifestado mi convicción de que, más allá de las tendencias ideológicas, los factores técnicos, económicos y el mercado mundial que insufla a los países van a determinar que dentro de poco tiempo todos estemos dentro de un solo mercado mundial. No se puede oponer palabras, planteamientos políticos, a lo que es un designio de la tecnología de nuestro tiempo.

Ha comentado ante los empresarios españoles que el Perú puede ser punto central en Latinoamérica para invertir y crear, por ejemplo, un megapuerto para enlazar las exportaciones con Asia. ¿Qué reacción ha notado?
Lo que he pedido es ambición y audacia para ocupar un lugar que de alguna manera va a ser objetivo de países como China o como ya lo es de EE.UU., que ha actuado con más energía, que ha hecho ofertas proactivas concretas como el ALCA o tratados de libre comercio con diversos países de Sudamérica. He planteado ¿por qué limitarnos a una pequeña inversión hidroeléctrica si podemos vender desde el Perú o tal vez desde Colombia energía a todo el continente? ¿Por qué no aprovechar las condiciones del mercado mundial para generar las bases de un gran megapuerto con capitales españoles? ¿Por qué no adelantarse a cuidar la Amazonía, pero productivamente, no cuidarla pasivamente viendo cómo se autodestruye, sino multiplicando sus capacidades productivas tratándola de manera industrial y científica? Esto he pedido y, por consiguiente, se trata de un mayor volumen en las inversiones, que sean definitivas, decisivas, que se orienten al mercado sudamericano.

Un grupo del Apra en Madrid le ha alcanzado una propuesta para que se desarrolle la red ferroviaria en el Perú con capital español. ¿Es viable?
He conversado con el presidente Rodríguez Zapatero sobre ese tema. España tiene una enorme experiencia, no solo en ferrocarriles, sino también en metros. Fue un español el que hizo el Metro de París a comienzos del siglo XX, de manera que nos interesa mucho para el tema del tren eléctrico de Lima. Estoy convencido de que el tren debe volver a la planificación de los que hablan de transporte en el Perú. Y si tenemos un país amigo que puede suministrarnos material en buenas condiciones, como España, sería excepcional para nuestra patria. En estos momentos tenemos dos proyectos mineros muy cercanos; de uno se dice que tiene la mina más grande de hierro del mundo, en Andahuaylas, y hay otra mina en Chuquibamba, al sur, de enorme extensión, Las Bambas. Ambas necesitan un medio de transporte para la extracción que debería ser un sistema de tren que llegue hasta el gran puerto de San Juan, en Nasca. Habría una revolución inmensa poniendo en funcionamiento esas minas con un tren que lleve a la costa el producto. Todo necesita audacia y por eso he venido.

Ha comentado ante los empresarios que países de la región, como Bolivia, Ecuador y Venezuela, enarbolan ideologías del siglo XIX, ha sido muy claro en criticarlo. ¿Ha pensado cómo pueden sentar estos comentarios en estos países?
No, porque no me refiero específicamente a los países cuyos nombres usted ha mencionado. Digo: ¿si usted escoge que sea el Estado el que haga todas las inversiones y sea propietario de lo invertido, qué capital externo va a venir? Y no hay Estado en el mundo capaz de competir con el capital externo, tanto en volumen como en velocidad, ni en tecnología. Es un concepto del siglo XIX y comienzos del siglo XX, cuando el capital de los estados todavía era mayor que el capital circulante. Hoy día el capital privado circulante de fondos de inversión suma trillones de trillones de dólares que están dando vuelta buscando una colocación y los ahorros anuales de los estados son casi nada frente a eso. Si uno dice vamos a hacer todo desde el Estado, creo que está bloqueando posibilidades de crecimiento y desarrollo. Pero este es un tema de discusión teórica, académica y política.

El domingo El Comercio publicó una encuesta que señala una tendencia a un descenso de su popularidad, particularmente en el norte. ¿Qué comentario le merece?
Estoy convencido de que los gobiernos, desde que son gobiernos, no se rigen por las encuestas. Las encuestas son para los candidatos. Los gobiernos se rigen por sus resultados al terminar, nunca por las ilusiones o desilusiones que se susciten a la mitad. Esto es lo que debe orientar la acción de los gobiernos. El que se dedica a perseguir las encuestas puede caer en cualquier rasgo de demagogia o populismo que es siempre indeseable.

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